Magnífica excursión. No puede calificarse de otro modo la gratísima excursión que el pasado 13 de septiembre hicimos los Diletantes al astillero Albaola de Pasajes de San Pedro. Los apuntados fuimos inicialmente 35 para finalmente, por distintos imponderables de ultima hora, quedar reducidos a 29. Un número excelente, de todas formas . La mayoría optamos por ir en un autobús alquilado ad hoc para el evento.

Todo salió a pedir de boca; hasta el tiempo que había sido horroroso durante toda la semana previa, El conductor nos dejó en la plaza de San Pedro y desde allí dando un paseo nos dirigimos hasta el astillero-museo que está ya muy cerca de la bocana del puerto.

Tuvimos la suerte de que el propio director de investigaciones del museo Xabier Alberdi, nuestro ponente invitado en la sesión de noviembre del año pasado, hiciera de guía a nuestro grupo.

Su exposición clara, directa y extraordinariamente didáctica nos fue introduciendo según avanzábamos por el museo  por todos los pormenores del ballenero San Juan hundido en la bahía de Red Bay en Terranova, Canadá, en 1565.  A lo largo de más de una hora, Xabier fue desgranando los múltiples aspectos de la nao hundida que la investigadora canadiense, Selma Huxley, había identificado en los archivos de Oñate en los años 70.

Al grupo de Diletantes se nos fue introduciendo en las características geográficas del pecio y las circunstancias históricas de la época y de la propia pesca de la ballena así como de la extraordinaria importancia de la construcción naval cantábrica de la época, un auténtico top tecnológico de aquellos tiempos. Nada quedó fuera de la explicación de Xabier: arrancando de las características de los materiales encontrados en el fondo de Red Bay, fue describiendo el proceso de documentación, elaboración de planos, etc, de la piezas encontradas en el pecio que sirvieron para elaborar la primera maqueta de la nao San Juan. A continuación, abordó el proceso de construcción de una nao de estas características así como de toda la infraestructura de ferrerías, cuidado de bosques, importación de materiales y productos tanto de Castilla como del Norte de Europa que hacía posible que territorios tan pequeños como Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria fueran capaces de construir más del 80% de todos los buques que en aquella época hacían la carrera de Indias. Y ello, sin arrasar los bosques de la zona sino, al contrario, manteniéndolos vigorosos.

La  visita  siguió con la explicación de las formas de avituallamiento de estas naos, sus aseguramientos en los Consulados de Burgos, como era el caso de la San Juan, o de Bilbao, la función de estas instituciones así como, finamente, las circunstancias de un viaje transoceánico de esa envergadura y del proceso mismo de la caza de la ballena a la que estaba dedicada esta nao.

Tras  observar algunos ejemplares de bateles y chalupas de de la época, la visita llegó a la joya del museo que es la reconstrucción exacta de la propia nao, todo un magestuoso especimen, muy acabado ya que se veía, aun sin su arboladura, imponente en la grada del astillero.

Tras la visita al astillero, nos trasladamos en un pequeño gasolino al otro lado de la bahía, a San Juan, donde nos dieron un estupendo y sencillo menú en el Txulotxo , un coqueto restaurante colgado literalmente de la misma bahía.

Concluida la comida, gratísima, como siempre, nos dirigimos caminando hacia el autobús que nos dejó de vuelta en Bilbao y Getxo a última hora de la tarde.

En definitiva, una excursión estupenda y un día redondo.