El día 8 de Enero se ha reanudado la temporada de comidas-tertulia con la cita prevista para el pasado 4 de Diciembre y pospuesta en su fecha por el trágico asesinato de Ignacio Uria.

Se celebró el acto, con la presentación de José G. Zubia, con una notable asistencia de miembros del foro e invitados, lo que demuestra el interés del tema tratado. Muchos conocíamos ya al interlocutor y por eso mismo no nos sorprendió la claridad y la sencillez de la exposición que nos hizo sobre un tema tan complicado como la presente crisis económica.

Las causas de la misma se gestan en los años ochenta, donde se empieza a cambiar un modelo económico basado en la producción, por otro con fuerte predominio de las finanzas. El fenómeno se ha desbocado con la libertad de movimiento de capitales, sin la contrapartida de una autoridad mundial que la controle. También han fallado los organismos de auditoria y control, que en algunos casos han clasificado activos como “AAA”, cuando en realidad su valor era cero. Entidades financieras sometidas a un bajo control han actuado como emisores de moneda, con bonos de dudosa solvencia, que se han distribuido por todo el mundo. Todo ello se ha visto agravado por un sistema de retribución de ejecutivos basado en el valor de cotización de la acción, con la volatilidad que ello acarrea. Durante bastante tiempo el sistema ha funcionado, pero había adquirido dimensiones colosales.

Cuando el problema se ha puesto de manifiesto, la confianza en el sistema ha desaparecido, provocando serios problemas de restricción de la circulación monetaria. El problema se ha traspasado al consumo privado. Se han dejado de vender pisos, coches, muebles y todo tipo de bienes de consumo, lo que ha provocado el ajuste de plantillas y el aumento del paro en cifras alarmantes. En España hemos creado más empleo que nadie en los momentos más favorables de la economía, pero en este momento, estamos destruyendo más empleo que nadie. La economía vasca, menos dependiente de la construcción, se resiente menos del paro y los EREs son en gran parte de suspensión y no de rescisión de empleo. El sistema económico español se basaba en conseguir crédito en el exterior de entidades que ahora han fallado y se ha vuelto muy difícil disponer de liquidez. El conocido efecto multiplicador del dinero en circulación se ha vuelto en sentido contrario, se ha retirado dinero del sistema, lo que ha provocado un parón de efectos desconocidos.

Las autoridades han actuado con presteza, tomando decisiones valientes y de mucho calado, incluso el gobierno americano, en situación de interinidad. Pero antes cometieron un error enorme al dejar caer a Lehman Brothers, lo que ha producido un efecto devastador en la confianza del sistema. Si el problema afecta a los grandes, nadie se fía de nadie.

Sin embargo, en este momento hay un horizonte de datos favorables. La inflación está en mínimos. Las materias primas han bajado mucho. Los tipos de referencia están al 2,5 %. La prima de riesgo está reconducida y el Euribor está por debajo del 3 %. Esto hace prever un primer trimestre del 2.009 todavía muy duro, pero un segundo trimestre mejor. Lo cierto es que los almacenes de fabricantes y distribuidores están vacíos y todo nuevo pedido que se produzca irá directamente a la producción. Pero si la situación se prolongase, las reservas del «submarinista» se acabarán…

Las autoridades monetarias han actuado emitiendo moneda, que contra lo que dicta la ortodoxia económica, no provoca inflación, ya que va destinado a tapar los agujeros ocasionados por los bonos basura.

En sus palabras: Volver a la realidad productiva es positivo. En general, la opinión que nos trasmitió nuestro invitado es que estamos tocando fondo y lo que hace falta es la aparición de un líder, tal vez el nuevo presidente de E.E.U.U., que “tranquilice a la manada” y desaparezca el pánico que nos ha invadido. La cantidad y contenido de las preguntas formuladas en el debate enriquecieron el mismo. Al final del acto se comentaban los argumentos y el alto nivel del debate, que nos ha aportado una visión muy amplia de la situación y que parece estar ya, afortunadamente, en el camino de la recondución. Necesitamos creer que así va a ser.

Desde aquí le agradecemos a nuestro ponente su brillante intervención que fue correspondida por nuestra parte con el consabido presente que nos mantendrá vivos en su memoria.

Crónica de Javier Cano