Bajo este sugerente título, el profesor D. José Félix Merladet, representante diplomático de la Unión Europea en la India durante cinco años, nos hizo una amplia presentación del gigante asiático y su creciente importancia en la economía mundial.

Se trata de la mayor democracia del mundo, construida, no sin problemas, sobre una sociedad segmentada en castas cuyo origen se remonta a las invasiones arias, probablemente hacia el 1700 AC. La población se divide en cuatro castas, Brahmines, Guerreros, Comerciantes y Trabajadores además de los intocables o sin casta. Cuando uno nace dentro de una casta no es posible cambiar a otra, lo que proporciona una rigidez al sistema que es el origen de muchos conflictos personales. Sin embargo, nunca ha habido una revolución en la India.

La India es un pais cuya economía crece de manera muy elevada, pero sin embargo, presente fuertes desequilibrios en el reparto de la riqueza, en los servicios sanitarios y en educación. El 50 % de la población es analfabeta.

Contribuye de manera importante a su desarrollo económico la lengua inglesa, a pesar de que solo la conoce y utiliza un 5 % de la población. Pero esto supone una ventaja enorme respecto a su vecina y rival China. Algunos expertos económicos estiman que la economía india superará a la china hacia el 2050. Actualmente, India es el tercer receptor de inversiones extranjeras del mundo. Esta inversión se destina, entre otras cosas, a los sectores de combustibles, refinerias, alimentación, químico, material eléctrico y electrónico e informático. India es un proveedor de fármacos genéricos para todo el tercer mundo, principalmente, por su muy bajo respeto a los derechos de propiedad intelectual.

Pero su superpoblación es causa de frecuentes catástrofes humanitarias, ya que es muy habitual que se construya en sitios inundables u otros muy expuestos a todo tipo de riesgos. Una vez desaparecido el problema, se vuelve a construir en los mismos sitios con lo que se perpetúa la situación. Es en estos casos de catástrofe cuando interviene la Unión Europea con ayudas para proyectos de mejora.

Con motivo de las intervenciones en estos proyectos, nuestro invitado tuvo la ocasión de recorrer el país y contactar con sus gentes. Nos mostró una serie de fotografías, fruto de estos viajes, de alto interés, que nos muestran un país colorista, vital y con una gran vida interior.

 

 

En esta última foto vemos a nuestro invitado con Vicente Ferrer, su hijo Moncho y un niño indio.