Nuestro invitado del 28 de Abril fue Tom Burns Marañon, quien nació en Londres en 1948, nieto del Doctor Gregorio Marañon por parte de madre, quién conoció a su padre en la Embajada británica en los años 40, siendo el torero Belmonte quien les presentó. Su padre era editor de origen escocés, católico, que luego pasó a formar parte del Servicio de asuntos exteriores británico.

Se puede calificar a Tom como “bipatrida”, si tal término existe, ya que se crió entre España e Inglaterra. Posee una Licenciatura de Historia moderna por la Universidad de Oxford, y se ha dedicado al periodismo desde los años 70, como corresponsal del Financial Times, donde ha trabajado más de 20 años. También ha sido corresponsal del Washington Post y del Newsweek. En la actualidad escribe para Expansión y El Mundo.

En 2001 fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico (M.B.E.)

Es autor de varias obras literarias: “Conversaciones sobre el Rey”, “Conversaciones sobre el socialismo, sobre la derecha, y la monarquía necesaria”. Ha escrito un libro que se disfruta por su facilidad de lectura y amenidad, titulado “Hispanomanía”, que trata de los anglosajones que han tenido pasión por España, tales como Brenan, Hemingway, Borrow, Blano White etc.

Durante su disertación nos ofreció una serie de “postales” sobre la transición española, tal y como la vivió, ya que dado el puesto que ocupaba en la prensa tuvo acceso a quienes dejaron el poder, y a quienes lo ocuparon después. En el coloquio posterior, hubo alabanzas a la transición y críticas a la situación actual de remover memorias pasadas.

Más tarde, salieron a la palestra diversos autores británicos (Robert Graves, Raymeond Carr, Hugh Thomas etc.), términos referentes a la forma de ser de los españoles, especialmente las “spanish practises” , y otra serie de anécdotas u opiniones críticas, por ejemplo lo poco concebible que es para el mundo anglosajón ciertas posturas de jueces estrella.

Después de afirmar que él no había trabajado sino que se había divertido con su profesión, y tras abrir el sorprendente regalo de los diletantes, se encaminó al aeropuerto, y allí le explicó al guardia civil del control que había sido el regalo de unos diletantes bilbaínos ante su sorpresa. Al día siguiente, en un breve mail de agradecimiento, nos animaba a seguir a tan estupendo grupo.

Gracias, Tom