Europa ante los retos geoestratégicos contemporáneos. Con Arancha González Laya (8 Octubre 2026)
La concisa y directa exposición de nuestra ponente, Arancha González Laya, arranca afirmando que Europa atraviesa un momento particularmente difícil. Dos elementos centrales definen este momento complejo: Uno de esos elementos es externo y se concreta en el cambio extraordinario que ha experimentado el contexto geoestratégico en el que la UE tiene que desenvolverse. El segundo de esos elementos es la acusada polarización interna, un problema ampliamente extendido por el mundo y que dificulta notablemente la toma de decisiones.
Empezado por el momento geoestratégico, nuestra ponente señala que tomando como referencia los 40 años transcurridos desde la incorporación de España a la UE, la mejora derivada de esa incorporación ha sido excepcional. Si, por ejemplo, el aumento de la riqueza de España se ha multiplicado por seis, la edad media de los españoles ha aumentado en 8 años de media más con respecto a 1986. Son sólo dos baremos entre otros muchos para mostrar una mejora espectacular.
Sin embargo, las bases y las certezas sobre las que se construyó aquella incorporación han variado radicalmente. De hecho, ha cambiado casi todo. Nuestro gran vecino del Este, Rusia, se ha convertido en una potencia neoimperialista que ha optado por violar el principio angular de las relaciones internacionales cual es la inviolabilidad de las fronteras y el respeto de la soberanía de otros países. Por el Oeste, quien fuera nuestro amigo y aliado más fiable, los EE. UU., ha dejado de serlo para convertirse en un antagonista que observa y se relaciona con la UE desde una perspectiva de rivalidad y no de amistad.
Ha cambiado también un entorno económico planetario en el que Europa colocaba sus productos de alta calidad en un contexto en el que la interdependencia se entendía como un instrumento para el progreso y el beneficio mutuo. Ese entorno es ya un ámbito de pugna descarnada por imponerse a competidor en el que ha surgido un enorme gigante tecnológico y económico como es China que amenaza los sectores productivos europeos, esto es, aquellos que han proporcionado empleo, progreso y estabilidad a nuestra economía y a nuestra sociedad.
Este conjunto formidable de mutaciones plantea a Europa un futuro incierto que obliga a cambiar nuestra brújula estratégica si queremos mantener un modelo que, nos dice la ponente, considera que compartir soberanía es una forma de ganar soberanía. Un modelo, pues, radicalmente distinto a los que conciben la soberanía como una pura pugna de poder y no algo a compartir.
¿Qué alternativas tenemos ante un entorno en el que todo ha cambiado?
La primera de esas alternativas nos dice Arancha González Laya, es imitar a quienes tiene modelos distintos al nuestro. Esta alternativa es falsamente sencilla porque muchos de esos modelos no son democráticos y, por lo tanto, sus prácticas son de imposible imitación para un sistema democrático si sigue queriendo mantenerse como tal. Imitar estos modelos, concluye nuestra ponente, sería renunciar a la propia UE y a sus fundamentos.
En realidad, no queda más alternativa que redoblar nuestros esfuerzos para mantener y reforzar nuestro modelo. En este esfuerzo y sus consecuencias, Arancha Gonzáalez Laya se muestra optimista. Teniendo en cuenta, nos dice, la extraordinaria mejora que para todos los países europeos ha supuesto la Unión, la voluntad ciudadana de mantener ese modelo es nuestro mejor activo. El más fuerte.

Sin embargo, no basta con mantener. Hay que profundizar, hay que avanzar en el propio modelo y en su integración porque si nos conformamos con lo que tenemos, los demás van a avanzar y lo van a hacer muy rápido por lo que nos quedaremos inevitablemente atrás. Si no avanzamos, concluye nuestra invitada, retrocederemos.
El caso es que sabemos lo que tenemos que hacer.
Para empezar, tenemos que ganar competitividad ante el formidable incremento de capacidad de nuestros competidores en todo el mundo. Sabemos, además, cómo hacerlo. Ahí tenemos las recetas claras, concretas y precisas de los informes de Enrico Letta, de Mario Draghi y de Sauli Niiniströ, expresidente de Finlandia. Entre otras muchas cosas, en esos informes se detallan las medidas para una progresiva e indispensable integración del mercado interior. En el trabajo desarrollado por los equipos de estos tres actores se detalla también la necesidad de potenciar la generación de energías alternativas o de interconectar mucho más nuestros canales energéticos para paliar así esa gran debilidad europea como es la dependencia externa en este campo. Son meros ejemplos de los muchos ámbitos en los que estos informes identifican debilidades a superar y, lo que es más importante, la manera concreta de hacerlo.
Necesitamos también, nos dice la ponente, mejorar la cohesión social. Las grandes transformaciones que se han derivado de la revolución tecnológica y la globalización han dejado desamparados a amplios sectores sociales en Occidente. La consecuencia es que el contrato social básico ha quedado maltrecho. Esta brecha en el contrato social muestra una de sus facetas más directas en los jóvenes para los que las expectativas de futuro se vuelven tan inciertas. Su malestar es general, aunque en algunos lugares se centre en la educación como en Francia o en otros en la vivienda como en España. Pero lo que subyace es común: una quiebra del contrato social que muestra una incidencia especial en la juventud. Necesitamos pues, nos dice la ponente, mejorar la cohesión social y, especialmente, la cohesión intergeneracional. Resulta absolutamente necesario devolver la esperanza a los jóvenes europeos y, para Arancha González Laya, el cimiento de esa esperanza está en la propia UE.
En este apartado de la cohesión social, juega un papel relevante la inmigración. Todos los países europeos padecen escasez de mano de obra y todos necesitan de la emigración y, de hecho, todos tiran de ella. Lo dirán o no, pero todos los países europeos recurren a la inmigración, para paliar sus déficits demográficos, por otra parte, crónicos.
Lo que, sin embargo, es igualmente evidente es que esa inmigración tiene que ser ordenada. Es la inmigración irregular la que genera problemas y rechazo social. Ordenar la inmigración es facilitar la cualificación de los inmigrantes y también su integración. En este aspecto España cuenta con la gran ventaja de la identidad de idioma, religión y, hasta cierto punto, de cultura con el mundo latinoamericano, pero cuenta también con la desventaja de su cercanía al continente africano. África es, no solo para España sino para toda Europa, un enorme reto que requiere de una cooperación muy intensa con los países de origen que permita lograr una inmigración ordenada, pero incluyendo en este proceso exigencias a los propios países receptores cuales son las derivadas de que esos inmigrantes disfruten de derechos y no se ven sometidos a trabajos opacos, mal remunerados, etc.
La ordenación de la inmigración debe ser, pues, integral.
El tercer elemento que la UE necesita para reubicarse en el mundo actual es ganar capacidad disuasoria. Necesitamos imperiosamente mejorar nuestra capacidad defensiva una vez que el paraguas norteamericano ha empezado a cerrarse.

No nos tenemos que volver una potencia militarmente agresiva, asegura nuestra ponente, pero debemos tener igualmente claro que si no contamos con dicha potencia estamos a merced de quienes quieran atacarnos. De hecho, ya lo están haciendo. No se trata de agresiones militarmente directas a la manera clásica, sino que se concreta en las múltiples formas que adopta lo que denominamos guerra híbrida. Rusia se está conformando como un maestro en esta modalidad ensayándola un día sí y otro también contra la UE. Lo hace con un doble motivo. Uno más inmediato cual es debilitar el apoyo europeo a Ucrania y otro más general cual es menoscabar un modelo de convivencia y de gobierno antitético que el desplegado por Moscú, pero muy atractivo para muchas de las antiguas repúblicas soviéticas desde la misma Ucrania a Moldavia, Georgia y tantos otros. Pero Rusia no es el único actor en este campo. El incidente de Ceuta es otra forma de guerra híbrida que se ha concretado en un ataque, en una agresión, que utiliza a seres humanos como ariete.
La experiencia enseña, nos dice la ponente, que el apaciguamiento con los matones no sirve; ni en la vida ni en la geoestrategia. Entre los países debe regir la amistad especialmente entre los vecinos. Pero esa amistad tiene que estar reforzada por la fuerza.
Llevar a cabo estas tres grandes transformaciones va a requerir liderazgos fuertes. Son estos liderazgos los que tiene que mostrar a la ciudadanía que todavía no hemos perdido nada; que estamos a tiempo para ubicarnos en el mapa geoestratégico como la formidable potencia de 450 millones de ciudadanos que somos. Si tomamos las decisiones adecuadas y tenemos la voluntad de llevarlas a cabo, estamos en perfectas condiciones de sentarnos en la mesa de las decisiones geoestratégicas y no formar parte del menú de esta, como decía Mark Carney, el primer ministro canadiense.
Mucha de esta dinámica, insiste una y otra vez nuestra ponente, está en juego en las elecciones nacionales de los próximos 12 meses, empezando por las elecciones generales de España. En este sentido, la polarización que experimentan las sociedades occidentales se torna especialmente peligrosa con lo que Arancha González Laya vuelve al inicio de su intervención cuando hablaba de los dos grandes problemas de la UE. Uno era el contexto geoestratégico pero el otro era la polarización que impide la reflexión y el debate sereno de los retos a los que nos enfrentamos. Y en un contexto polarizado es el que van a desarrollarse unas elecciones en muchos países de la Union en los que se juega mucho más que los asuntos internos de cada país. Se juega también en buena parte el propio futuro de la UE.
Arancha González Laya es actualmente decana de la Escuela de Asuntos Internacionales de París y ha sido, entre otros cargos, ministra de Asuntos Exteriores de España, Subsecretaria General de la ONU, jefa de Gabinete de la OMC o portavoz de Comercio de la Comisión Europea.








































