La enorme transformación que está experimentando el mundo en las últimas décadas, desde la crisis del petróleo, a la irrupción de la informática, la globalización o la cuarta revolución industrial en nuestros días, constituye un proceso que la empresa ha sido capaz de asimilar transformándose de la industrial clásica a Google. Por el contrario, los sindicatos en todo el mundo, nacidos, desarrollados y organizados en un contexto radicalmente diferente, encuentran grandes dificultades para adaptarse al nuevo contexto.
Esta dificultad de adaptación se produce con la misma crudeza en la CAPV donde la transformación social y económica ha sido igualmente espectacular. La peculiaridad vasca es que esa dificultad de adaptación general del sindicalismo en el mundo queda mediatizada por un sindicato mayoritario, ELA, cuyas sucesivas estrategias, van a ir configurando el escenario laboral vasco desde los años 80.
En efecto, hasta casi los finales de los años 90, ELA despliega una estrategia que , lo primero de todo, fortalece su músculo organizativo y su presencia real en las empresas lo que va a constituir el diferencial competitivo respecto al resto de los sindicatos. Sobre esa base, en ese periodo ELA se configura ante las empresas como un negociador duro pero serio y cumplidor de lo pactado así como un impulsor decidido de grandes acuerdos con las organizaciones empresariales en materia de empleo, o formación e impulsor también de las instituciones sociolaborales del País, como el Consejo de Relaciones Laborales, OSALAN, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud en el trabajo y otros. A la vez, fortalece su presencia en las administraciones vascas, desde las autonómicas a las locales.
Esta estrategia de pacto y negociación encuentra sus límites en el 40% de los representantes de los trabajadores que ELA no puede traspasar porque, en el análisis que realiza desde la segunda mitad de los años 90, los tiempos han cambiado afianzando un único discurso neoliberal en el que las organizaciones empresariales están cómodas y no se muestran dispuestas a pactar temas diferentes como la semana de 35 horas. Además, según este análisis, las nuevas generaciones, jóvenes y mujeres sobre todo, plantean un tipo de reivindicación más inmediata.
 De forma añadida, y esto es crucial, ELA llega a la conclusión que el espacio que ocupan los otros sindicatos, especialmente UGT y CCOO, deriva, no de su presencia en las empresas vascas, sino de las facilidades que les otorga la legislación española para estar presentes, sobre todo, en los convenios sectoriales.
Apoyado en este análisis, ELA cambia su estrategia y decide redefinirse como un sindicato , no de negociación y acuerdo como había sido hasta entonces, sino como un sindicato de confrontación que va a optar, primero, por un cambio de escenario político, segundo, por desactivar las instituciones sociolaborales y, tercero, por desactivar también los convenios sectoriales en los que encuentra su alojo la competencia sindical, especialmente de CCOO y UGT, para centrar su acción en la empresa que es donde es más fuerte que nadie.
En otras palabras, ELA busca un escenario político y un escenario laboral que le resulta más conveniente para competir con los otros sindicatos y alcanzar una posición hegemónica en el contexto laboral vasco. Con este objetivo, hará del conflicto y la confrontación su nueva marca lo que le resultará particularmente provechoso cuando años después se desate una

fuerte crisis económica que dará lugar a una reforma laboral. El efecto de un sindicato mayoritario desplegando, no una estrategia prudente que es lo que le correspondería, sino una estrategia radical, tanto en lo político como en lo estrictamente laboral, descolocará al resto de los sindicatos y caracterizará las RRLL vascas desde entonces.

Jon Bilbao, es secretario general y coordinador del Instituto Internacional Cuatrecasas de Estrategia Legal en Recursos Humanos en el País Vasco. Además, es Director del Departamento Jurídico y de Relaciones Laborales de Confebask, Confederación Empresarial Vasca. Bilbao, licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto y ponente habitual en seminarios, conferencias y convenciones nacionales e internacionales socio-laborables, tiene una amplia experiencia en la negociación colectiva y representación de los intereses empresariales en materia de trabajo, salud ocupacional, seguridad y medio ambiente.