La Profesora Dª Helena Matutes es Doctora en Psicología y Catedrática en Psicología Experimental en la Universidad de Deusto, donde imparte clases en el grado y el doctorado de Psicología, y dirige el equipo de investigación del Laboratorio de Psicología.

Vivimos rodeados de inteligencias artificiales. Su influencia puede suponer un gran avance en numerosos sectores tales como la medicina, la predicción del clima, la traducción automática, el conocimiento científico, y muchos otros. Pero su uso también comporta grandes riesgos. A nivel psicológico y social tienen un gran impacto las inteligencias artificiales que se relacionan con nosotros en las redes sociales, por ejemplo. No importa que no tengan consciencia, eso es irrelevante. El principal riesgo tiene lugar cuando las metas de una máquina que es capaz de aprender y de optimizar sus objetivos, son diferentes de las nuestras. Así, en el momento actual, nos encontramos con que por ejemplo las inteligencias artificiales que están en Internet y en las redes sociales aprendiendo de nosotros tienen como objetivo lograr que pasemos más tiempo en la web de su empresa, pues los clicks y la atención del usuario es lo que más dinero proporciona actualmente, siendo las empresas que viven de nuestros clicks las empresas más millonarias del momento actual. Por eso a estas máquinas les da igual si la forma de conseguirlo pasa por enviarnos noticias que sean verdaderas o falsas, con tal de que hagamos click y las compartamos con nuestros contactos. Es mera optimización del beneficio económico, si nos pilla o no en medio, da igual. Es su negocio. En estos algoritmos se utiliza la investigación psicológica para aumentar nuestro condicionamiento y nuestra dependencia, explotar nuestros sesgos cognitivos, manipular nuestra atención y nuestros recuerdos. Esto está dando lugar a problemas graves, polarización, noticias falsas, pérdida de libertades, y manipulación. Nuestra forma de pensar, personalidad, debilidades, preferencias políticas, todo, está ya en cientos de bases de datos. El mal uso que se está haciendo de esta tecnología debería ser urgentemente regulada.