El pasado día 21 de julio nuestro buen amigo Javier  Muguruza, miembro del Foro de los Diletantes y hábil conocedor de todos los secretos de la fiscalidad,  como buen experto fiscalista que es,  nos dio una charla sobre el ingenio financiero  aplicado a los tributos. Lo bueno de Javier es que en los aspectos fiscales tiene una visión muy amplia en la que aúna la perspectiva de la Administración  y del contribuyente  como resultado de su paso por la Administración Foral de Bizkaia, de su experiencia en la Comunidad Europea, del ejercicio libre de la profesión de asesor fiscal y de su participación  como vocal en la Junta Arbitral de Concierto Económico.
Nos advierte Javier que el ingenio financiero aplicado a los tributos no se va a referir,  como podríamos pensar, a esquemas para que el contribuyente pague menos impuestos, sino a la búsqueda por parte de la Administración Tributaria de nuevas bases imponibles que permitan recaudar más.
¿Tiene importancia la ideología en la imposición? Según Javier siguiendo a Eisestein, no al cineasta, sino al fiscalista, la ideología no tiene importancia, ya que lo que se produce es un traslado de la imposición a los grupos mal organizados y nos recomienda estar en un grupo que defienda nuestros intereses. Nos menciona varios ejemplos curiosos, entre ellos el de la llamada Ley Mayer en Estados Unidos, llamada así porque evitaba que uno de los fundadores de la M.G.M. tuviera que pagar unos elevados impuestos al jubilarse. La ley exigía una serie de requisitos, entre ellos el haber trabajado en la industria cinematográfica, que solo él  cumplía. En España menciona la Ley Beckham, que mediante un régimen para los no residentes permitió que los futbolistas extranjeros costaran mucho menos a los clubes de fútbol.
Nos resume Javier, un poco la historia de nuestros modelos tributarios que empiezan en el siglo XIX con la reforma que en 1845 estableció el entonces Ministro de Hacienda Don Alejandro Mon, basándose en un informe de Ramón de Santillán y que rompía con los esquemas del Antiguo Régimen, basándo la imposición en los rendimientos de la tierra, agricultura y ganadería. Dada la deficiente Administración existente se impuso un sistema de cupos que simplificaba la recaudación.
Las siguiente gran reforma fue la de 1900, necesaria por la mala situación económica existente en España por la pérdida de Cuba, y en la que  ya se crea un impuesto que grava las rentas de trabajo, capital y mixtas. Después de la Guerra Civil y con el Ministro Larraz se incrementa la imposición sobre el consumo. Barrera de Irimo también realiza reformas en el sistema, pero la gran reforma hacia un sistema fiscal moderno es la impulsada por Fernández Ordoñez en 1977 que establece tres grandes impuestos, el de la renta de las personas físicas, el de sociedades y el de patrimonio.
Nos menciona el ponente diferentes casos en los que intervienen los grupos de presión y que dan lugar a situaciones paradójicas. El impuesto de sucesiones que al principio se consideraba progresivo el gravarlo, pierde ese carácter cuando afecta  a la clase media. Las empresas familiares consiguen dejar exentas en patrimonio sus empresas. Se establecen un impuesto sobre el alcohol, pero queda exento el vino. La presión de los ecologistas se usa como argumento para los impuestos sobre la gasolina.
Existen impuestos que se pueden considerar cabreantes y otros relajantes. Las características para crear un buen impuesto vienen determinadas porque tenga una demanda rígida; esto es, que aunque se pague el impuesto no se deje de consumir. Que el impuesto sea pequeño, pero que el consumo del bien gravado esté generalizado para que la base imponible  sea amplia, y  que, al mismo tiempo, lo vendan pocos para que el control sea fácil. Así tenemos impuestos sobre primas de seguros, el llamado céntimo sanitario, aunque luego sean cinco o seis céntimos. El consumo de electricidad, la matriculación de vehículos, tasas sobre juegos y un largo etcétera.
Los Ayuntamientos han utilizado el IBI, el impuesto sobre obras y la plusvalía municipal, pero quienes han utilizado más ampliamente el ingenio financiero han sido las Comunidades Autónomas con impuestos como el de la tierra infrautilizada, el de aguas residuales, el de pernoctaciones en hoteles, telesillas de esquí, bolsas de plástico y un sinfín de nuevas figuras impositivas.
La fina ironía de Javier Muguruza nos ha permitido sonreír y disfrutar con un tema tan árido como el de los impuestos, al mismo tiempo, que hemos aumentado nuestro conocimiento hacendístico.