El pasado día 25 de febrero, gracias a las gestiones de Juan Luis Alcaraz, tuvimos el privilegio de escuchar a Ibon Areso, bilbaíno de nacimiento, y arquitecto de profesión, edil de la Villa de Bilbao durante más de 24 años. Fue estrecho colaborador de varios alcaldes y, en especial, de Iñaki Azkuna al que sustituyó, y testigo de excepción del proceso de transformación de Bilbao en los 30 últimos años, tema objeto de su charla.

Su exposición, además de por su amenidad, se caracterizó por el rigor y claridad en la secuencia lógica de la explicación de este complejo proceso, que se ha desmiento y desarrollo posterior, acerca del cómo y cuándo de la transformación de la ciudad. Posteriormente, y como adecuado complemento práctico, nos ofreció un completo reportaje gráfico de lugares concretos la Villa con el “antes” y el “después” de la intervención.

Con el fin de reflejar de la forma más fiel posible el contenido de su explicación, recogemos de forma esquemática los puntos más relevantes de su ponencia.

1. Historia y problemática
Bilbao, que se incorpora a la historia como villa medieval, cuando el puerto principal de la Ría se traslada desde Portugalete, se convierte en una villa mercantil al crearse el Consulado que favorece el incremento de la actividad comercial, conservando este carácter durante varios siglos.
En el siglo XIX, como consecuencia de la revolución industrial en Europa, y en especial en Inglaterra, se produce una de las más importantes transformaciones de la Villa. Esta, siguiendo una tradición ferreña, y por la proximidad de los yacimientos de mineral de hierro, se transforma en una ciudad industrial y portuaria. Durante casi un siglo será uno de los núcleos más potentes de creación de riqueza en el suroeste de Europa.
Sin embargo, en el núcleo de su propio éxito reside su talón de Aquiles: todo se basa en un monocultivo siderúrgico-naval que, al entrar en crisis, provoca un hundimiento como consecuencia de la falta de diversificación y alternativas. El ocaso de este modelo se produce en el inicio de la década de los ochenta del pasado siglo produciendo un cuadro desolador de paro, pobreza, marginación social e incluso serios problemas de drogadicción. Ante este panorama, la pregunta fue inmediata. ¿COMO SALIR DE ESTA SITUACIÓN?

2. Planteamiento y reflexiones previas
Desde el primer momento se establece como prioridad la CREACIÓN DE EMPLEO. La cuestión a decidir era qué tipo de empleo. Durante siglos el principal nicho de empleo fue el sector primario a través de la agricultura y, a partir del siglo XIX, fue el sector secundario o industrial el que acaparó la mayor parte de los puestos de trabajo. Este paradigma ha cambiado y en la actualidad la actividad que más empleo genera es el sector terciario o de servicios. ¿Esto implicaba que había que transformar Bilbao en una ciudad turística? Teniendo en cuenta el estado de ruina industrial en que se encontraba, ¿ERA POSIBLE?

No se creyó oportuno renunciar totalmente a la actividad industrial, pero había que tener en cuenta que la industria moderna, con su alto nivel de automatización, generaba poco empleo. Por tanto, se optó por un modelo mixto que, sin renunciar a la actividad industrial, consiguiese una ampliación con actividades del sector terciario. En definitiva, conseguir una ciudad cómoda para vivir y con un mayor nivel de renta, sin olvidar que además de difícil estos dos objetivos son en algunos aspectos contradictorios. Y la siguiente pregunta a contestar surgió de inmediato. ¿CÓMO SE PUEDE HACER ESTO?

3. Cómo se hizo
Estaba claro que había que cambiar todo el “chasis” de Bilbao, Ciudad que en plena cumbre industrial fue descrita por Hemingway como “rica y fea”. Para hacerlo se decidió actuar sobre cuatro pilares (dos físicos y otros dos socioeconómicos).

  • Facilitar la movilidad interna, y la accesibilidad desde el exterior, mediante la creación de nuevas estructuras de comunicación.
  • Ampliar los parques y zonas de esparcimiento para los ciudadanos.
  • Invertir en recursos humanos ya que la riqueza de las regiones depende más del conocimiento de las personas que de los recursos naturales.
  • Dar un gran impulso a la cultura.

Para la consecución de algunos de estos objetivos se decidió que había que poner a Bilbao “mirando a la Ría”, sacando al exterior las estructuras navales y portuarias. Además, había que convertir las zonas problemáticas en zonas de oportunidad. Se incorporaron arquitectos de prestigio para conseguir un turismo urbano y de congresos. Todo este proceso debería tener un carácter multidisciplinar, involucrando a todas las administraciones. IMPLICÓ MUCHO TRABAJO POR PARTE DE MUCHAS PERSONAS, PERO SE CONSIGUIÓ…

La exposición gráfica durante la segunda parte, con el estado actual de algunos puntos concretos de Bilbao una vez realizada su transformación, fue la prueba más directa e indiscutible de la anterior afirmación.

4. Perspectivas de futuro
Sin embargo, el peor error que puede cometer una ciudad es “dormirse en los laureles” ya que lo que no avanza al final retrocede. Por eso, la tarea para el futuro inmediato, y el mayor reto del Bilbao metropolitano, es: CONVERTIR UNA CIUDAD AMABLE EN UNA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO.

Muchísimas gracias Ibon.

Ibon Areso (nacido en Bilbao el 20 de mayo de 1944) cursó estudios de Bachillerato en el Colegio La Salle Santiago Apóstol de Deusto, y se licenció en 1970 por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.
Después de 11 años en la empresa privada, al frente de su propio estudio de arquitectura, a comienzos de los años 80, Ibon Areso realiza su debut en el mundo de la administración y de la política, primero como Delegado de Urbanismo, Vivienda y Arquitectura en Bizkaia del Departamento de Política Territorial y Transportes del Gobierno Vasco, y luego como Viceconsejero de Ordenación del Territorio.
En 1987 fue contratado por el Ayuntamiento de Bilbao como Director de la Oficina Municipal para la elaboración del nuevo Plan General de Ordenación Urbana. En 1991, fue elegido concejal por el Partido Nacionalista Vasco, y el Alcalde Josu Ortundo le nombró responsable del Área de Urbanismo y Medio Ambiente y Primer Teniente de Alcalde. Dentro del Ayuntamiento de Bilbao, ha ostentado también la máxima responsabilidad en las áreas de Obras y Servicios, Circulación y Transportes, e Intervenciones Estratégicas y Aparcamientos.
Igualmente ha sido miembro del Comisión Ejecutiva de la Asociación para la Revitalización del Bilbao Metropolitano (Bilbao Metrópoli-30), Consejero de Bilbao Ría 2000 desde su fundación y miembro de Consejo de Administración que la Inmobiliaria Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao, S.L., promotora del museo Guggenheim.
También ha sido Presidente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, de Uragua (Aguas de Maldonado y Punta del Este – Uruguay), de Bilbogas, de la Sociedad “Artxandako Funikularra, S.A.-Funicular de Artxanda, S.A.” y de la Sociedad Urbanística para la Rehabilitación de Bilbao (Surbisa), y ha formado parte de los Consejos de Administración de Metro Bilbao, del Consorcio de Transportes de Bizkaia y de la Autoridad Portuaria.
En marzo de 2014 fue nombrado alcalde de la Villa de Bilbao, tras la muerte de Iñaki Azkuna. Antes fue Concejal Delegado del Área de Urbanismo y Coordinador de Políticas de Planificación Urbana en ese ayuntamiento.

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