El pasado jueves 27 de septiembre tuvimos la oportunidad de tener entre nosotros a Marian Martínez de Pancorbo….de nuevo, porque ella también nos acompañó durante la visita de julio al poblado de La Hoya (ver reseña de julio). Pero en esta ocasión no acude por su actividad en paleo-genética sino por su experiencia en otra área del conocimiento, la genética forense, de la que su laboratorio de la EHU/UPV en Vitoria es referencia “mundial” (no en vano Marian fue la pionera de esta especialidad en Bilbao y por tanto, en el mundo ¡!). Le acompañaba su hija Paula, con quien comparte docencia en Instituto de Criminología, aunque ésta ocupándose del Derecho, como bien pudimos apreciar luego en algunas aclaraciones que nos hizo sobre las consideraciones penales de las pruebas genéticas.
Marian nos hizo un precioso repaso a la historia de la genética forense desde el año 1983, cuando en el Reino Unido la primera investigación policial basada en el análisis genético de los sospechosos estuvo a punto de fracasar y sólo pudo ser solucionada gracias a ¡la cerveza!… puesto que probablemente fue su consumo (excesivo) lo que llevó en una conversación casual de “pub” a descubrir que un paisano había suplantado a un familiar y finalmente identificar al culpable. Respecto a la historia más cercana, lamentaba que en el caso de las niñas de Alcasser se perdió una oportunidad de avanzar en la investigación debido a que todavía la genética forense estaba entonces poco implantada en España.
Pero treinta años más tarde las nuevas técnicas de genética forense aplicadas a la investigación criminal están extendidas por el mundo, existen bases de datos internacionales y depósito de muestras biológicas, una red mundial de laboratorios (imprescindible para que se puedan contra-peritar entre sí para aumentar la validez del resultado), y sobre todo, una tecnología en continuo avance que permite la obtención de muestras cada vez más inverosímiles y su procesamiento más rápido y más barato.
En la segunda parte de la charla el tema se orientó hacia las pruebas de paternidad. Este es su uso más habitual aunque también pueden aplicarse para la identificación de víctimas en grandes accidentes, atentados masivos, etc. 
Desde un punto de vista legal, las pruebas de paternidad se encuentran ya recogidas en la constitución, pero sólo pueden ser investigadas desde 1983 (como decíamos arriba, Marian fue pionera). Eso sí, para poder practicarse estas pruebas es necesario obtener previamente el consentimiento informado de los interesados, aunque la negativa de un padre es considerada indicio suficiente de paternidad.
Técnicamente los análisis genéticos que se utilizan son los mismos que para criminalística, pero en este caso se investigan otras regiones del genoma. Para que nos hagamos a la idea de su fiabilidad, la cifra actual de un error cada 10.000 casos (o lo que es igual, una fiabilidad del 99,99%) ya se les ha quedado pequeña y la tendencia es 1/1.000.000. A pesar de tanta confianza, estas pruebas no son todavía vinculantes y aunque no suele ocurrir, podrían no ser consideradas por un juez.
La investigación del parentesco podría parecer más fácil que la criminal, puesto que se basa en la búsqueda de las coincidencias con cada uno de los padres (¡ya existe un “sospechoso”!… aunque en ocasiones, más de uno), pero también esconde sus dificultades. Por ejemplo, pueden aparecer cambios genéticos de padres a hijos en alguna de las características investigadas, lo que se ve facilitado precisamente porque las regiones que se estudian son de las consideradas hipervariables (para que haya muchas diferencias entre los individuos que permitan diferenciarlos).
Si la exposición empezó con un repaso del pasado, acabó con el futuro, comentando hacia dónde se dirige la investigación genética y qué se espera de ella. Por un lado, desde el punto de vista de la tecnología, esta va a ser todavía mucho más rápida, más fácil de hacer y más barata. Y desde el punto de vista de la evolución de las aplicaciones, se está buscando la realización de un retrato robot o “bio-retrato”, que a través de los genes podamos conocer el aspecto físico de un individuo como la pigmentación de los ojos y la piel, la estatura y otros datos físicos. Aunque el retrato todavía aparece bastante difuso, se están conociendo genes que contribuyen a su mejor definición, como la forma del arco cigomático, la implantación de la nariz o de las orejas.
Como anécdota y que además une ambos actos en los que ha participado Marian, nos contó que como complemento al estudio de los restos del poblado de la Hoya están estudiando también a la población actual de Laguardia, pues tras la destrucción de la Hoya los supervivientes subieron al cerro. En estos resultados de la población actual les sorprendieron enormemente que aparecían genes de características físicas negroides (africanos)…hasta que lo asociaron con la enorme importancia que en esta región tuvo hace unos siglos la emigración a América y el retorno de los indianos.
La visión se completó gracias a las preguntas finales, todas muy interesantes a juicio de la propia Marian. Así pudimos discutir sobre la reticencia de la sociedad a que sus datos se conozcan o se almacenen (por ejemplo, en el DNI) por miedo a la falta de una custodia adecuada…¡aunque luego esta misma sociedad permita que el Estado disponga de otros muchísimos datos confidenciales! Y cada vez cedemos más datos y con ello más poder. También las aportaciones de la epigenética, que permite que la genética se exprese de forma diferente a lo largo de la vida de un individuo o incluso diferenciar a gemelos homocigotos (y por tanto, con la misma carga genética).
Otra pregunta curiosa nos permitió saber que no podríamos clonar a una persona a partir de la huella de un dedo debido a que el material genético que se encontraría estaría muy fragmentado, pero que esto va a poder solucionarse en breve porque se están ideando métodos de reparación.  ¡Y más curiosas aún las disquisiciones de cómo deberíamos actuar para evitar nuestra implicación genética en un delito!
Jesús Mendoza hizo entrega del Huevo de las Ideas, con una brillante exposición de su origen y significado. Finalmente y ya en el Bar Inglés, Marian se explayó con algunas anécdotas y comentarios que, como es norma en nuestro Foro, no podré reproducir…