
La evolución del periodismo y la situación económica y empresarial del País Vasco con Manu Álvarez (26 de Septiembre de 2024)
Nuestro invitado, Manu Álvarez, el reputado corresponsal económico del El Correo, desarrolló para el Foro dos temas que bien podrían haber sido dos intervenciones diferentes, tanto por la entidad de los temas, como por la profundidad del análisis.
El ponente inició su exposición comentando la evolución de los medios de comunicación en España que vienen de un entorno rígido y restrictivo. Un periódico de hace medio siglo era una inversión muy cara en la que imperaba la opinión de ser dueño. Más que beneficio, se perseguía influir en la opinión pública, aunque para ello se buscara una situación financiera saneada en la que la publicidad jugaba un papel angular.
Con la Transición la rigidez hasta entonces imperante se relaja y aparecen nuevos medios ligados a partidos o idearios políticos bien definidos. No obstante, los soportes publicitarios seguían siendo limitados: prensa, radio, TV, cine para algunos, vallas de publicidad y folletos. Nada más.
Es este esquema el que salta por los aires con la aparición de internet y la posibilidad de conexión a la red a través, primero, del PC y luego de un simple móvil. Cualquiera puede configurarse en un medio de comunicación que emite información u opinión y hacerlo, además, en forma escrita, de audio o de video de modo que también cualquiera es susceptible de captar publicidad. Así, los viejos soportes de publicidad se multiplican literalmente por millones mientras que el mercado publicitario crece, pero en una proporción infinitamente menor. El resultado es la quiebra generalizada de los medios tradicionales de forma que solo unos pocos mantienen una cuenta de resultados positiva que es, lo resalta el ponente, la garantía de independencia de un medio de comunicación. En este nuevo entorno ya no manda la propiedad sino el anunciante, tanto privado como institucional.
Para hacer las cosas más difíciles, los medios de comunicación tradicionales se enfrentan a nuevas generaciones cuyos hábitos de lectura simplemente prescinden de los periódicos tradicionales. Su opinión se conforma en ese conglomerado difuso de las redes sociales. Igualmente, sus puntos de interés se alejan de los que hasta entonces han concentrado la atención de generaciones precedentes.
Los medios tradicionales que en su día no se dieron cuenta de potencial disruptor de las nuevas tecnologías, empezaron a apostar, algunos, no todos, por la frivolidad y la falta de rigor como forma de sanear sus cuentas de resultados que, maltrechas, tampoco dan para pagar bien a buenos profesionales. Como consecuencia, la profesión también se degrada.
En este contexto, los intentos públicos de “regeneración democrática” y similares tienen poco recorrido. De hecho, los ciudadanos ya cuentan con medios jurídicos más que suficientes para iniciar algo que lo medios temen: las demandas sobre informaciones falsas.

El segundo de los temas que Manu Álvarez aborda es el de la situación económica y empresarial de la CAPV. Es una situación grave que avalan, primero, los datos: si en 2000 representábamos el 6,30 % del PIB español, en 2024 somos el 5,89%. También en población descendemos del 5,14 % de la población española al 4,63%. Un descenso, pues, intenso y, lo más alarmante, sostenido.
El impacto de ETA fue, desde luego, brutal, pero hace ya años que cesó en su actividad y los datos no remontan. La sensación subjetiva percibe esta onda larga declinante cuando se observa cómo las grandes marcas comerciales abandonan la Gran Vía de Bilbao mientras se mantienen y hasta florecen en un Madrid próspero y pujante cuta pulsión se percibe con claridad si se pasea por sus calles en las que es fácil encontrar mucho bilbaíno. Cada vez más.
El caso es que los jóvenes mejor preparados abandonan el País, lo mismo que muchas empresas van creando gemelos en otras partes de España o trasladando sus centros de decisión. Y es que, insiste Manu Alvarez, donde duerma de CEO de la compañía es fundamental porque hacia ahí se irán desplazando los equipos directivos y desde ahí se contratarán los distintos servicios que requiere la gestión de una compañía. En definitiva, como recuerda el ponente que decía un significado empresario vasco, en esta senda no conseguimos alcanzan a los que nos preceden y nos alcanzan los que nos siguen.
El problema es, pues, serio. Pero lo grave es que no se reconoce ni por las instituciones ni por el conjunto social. Los poderes públicos suelen incluso reaccionar con virulencia cuando esta lenta decadencia del País se pone de manifiesto como sucedió con el informe de Zedarriak. Reconocer un problema, insiste Manu Alvarez, es el primer paso para resolverlo.
Tampoco el cuerpo social vasco da muestras de dinamismo ni de preocupación. Escorado a la izquierda y adormecido por la omnipresencia pública en todos los ámbitos de la vida, seguimos manteniendo una imagen negativa de la empresa y de la labor empresarial. Llama la atención las escasas vocaciones empresariales, el absentismo creciente o la indiferencia general, por ejemplo, hacia una operación como la OPA del BBVA sobre el Banco de Santander.
La radicación de muchas empresas depende cada vez más solo de la voluntad de sus actuales altos directivos y puede entrar en riesgo con cada cambio en sus cúpulas. Mientras tanto, los poderes púbicos vascos no se atreven a utilizar, por ejemplo, la política fiscal como atractivo para la captación y retención de unas empresas que acaban por morir de éxito cuando su atractivo las hace caer en manos de inversores foráneos y no contamos con fondos propios suficientes para comprarlas cuando están a la venta.
Como somos demográficamente pocos aguantamos de momento, pero la larga onda de la evolución económica vasca confirma una realidad claramente decreciente, poco dinámica y con un atractivo escaso que espanta a nuestros jóvenes mejor formados y a un número creciente de empresas.
En Bilbao, Manu Álvarez. 26 septiembre 2024
Manu Álvarez es corresponsal económico del Correo desde 1980, miembro de la Asociación de Periodistas de Información Económica y profesor del Master de Periodismo Multimedia de la UPV y Vocento. Profesor invitado de distintos masters, así como a programas de radio y TV y es coautor del libro “Superlópez” sobre el exvicepresidente de WV.

