El lenguaje no existe fuera de nosotros, vive en el cerebro
Con esta rotunda afirmación inició su exposición la lingüista Itziar Laka, nuestra invitada a la tertulia de Enero, que es catedrática de la materia en le UPV e hizo el doctorado en el Massachussetts Institute of Technology y actualmente participa activamente en un proyecto sobre bilingüismo y neurociencia cognitiva con otros seis equipos de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra, Universidad de Barcelona y Universidad de Castellón. (https://brainglot.upf.edu/)
Aprender un solo idioma o dos de forma simultánea conforma unas redes neuronales distintas entre una persona monolingüe y otra bilingüe pero, ¿de qué manera influye esa diferencia? ¿Tienen los políglotas capacidades no comunicativas superiores? ¿Son más listos los niños que hablan dos lenguas?
Comprender y hablar una lengua es una tarea automática que no requiere mucho esfuerzo: De hecho, nuestros cerebros están particularmente adaptados para esta tarea. Sin embargo, para hablar utilizamos una gran cantidad de mecanismos cognitivos y tipos de conocimiento. Aprender y usar más de una lengua requiere, no solo conocer cada una de ellas, sino también utilizar una larga serie de recursos perceptuales, atencionales y de toma de decisiones para inhibir o activarlas según se requiera en cada momento. Esto hace que los bilingües competentes, que utilizan sus lenguas con frecuencia, presenten algunas ventajas cognitivas relacionadas con el control ejecutivo.
Estudios recientes sobre bebés muestran que, dependiendo de los pares de lenguas, pueden distinguirlas ya al nacer. Los bebés comienzan su desarrollo lingüístico siendo capaces de distinguir todos los sonidos de todas las lenguas y a medida que pasan los meses pierden la capacidad de distinguir aquellos sonidos que no son distintivos de su(s) lengua(s). Sabemos también que los bebés de meses pueden utilizar rasgos de movimientos faciales para discriminar lenguas.
Durante los últimos años se ha investigado intensamente como se organizan las lenguas en los cerebros de las personas bilingües. ¿Se aloja cada lengua en un área separada del cerebro o en áreas superpuestas? Los estudios muestran que, en los bilingües altamente competentes en sus dos lenguas, se activan las mismas regiones cuando usan cualquiera de sus dos lenguas. Estos resultados indican que los bilingües tempranos y competentes utilizan el mismo sustrato neural para las dos lenguas que conocen. Sin embargo, cuando el bilingüe ha aprendido la segunda lengua más tarde, utilizan un área cerebral más extensa para la segunda lengua que para la nativa.
Parece que la gimnasia mental de aprender y utilizar dos idiomas contribuye al concepto de reserva cognitiva, es decir, que a igualdad de daño cerebral en una demencia o en el Alzheimer, la gente bilingüe tiene los síntomas más retrasados que los otros.
Se nos hizo corta la charla de Itziar sobre estos temas y sobre todo, salimos con la sensación de que nos había expuesto los temas de una forma tan clara y didáctica que no eramos conscientes de la complejidad de los mismos.

