Los jóvenes ante la sociedad actual
Nuestro admirado y querido profesor, el Catedrático de Sociología Javier Elzo, compartió con los diletantes un interesante coloquio denominado “Los jóvenes ante la sociedad actual”, basado en su último libro “La voz de los adolescentes”, el pasado 17 de Marzo.
Comenzó su exposición constatando 2 errores que podemos estar cometiendo sistemáticamente en nuestra sociedad: Adular a los adolescentes y jóvenes y mimarlos e identificarlos con la violencia, la droga, el alcoholismo, y en general con todo lo negativo. Ello condiciona una educación en la que no existen los límites claros ni definidos, y en la que no se reivindican los modelos positivos de conducta, en contraposición a la amplia divulgación actual de los negativos.
Platón lo había reflejado claramente: «Cuando los padres se acostumbran a dejar hacer a sus hijos; cuando los hijos ya no toman en cuenta lo que aquellos dicen; cuando los maestros tiemblan ante sus alumnos y prefieren adularlos; cuando, finalmente, los jóvenes desprecian las leyes, porque ya no admiten por encima de ellos la autoridad de nada ni de nadie, es el principio de la tiranía y el fin de la pedagogía».
Javier Elzo señaló una afirmación singular: “No hay juventud, hay jóvenes”. Y en su estudio ha identificado algunos de los elementos del siglo XXI que les conforman:
– Son pocos. La mayoría hijos únicos y viven en stand by.
– La adolescencia empieza antes y termina más tarde. Algunos no llegan a ser jóvenes
– Las nuevas tecnologías fomentan las comunicaciones. También las virtuales
– ¿El género?: “revival” del machismo y chicas que se comportan como chicos
– Muchos tienen miedo en la escuela. Algunos maestros también
– Gran abandono de la escuela en zonas turísticas y entre los inmigrantes
– Muchas razas y culturas en las escuelas
– Enorme fragilización de las familias
– La madre deja el hogar y el padre no ha entrado. Nidos vacíos y abuelas esclavas
– Banalización del cannabis, extensión de la cocaína y del consumo de alcohol
– Diversión nocturna y ruidosa: alcohol y droga igual a fiesta. Aceptación de la sociedad adulta de esta situación
– Ausencia de referentes o modelos holísticos
Por ello, señala el retrato robot del adolescente español de hoy:
– Presentistas, viven en el pequeño relato, aunque buscan referentes holísticos
– Se dicen libres pero están atados al núcleo familiar, a los amigos, a la calle…
– Más tolerantes que propiamente solidarios (salvo solidaridad puntual)
– Individualistas, aunque grupales, con dificultad de implicarse en proyectos colectivos
– Atrapados por el consumerismo global del que son diana privilegiada. Moderación y ahorro son términos que desconocen
– Valoran la lealtad, la transparencia, la ausencia de doblez, la fidelidad
– Rechazan la mentira, el enchufismo, las prebendas
– Tienen gran capacidad de adaptación
¿Qué demandan nuestros jóvenes y adolescentes actuales? ¿Qué puede aportar el mundo adulto?
– Ser escuchados en sus querencias. No solamente hablar “de” ellos sino hablar “con” ellos, escuchándoles.
– Piden respeto y comprensión a sus ritmos, a su condición juvenil, a sus gustos
– Fiarse de ellos, confiar más, delegar más.
– Demandan balizas de comportamientos, guías para situarse en la sociedad y ante el futuro.
– Demandan limites también.
Javier Elzo propone finalmente en su investigación algunos de los valores fundamentales que deben transmitirse en la educación de nuestros hijos y que se echan en falta en la actualidad:
a) Ser competentes y autónomos, b) razonar mejor, no solo opinar y saber tomar decisiones, c) aprender el valor del dinero, lo que significa y cuesta, d) no confundir la tolerancia con la permisividad y aprender a autorresponsabilizarse, e) el valor de la solidaridad, f) el valor de la espiritualidad por encima del abrumador peso de lo material, g) ayudarles a pasar de los meros buenos deseos a comportamientos comprometidos y responsables y h) recuperar con ellos la utopía de que una sociedad mejor es posible.
Finalmente, echando un poco mano de su libro, creo interesante recordar cómo finaliza éste: dando de nuevo la palabra a los adolescentes. ¿Y qué quieren? Pues que hablemos con ellos, que hablemos del sexo, que nadie lo hace, que no les agobiemos tanto con tanta protección, que quieren hablar más con los padres de sus cosas, y que temen preocuparnos o defraudarnos.
Es decir, igual que nosotros mismos, hace… Dios mío! ¡Cuánto hace ya!
Muchísimas gracias, Javier. Ha sido una experiencia hermosa y vivificante.
