
Excursión por Bilbao con Maria Jesús Cava (5 Noviembre 2025)
El pasado 5 de noviembre tuvo lugar la segunda de las excursiones programadas por el Foro de los Diletantes para este año 2025. Esta vez se trataba de dar un paseo por algunos de los monumentos que aparecen en el libro de nuestra compañera María Jesús Cava. Teníamos además el lujo añadido de que la propia María Jesús nos haría de guía de luxe.
Lo primero a reseñar es la profesionalidad de nuestra compañera María Jesús Cava que preparó a conciencia la visita. Además de la información y el contexto general, María Jesús trufó su intervención de anécdotas, “sucedidos” y detalles que desconocían hasta aquellos diletantes mejor informados sobre Bilbao. La visita resultó así interesante, desde luego, pero también divertida y amena.
Aunque salió un día ventoso, volvimos a tener suerte con el tiempo porque no llovió. La visita empezó en lo que María Jesús describió como el corazón del Bilbao medieval y preindustrial que es la intersección entre la Iglesia de San Antón y el mercado de la Rivera que tantas veces reprodujo el pintor Losada, como podemos admirar en la excelente colección de la obra que de este autor atesora la Sociedad Bilbaína.

Con buen ojo, María Jesús hizo una selección escueta de la gran cantidad de inmuebles que recoge su “Bilbao y la arquitectura urbana” que ayudó a concentrarnos en las bien seleccionadas edificaciones que nos enseñó. Así, tras cruzar el puente de San Antón nos mostró la casa Kuna de Bastida en la calle Urazurrutia, tan estupendamente restaurada como se encuentra en la actualidad.
De vuelta al otro lado de la ría, nos detuvimos en la plaza de los Santos Juanes en la que pudimos apreciar la fuente de Atxuri, diseño del francés Paret y la fachada neoclásica del actual Instituto Emilio Campuzano. Acto seguido pudimos observar sucesivamente las escuelas de García Rivero del arquitecto Pedro Ispizua y a continuación la estación de Atxuri de Manuel María Smith.
Terminamos el paseo en la coqueta plaza de la Encarnación en la que admiramos la fachada de la iglesia del mismo nombre para desde allí mismo pasar al continuo y muy clásico “Miren Itziar” donde, como ya va siendo habitual, comimos algo ligerito: fritas y cabrito.
Una vez más, disfrutamos de una excursión estupenda en la que, hay que insistir, la dedicación y el cariño con que la preparó María Jesús, fue parte esencial de su éxito.
