El pasado 20 de Mayo tuvimos el placer de contar entre nosotros a D. Jon Paul Laka, Director Artístico de la Abao, que nos habló del tema “La Ópera por dentro”, invitado por nuestro querido Juan Carlos Matellanes.
Confieso que me es difícil sustraerme al impacto que tuvo en mí y en todos nosotros una jornada que me atrevo a calificar de memorable en todos los aspectos.
Jon Paul (Jonpa para los amigos) no nos dio tregua ni pausa, ni tuvo la caridad con los menos eruditos de la ópera (entre los que temo que me encuentro), de permitirnos una inmersión suave, contextualizada, a un tema amplio y complejo como es el de la dirección artística operística.
Jon Paul nos metió directamente en su papel, nos hizo vivir y experimentar el formidable reto que conlleva una representación de ópera desde una dirección artística. Fue toda una inmersión fascinante y sorprendente, que nos hizo sentir un abanico enorme de emociones y sensaciones, pasando por la ansiedad expectante y la angustia, el suspense, el temor, la frustración, el alivio y la alegría que vive y siente minuto a minuto, segundo a segundo, un Director Artístico.
Le supuso algo así como siete minutos para mostrarnos 2 veces un video, con y sin la presencia del Director Artístico, para meternos de lleno en el personaje. Recuerdo que guardé entonces mi lápiz y mi papel, porque comprendí que éste no era día de tomar notas, contrastar y preguntar, sino de vivir, sentir y comprender.
Incluso comprendí por primera vez porqué aquel genio de la estadística, de la matemática y de los idiomas con el que compartía puerta con puerta el despacho en la Universidad, decidió un día abandonarlo todo y entregarse por completo a lo que desde niño había deseado: ser y vivir en y para la Ópera.
Y casi nos contaminó a todos con ello: qué derroche de entusiasmo e ilusión, qué erudición, qué capacidad de contagio, qué energía vital, que ritmo frenético, qué intensidad expositiva. No había que tomar notas, había que dejarse llevar, sentir y escuchar.
Escuchar cómo es la Ópera para los artistas, cantantes y figurantes, montadores, electricistas, carpinteros, maquilladores, decoradores, vestuario, etc., en los que se destacaba el papel del regidor, verdadero controller en la sombra, en lo que no es sino todo un alarde de coordinación, profesionalidad y técnica para que todo salga bien.
Escuchar cómo es la Ópera desde el punto de vista del “empresario” operístico a la hora de contratar los cantantes para las futuras representaciones, la comparación con la Bolsa a efectos de la valoración de su caché en función de sus recientes éxitos o fracasos, o de su estado de salud vocal, incluyendo el dolor, la frustración y a veces la rabia de quien es excluido por parte de los otros cantantes y del Director Artístico cuando da la talla vocal.
Escuchar el caso de Rolando Villazón , tenor mejicano, que tras estar en la cumbre ha perdido peso en panorama actual, o el caso de Andrea Bocelli, muy valorado popularmente por sus discos, pero no excesivamente para actuar en directo, por su poco potente voz.
O el relato de los apuros que pasan ante los retrasos o las cancelaciones de última hora, la dificultad de contratar sustitutos de nivel para personajes de óperas poco representadas en el mundo, papeles en los que sólo hay tres o cuatro cantantes que se los saben y que se atreven con ellos.
Y también el caso de la ABAO en 2005, en la representación de Maometto II de Rossini, en el que tras fallar dos cantantes antes de iniciarse el ciclo y lograr sustituirlos, causó repentinamente baja por enfermedad la fabulosa soprano June Anderson, consiguiendo localizar a otra soprano en el mismo día de la representación y trasladarla a Bilbao en un jet privado desde Grecia, para llegar al Euskalduna para actuar en el 2º acto, con atril y partitura, repasando el papel en el taxi entre el Aeropuerto y el escenario por falta de tiempo. Sobresalientes ambas cantantes por su profesionalidad y qué decir tiene, de la labor del Director Artístico y de su equipo.
Interesante, al fin, fue su digresión sobre la ópera actual, moderna, sobre la adaptación a nuestros tiempos de óperas clásicas con temáticas adaptables a la actualidad, su opinión sobre la venida de Mortier a Madrid, o su reflexión sobre el divismo de algunos y algunas, cada vez más pasado de moda.
Si a todo ello unimos que la jornada incluyó la visita a los camerinos y el escenario del Euskalduna, con todo el atrezzo preparado para la inminente representación del ensayo final, quizás podamos dar una idea de la magnífica jornada que nos ofreció Jon Paul Laka y la ABAO, que no olvidaremos con facilidad.
Con nuestro sincero agradecimiento y admiración a Jon Paul Laka por su emocionante, erudita y diletante presentación.
Reportaje realizado por Esteban Vicente con la aportación de Antonio Rubiera