
Galeristas ¿Vendedores o Mecenas?
La figura del galerista, nuestra profesión y el papel que representamos en el ecosistema del arte, he llegado a la conclusión tras muchos años de contacto con clientes y aficionados de que no es del todo comprendido por la sociedad, e incluso diría que puede llegar a considerarse una figura de perfiles ambiguos. A ello, tal vez hayan contribuido el cine, la literatura y la televisión ya que en estos medios, la imagen del comerciante de arte aparece con frecuencia distorsionada: de manera habitual, se nos representa bien como personajes glamurosos, sofisticados, que conviven con grandes obras de arte, llevan una intensa vida social y residen en áticos neoyorquinos, o bien asomamos como personajes moralmente discutibles, situados en la línea gris de la legalidad, intermediando con obras de arte de dudosa procedencia, tráficos de artículos arqueológicos o implicados en la venta de obras falsificadas de antiguos maestros. (Giuseppe Tornatore, La mejor Oferta).
Estoy convencido de que sería una vida muy emocionante, pero la realidad, no sé si por suerte o por desgracia es, digámoslo así, menos intensa.
¿Qué o quién es un galerista?
En su definición más somera, sería un profesional que se dedica a la gestión comercial, exhibición y compraventa de obras de arte, de manera regulada. (Intrusismo)
Nuestra profesión, combina aspectos económicos similares a los de otras muchas actividades comerciales- fiscal, laboral, contable, comunicación…. -con otros que tienen que ver con el patrimonio (arte histórico), la promoción del arte de un país (arte contemporáneo), el conocimiento técnico, muy complejo, de la obra de arte, y valores intangibles como la estética y la cultura.

En realidad, un galerista debe aprender a combinar estos dos mundos para tener una trayectoria de éxito. Un galerista que solo estuviera interesado en generar dinero, o que afronta su profesión como un bonito hobby., desde mi punto de vista, nunca podrán desarrollar con la solvencia requerida este maravilloso oficio nuestro.
El galerismo es una profesión difícil, dura en ocasiones. No hay una sola manera de afrontar el galerismo porque es una profesión vocacional a la cual, cada uno de nosotros aporta su propio estilo, sus preferencias estéticas. Cada galería en un proyecto personal, único, lo cual de alguna manera le otorga un marchamo, una voz propia que la distingue del resto de sus compañeras de profesión.
Origen de las galerías
La segunda revolución industrial, impulsó durante el s. XIX en Europa y EEUU profundas transformaciones económicas y sociales que tuvieron el efecto de modificar radicalmente el estatus tradicional del artista sustentado desde el Renacimiento en el sistema de Patrones y mecenas.
Hasta la Ilustración, el acceso al arte estaba restringido para el 90 % de la población: solo era accesible en los recintos sagrados de iglesias o catedrales, para la mayoría, el acceso al arte era a través de los objetos de culto o manifestaciones del poder.
En el s. XIX el arte se desacraliza y se transforma, gracias a las ideas ilustradas, en objeto de educación cívica (apertura de museos, Salones y Exposiciones Nacionales). Nace la crítica de arte.

Pero las artes, también se convierte en bien de consumo; su valor estético se monetiza en valor económico y su posesión es signo de estatus social para las nuevas clases emergentes. (Coleccionismo).
A/ Nace un nuevo espectador para las creaciones artísticas (literatura, danza, música y artes plásticas)
1.- La revolución industrial, favoreció el desarrollo urbano, una subida general del nivel de renta y el acceso a la educación básica de amplias capas de la población.
2.- Los ferrocarriles y barcos de vapor facilitaron los viajes continentales y transatlánticos. Las líneas de ferrocarril abren las fronteras nacionales favoreciendo los intercambios de obras de arte y exposiciones. Se pone de moda el viaje cultural.
Por primera vez en Europa se establece una identidad supranacional.
3.- Los avances en imprenta industrial, fotografía y reproducción litográfica, permiten grandes tiradas editoriales (prensa, novela, grabado) facilitando la difusión de las ideas y las imágenes.
Nace la cultura de masas.
B/ A su vez, el desarrollo económico favoreció la movilidad social y propició la aparición de nuevas élites económicas: las fortunas surgidas de la nueva economía se incorporan con pasión al coleccionismo, sustituyendo paulatinamente a la clientela tradicional de los artistas: la corona, la Iglesia y la aristocracia.
En resumen, los cambios económicos y sociales de la II revolución industrial propiciaron que el tradicional sistema de Patrones y Mecenas, establecido desde el Renacimiento como modelo de las relaciones entre los artistas y sus clientes, fuera sustituido paulatinamente por un nuevo sistema de relaciones comerciales: el mercado libre.
Con el asentamiento de las democracias parlamentarias, de la economía liberal, el artista, independizado de la tutela…. debe desarrollar su carrera profesional de forma autónoma.

Para atender la gestión comercial de las obras de arte en este nuevo escenario abierto, aparece una nueva figura mediadora: el comerciante de arte, denominado por primera vez con el término de Galerista.
París, capital de las artes
El ejemplo paradigmático del desarrollo y modernización de las ciudades europeas fue París. Durante el II Imperio, París se había convertido en la capital cultural y financiera del continente. La consecuencia fue que con el reinado de Napoleón III y Eugenia de Montijo, París se convirtió en un poderoso polo de atracción para los artistas europeos más inquietos, que viajaban a la ciudad con el fin de incorporarse a la corriente moderna y acceder a la fama. Estos artistas recién llegados, se fueron agrupando en los barrios marginales de la periferia, extrarradio de los Grandes Bulevares de Haussmann, las colinas de Montmartre y Montparnase. Escritores, artistas y variopinta bohemia, desarrollaron en los barrios pobres de las colinas una intensa vida artística y cultural que fue reemplazando paulatinamente a Roma como tradicional ‘ciudad de las artes’. (Catálogo digital expo Roma – París capitales del arte en el s. XIX en la web www.michelmejuto.com).
Las más relevantes Exposiciones internacionales, Salones y Concursos, se celebraban en París, el prestigio de sus premios atrajo a los artistas y consolidó a París como la capital europea de la cultura y el mercado artístico. Triunfar en París, garantizaba una carrera de éxito: acceso a grandes clientes internacionales y contratos con los galeristas más influyentes.
Origen de la Galería de Arte
Desde la segunda mitad del siglo, con el paulatino enriquecimiento de las clases medias, comienza a aparecer un nuevo público que visitaba los Salones, cada vez más dispuesto a comprar. Para satisfacer esta nueva demanda incipiente, pero de gran potencial, aparece la figura del galerista.
El galerista es, de hecho, producto de una nueva relación más democrática entre el arte y la sociedad. Responde a la necesidad que tiene el nuevo artista independiente de encontrar un canal de distribución profesional, que le permita el acceso al coleccionismo y que, en definitiva, sea el soporte hacia la estabilidad económica, el reconocimiento y el éxito.
Da por otra parte respuesta a las crecientes exigencias de una nueva burguesía cultivada y con poder económico, interesada en adquirir arte y coleccionar. Esta nueva figura mediadora entre el artista y el comprador pasó a ser crucial para el desarrollo del movimiento moderno y la libre circulación de la obra de arte desde la 2ª mitad del s. XIX.
En origen, tuvieron un perfil difuso; los pioneros eran sobre todo abastecedores de material pictórico que, con carácter ocasional, mediaban en la venta de algún cuadro (contacto directo con los artistas, intercambio de material por obra), pero poco a poco algunos de ellos fueron desarrollando un espíritu coleccionista y vislumbrando las posibilidades de dedicarse más ampliamente a la venta de obra de arte, abriendo pequeñas salas en las que exhibían sus adquisiciones.
Marchantes célebres
Uno de los primeros galeristas de esta primera etapa fue (foto Goupil), Adolphe Goupil, (1806-1893), de importancia decisiva para los pintores españoles de la época y uno de los marchantes más célebres de su época.

Goupil comenzó en 1825 en París con una sociedad de edición y venta de grabados. Pero en 1846, incorpora al negocio la venta de cuadros y dibujos originales. Aunque Goupil fue un marchante de gustos estéticos conservadores que se apoyaba en los autores que triunfaban en el Salón, en lo comercial fue un visionario, un revolucionario.
Él fue quien estableció las reglas del juego con las que se desenvolverían en el futuro los tratos entre galeristas y artistas:
- Primero en darse cuenta del prestigio que suponía para un marchante el contar en exclusiva con la producción de la obra de los artistas más famosos del momento, estableció contratos con los pintores que triunfaban en los Salones, (explicar contratos).
- Pionero en apostar por artistas prometedores jóvenes a los que subvencionaba con un salario.
- Primero en contar con una red de clientes fijos y en internacionalizar su actividad mediante la apertura de galerías en Londres, La Haya, Berlín y N.Y. Hacia 1860, Goupil tenía abiertas 4 galerías en París, una de ellas en Montmatre la dirigía Theo Van Gogh, dedicado a promocionar a artistas no oficiales.
- Primero en darse cuenta de la importancia de la obra gráfica y dedicarse a la edición y venta de grabados de obras de sus artistas: Los artistas cobraban fuertes sumas por los derechos de reproducción; incluso adquiría determinadas telas con el único fin de vender las reproducciones
1/ Las nuevas técnicas de serialización abrieron el mundo del arte a un público mayoritario, hasta entonces insospechado, cuyo poder adquisitivo no le permitía acceder a la compra de obras originales, (Galerías de Londres, más de 100).
2/ Este mercado contribuía a la popularidad de un artista y garantizaba su reputación entre un público vastísimo.

Desde 1850 – 60 se abrieron en las capitales de la revolución industrial numerosas galerías para atender la demanda de un nuevo coleccionismo de arte. Es el primer Boom de la pintura, la escultura en bronce editada y las artes aplicadas para vestir los nuevos salones y palacios de las residencias burguesas (Haussman)
Es el momento del cuadro de género de tamaño medio, colores brillantes y pincelada precisa, vestido con ricos marcos dorados (Meissonier, Zamacois, Fortuny)
Marchantes y Vanguardias
El más conocido es Paul Durand Ruel, (1831-1922), que ha pasado a la historia como el galerista pionero del arte moderno, al promocionar el movimiento impresionista.

Tras muchos años de dificultades, consiguió alcanzó el éxito, gracias a la incorporación al coleccionismo de los aficionados estadounidenses.
- Manera de exponer novedosa, en línea
- Realizar exposiciones monográficas
- Fue el primero que vio la necesidad de apoyar teóricamente las nuevas tendencias fundando revistas especializadas.
Desde entonces no hubo movimiento artístico que no contara con sus marchantes para promocionarlo y distribuirlo.
Ambroise Vollard (1865-1939): 1º galerista de Picasso y Matisse
A. V. organizó en su galería la primera exposición parisiense de Picasso junto a Iturrino en 1901. Al año siguiente en 1902, Picasso expuso en la galería obras de la más tarde llamada época azul.

A este marchante se le ocurrió publicar libros de edición limitada, ilustrados con grabados originales de artistas vanguardistas: Picasso, P. Bonnard, Matisse… Junto con Picasso, fue el editor de la célebre Suite Vollard, conjunto de 100 grabados en diversas técnicas que, tras su muerte, se convertiría en la más famosa edición del arte del s. XX.
La importancia de las galerías como distribuidoras del arte, imprescindibles para generar la cotización y el prestigio de los artistas, no hizo sino crecer durante la primera mitad del s. XX, convirtiéndose en el en el soporte fundamental sobre el que se sustenta el proceso de promoción y comercialización del arte contemporáneo.

Mercado Hoy:
Tras la II Guerra Mundial, el mercado se internacionaliza. Traslada su centro operativo de París a Nueva York.
- Artistas y galeristas refugiados
- Afluencia de obras
- 1er movimiento artístico genuinamente americano
Se desarrolla la estructura comercial del Mercado del Arte tal como la conocemos:
- La subida del nivel de renta en Europa y EEUU, aumenta la demanda de obras de arte, con la consiguiente elevación de las cotizaciones de los artistas.
- Las casas de subastas, aprovechando las posibilidades de promoción de los medios de comunicación de masas, dejaron de ser meros suministradores de material para los profesionales y se convierten en multinacionales del arte, con delegaciones y departamentos extendidos por todo el mundo.
- Ferias de Arte que, vinculadas a otros acontecimientos culturales, se convierten en fenómenos artísticos, turísticos y de promoción de una ciudad.

Hoy el mercado del arte es una fuente de riqueza y de actividad económica para muchos sectores; hay que incluirlo en el sector de servicios que, es uno de los sectores de mayor crecimiento en la economía mundial.
Pero, además, el Mercado del Arte funciona como un formidable motor para la creación artística, la vida cultural y la protección del Patrimonio Artístico.
- Fíjense en la coincidencia de un Mercado de Arte importante con los centros más activos de creación artística. Los Artistas se sienten atraídos a establecerse en ciudades que tienen numerosas galerías y esto, a la vez, alimenta el mercado. Ya ocurrió en París entre 1850 y 1940 y hoy ocurre en Nueva York, Shangai, Tokio, París o Londres.
- Ferias de Arte antiguo o contemporáneo como Maastricht, Basel o Arco, reciben cientos de miles de visitantes y, como saben muy bien las administraciones locales y los diversos sectores económicos de estas ciudades, esto significa hoteles y restaurantes llenos, compras en los comercios, además de una espléndida promoción exterior de la ciudad.
- Desde el punto de vista del Patrimonio, un Mercado de Arte desarrollado tiene un efecto aspirador, atrayendo el arte hacia esa ciudad o país, mientras que un mercado anémico, favorece el expolio y la destrucción de las obras de arte.
En Europa se calcula que trabajan más de 68.000 profesionales y que hay unos 10.000.000 de clientes
En España, el sector del arte está integrado por alrededor de 2.400 galerías de bellas artes, artes decorativas y antigüedades y salas de subasta con unas ventas en el año 2020 de 308 millones de euros. Las ventas con respecto al año 2019 (492 millones) han descendido, afectadas por la pandemia. Los últimos datos parciales de 2021 indican una recuperación de ventas.
Hay un grupo principal, formado por unas 600 galerías de bellas artes, responsables de al menos el 80% del valor del mercado con una cifra total de 236 millones de euros y que se centran básicamente en las principales plazas comerciales de Madrid y Barcelona, además de Valencia, Bilbao y Sevilla.

La actividad de la Galería Michel Mejuto (http://michelmejuto.com/), fundada en el año 1984, y situada en el centro de Bilbao, muy cerca de los museos Guggenheim y Bellas Artes, está dedicada al arte de los siglos XIX y XX. Cuenta con un importante fondo de dibujo, escultura, grabado y pintura que le permite ofrecer, a coleccionistas y museos, obras de primera calidad de importantes artistas.
Ha realizado exposiciones y editado catálogos, entre otros de: Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Francisco Iturrino, Aurelio Arteta, Francisco Durrio, Nicolás de Lekuona, María Paz Jiménez, Darío Urzay, Equipo 57, Sempere y Palazuelo.
Entre sus clientes, están algunos de los principales museos: San Telmo de San Sebastián, Museo Artium de Vitoria, Museo de Bellas Artes de Álava, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (MNCARS), Museo de Navarra, Museo Patio Herreriano de Valladolid y Museo de Bellas Artes de Asturias.
1973–1974 Estudios de dibujo y pintura del natural en el Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao.
1979 Licenciatura en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona.
1984-hasta hoy Propietario y director de la Galería Michel Mejuto de Bilbao.
1995–2003 Presidente de la Asociación de Anticuarios de Vizcaya.
2003–2007 Profesor del Máster Universitario sobre Arte y Antigüedades en el Instituto de Estudios Vascos de la Universidad de Deusto.
2011-hasta hoy Profesor del Máster Universitario “Conservación y Exhibición de arte Contemporáneo” en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco.
