El pasado jueves 24 de noviembre tuvimos el placer de recibir en nuestro Foro a Alberto Santana, que comenzó presentando la teoría clásica de la Vasconia irreductible, no conquistada por Roma, o por los pueblos germanos, en la que el antiguo euskera, hablado por todos los pueblos de la Edad del Hierro, entre el Ebro y el Garona, habría sobrevivido en el ámbito familiar o entre comunidades que permanecían semiocultas en áreas de montaña poco accesibles.
Esta teoría surgió en el siglo XVI, de la mano de propagandistas políticos como el Licenciado Andrés de Poza, para explicar la singularidad vasca y justificar los Fueros y la hidalguía universal. En el siglo XX, y tras el descubrimiento de numerosos restos romanos en Navarra y Álava, se propaga la teoría de Julio Caro Baroja de dos zonas diferenciadas: una romanizada al sur, el “Ager”, y la otra no romanizada al norte, el “Saltus» (Norte de Navarra y Bizkaia o Gipuzkoa).
En la actualidad no se sostiene que existió una Vasconia libre de influencias romanas, no hay rastro de un Saltus-Refugio Cultural vasco, más allá del distrito minero de las Peñas de Aia. Sin embargo, la epigrafía del Imperio sí nos permite confirmar que una variedad antigua del euskera siguió hablándose en zonas muy romanizadas de la cuenca alta del río Garona, en Aquitania, y en el noreste de la actual Navarra, habitado por pueblos vascones que habían pactado pacíficamente con Roma.
En otros lugares del Oeste de la actual Euskal Herria las evidencias del euskera son tan leves que podrían explicarse mejor como transeúntes vascoparlantes que se movían libremente por el noroeste de la Tarraconense. En estas regiones las evidencias, estas sí muy abundantes, son de la existencia de un potente sustrato de lenguas de tipo celta habladas por pueblos indígenas como los autrigones, carietes y várdulos y patentes tanto en la gran toponimia como en los numerosos epígrafes que sí se han conservado.
A principios del siglo V, Vasconia es un territorio pacífico y aburrido, perfectamente integrado en el Imperio desde hace siglos: pertenece a la parte occidental del Imperio, Prefectura de las Galias, Diócesis de Hispania, Provincia Tarraconense. Será la calzada Burdeos-Astorga la que articule las influencias foráneas. La aristocracia vivía en las ciudades o en residencias rurales: villas (centros de producción de vino o aceite para su exportación). El comercio y el ejército -tropas regulares- se asientan en esta vía. Según la Notitia Dignitatum el territorio está protegido por dos tribunos al mando de sendos batallones de infantería con base en Lapurdo (Bayona) y Veleia (Iruña de Oca). En los pasos del Pirineo existen tropas formadas por soldados reclutados en el mismo territorio, Rusticati, posiblemente, por su origen étnico y geográfico, vascoparlantes.
Siguiendo la tesis de Mikel Pozo, el colapso del Imperio romano, y las invasiones de los distintos pueblos germanos, convierten el territorio en zona fronteriza y de tensiones. Suevos, Vándalos, Alanos y Visigodos atraviesan Vasconia y el territorio se militariza. Los Hérulos saquean la costa de Cantabria y Vardulia a su vuelta de Galicia. Del año 441 al 445, bandas de soldados -Bagaudas-, procedentes de los Rusticati, participan en algunas revueltas contra la aristocracia romana.
Una auténtica guerra civil se extiende por el territorio vascón, y desaparecen muchos poblados, así como la aristocracia latifundista. Las pocas familias gobernantes dejan la zona y los líderes militares se hacen con el control. Estas nuevas élites harán uso de una cultura material y de rituales funerarios similares a los de los Francos u otras zonas del Occidente europeo, al mismo tiempo que inspirados en la figura de prestigio de los mandos militares del final del Imperio Romano, y muy diferentes al resto de la Península ibérica. En las necrópolis de Finaga, en Basauri, y Santimamiñe en Bizkaia, la de Pamplona, Dulantzi, Aldaieta, en el pantano de Ullibarri-Gamboa, son comunes los ajuares con hachas, lanzas, hebillas de cinturón y cuencos de bronce o vidrio.
Es el mismo tipo de ajuar que aparece ilustrado en las copias medievales de la Notitia Dignitatum como propio de los militares ilustres. Estos nuevos líderes, un grupo cohesionado, pero poco numerosos, se mezclan con la población local y aportan su lengua como sustituto del latín decadente, que solo sobrevive como lengua sagrada en la iglesia. Los rasgos sociales que se observan en estos yacimientos nos indican que la sociedad estaba poco jerarquizada, falta de patrimonio, y que buscaba prestigio y riqueza por medio del saqueo. La iglesia y los líderes militares forman un mismo grupo, pero no tiene capacidad para organizar una estructura política compleja, un reino.
Tras doscientos años reaparece el término “Vascones” en autores merovingios (Venancio Fortunato, Gregorio de Tours) y visigodos (Isidoro de Sevilla) con el sentido de pueblo primitivo diferenciado de los respectivos reinos que francos y godos estaban construyendo: bárbaros violentos a los que las intervenciones providenciales de los reyes civilizadores germanos podían fácilmente someter, como había hecho antaño Roma con sus bárbaros exteriores.
La hipótesis de interpretación histórica que se propone es que los viejos “Guardianes de la Calzada”, esto es, las tropas indígenas de Rusticati al servicio del Imperio Romano a principios del siglo V, serían los padres de los Bagaudas de mediados de esta misma centuria, y los abuelos de los nuevos Vascones identificados o inventados por los intelectuales del siglo siguiente.
Ya en el siglo VII, sus descendientes estarían simbolizados por los enterramientos de élite de la necrópolis de Argiñeta, en Elorrio, en los que las estelas funerarias, con decoraciones que hasta ahora se han atribuido a una misteriosa religión indígena de culto astral, podrían ser mejor interpretadas, a propuesta de Alberto Santana, como recuerdos de las insignias militares de las tropas bajoimperiales romanas, recogidas y copiadas en la Notitia Dignitatum.
En este periodo el euskera se expande tardíamente, pero con gran vitalidad, por regiones que, o bien lo habían olvidado, o nunca lo habían conocido. El euskera alcanzaría así su mayor difusión geográfica a principios del siglo XI, en competición con las nuevas lenguas romances que, sin embargo, terminaran arrinconándola al constituirse en lenguas de estado amparadas por una potente formación política.
Muchísimas gracias Alberto.
Resumen de Carmelo Flores.

Alberto Santana Ezkerra
 
Etnógrafo (https://dle.rae.es/?id=H51WslF) e historiador, licenciado en Filosofía y Letras, división de Geografía e Historia, especialidad en Historia Medieval, nacido en Bilbao en 1960.
Profesionalmente ha sido profesor de diversas materias en dientes centros y universidades.
Como Etnógrafo es funcionario PFV, y es autor y guionista de diversos documentales de TV.
Ha impartido conferencias, ha participado en diversas excavaciones arqueológicas, y es miembro de sociedades y comunicaciones culturales.
Es políglota y practica deportes como el alpinismo, federado (con ascensiones en 4 continentes), instructor de submarinismo (inmersiones en África, Asia, América y Oceanía) y es un excelente esquiador, además de andarín y cicloturista.
Autor de trabajos como: Arquitectura popular. El caserío durangués; Arquitectura popular. Tipologías históricas del caserío, técnicas constructivas y perspectivas arqueológicas; El caserío en Munguía; Los antiguos caseríos en Guipúzcoa o Baserria. El caserío en Guipúzcoa.