Sesión con Javier Urzay

Cuando ya pensábamos en la existencia de un complot de las multinacionales farmacéuticas para impedir su visita y mucho más tarde de lo previsto con la colaboración de Iberia, por fin pudimos recibir el pasado 18 de noviembre la visita de Javier Urzay, al que esperabamos en su doble faceta de directivo de Farmaindustria y escritor de novelas histórico-musicales. Aunque finalmente fue fiel a la propuesta de tema (El poder de la industria farmacéutica) y prácticamente “no habló de su libro” (La ópera secreta).
El retraso motivado por la anulación de su vuelo impidió el pre-calentamiento del aperitivo y rompió la dinámica habitual, pero tras una brevísima presentación Javier saltó al ruedo con decisión. Tras agradecernos la invitación con una erudita reflexión sobre el nombre de nuestro foro, entró en materia con una brillante comparación en paralelo entre sus mundos, el de la industria farmacéutica y la industria editorial. Así descubrimos datos anecdóticos como que medicamentos y libros comparten el mismo tipo de IVA y márgenes similares, tienen precio fijado (por la editorial y el estado) y se distribuyen por canales especializados. ¡Incluso hay libros de prescripción obligatoria (los de texto)!
Más tiempo se detuvo en la reflexión de que el máximo valor de ambos productos, medicamento y libro, no reside en el material con en el que están fabricados sino en su proceso creativo. Para ello se recreó en una descripción del proceso de I+D de medicamentos, del que nos quedamos con las ideas de ser un proceso de muy alto riesgo (sólo llega a comercializarse uno de cada 10.000 compuestos que se prueban), largo (consume entre 12-14 años de la vida de la patente) y caro (alrededor de 1.000 M€).
Durante la fase de preguntas los diletantes intentaron desvelar algunos de los misterios y bulos sobre el tema, así como profundizar en el curioso sistema de investigación, fabricación, distribución y comercialización de medicamentos. La hora nos forzó a terminar antes de lo que hubiéramos deseado, pero pudimos continuar posteriormente en el salón, donde Javier perdió gran parte de la prudencia que mantuvo en la mesa y nos desveló algunos secretos a los escogidos que pudimos acompañarle hasta su marcha.
Me consta que Javier disfrutó con la invitación y recibió con diversión el regalo, al que prometió hacerle un hueco en su serio despacho.