
Visita al Museo Guggenheim (13 de Marzo de 2025)
La tarde del 13 de marzo el Foro de los Diletantes tuvo la oportunidad de visitar las entrañas del Museo Guggenheim de la mano de su director técnico de exposiciones y conservación, Dani Vega.
Fue una tarde curiosa. Habíamos quedado a las 15,55 en el Puppy para empezar la visita a las 4 en punto. Oh, casualidad, el Athletic jugaba esa tarde contra la Roma y la Ertzaintza había decidido concentrar a los hinchas italianos a las 15,45 entre Mazarredo e Iparraguirre. Afortunadamente, al llegar no nos encontramos con ellos, pero al poco de iniciarse la visita, ya en el interior del museo, empezamos a oír el griterío de los tiffosi que fue ganando volumen hasta hacerse sobrecogedor. La verdad es que impresionaba.

Como si no oyera nada, nuestro anfitrión fue desgranando una exposición amena y sumamente interesante mostrándonos los distintos espacios e instalaciones que sirven de oculta infraestructura a las salas expositivas del museo.
Son espacios impresionantes. Lo primero que llama la atención es que, por razones de seguridad, los tránsitos de materiales y personas están perfectamente separados de modo que transcurren por itinerarios distintos. Las distintas estancias a las que Dani Vega nos iba llevado eran grandes y todas ellas estaban escrupulosamente limpias y ordenadas. También se podía apreciar, como nos hizo notar el director técnico del museo, que el propio edificio lucía impecable sin que se notara en absoluto los casi 30 años que lleva en continuo funcionamiento lo que dice mucho de la calidad constructiva de todo el recinto.
En las distintas estancias proliferan máquinas de todo tipo, especialmente, las que permiten trabajos en alturas tan propias de muchas de las obras de arte que se exponen en el Guggenheim. Fuimos viendo distintos aspectos e infraestructuras como los elevadores, grandes como habitaciones hermosas, que permiten subir y bajar cargas de hasta 12 toneladas. También tuvimos ocasión de que Dani Vega nos explicara las dificultades de instalación de las enormes esculturas de Richard Serra que, además de los problemas de transporte y ensamblaje, exigieron el reforzamiento de suelo mismo en el que están depositadas para que pudiera soportar las 1035 toneladas que pesa el conjunto escultórico. En otro orden de cosas, también tuvimos la ocasión de enterarnos de que el Museo tiene la condición de agente aduanero lo que le permite actuar respecto a las obras de arte que expone como un puerto franco que facilita extraordinariamente, entre otras cosas, el intercambio de obras con otros museos y, especialmente, con su homónimo de Nueva York.

El completo itinerario que nos ofreció Dani Vega también sacó tiempo para un vistazo rápido pero intenso y perfectamente teledirigido tanto a la exposición de Refic Anadol que es un prodigio de despliegue tecnológico como, en perfecto contraste, con la muy clásica muestra de dibujos en papel de la Galería Nacional Húngara de Budapest con obras que iban desde Leonardo o Durero hasta Van Gogh, Cèzanne, Schiele o Gustav Klint, entre otros muchísimos.
Una bonita tarde que acabó justo a tiempo para que los futboleros pudieran llegar al partido. Y, además, el Athletic ganó.
