Visita a la Bodega La Encina (Briñas)
Era sábado y el sol lucía en todo su esplendor. La mañana era fresca y el autobús partió de Algorta a su hora parando en Las Arenas y Bilbao para luego continuar su camino hasta Briñas donde nos reuniríamos con el resto del grupo.
Era un día especial, tres acontecimientos juntos: visitaríamos una bodega en compañía de nuestras señoras, cortesía de Javier Cano, despedíamos a Carlos Blond y por fin probaríamos el tan nombrado y afamado Tiramisú que Sylvie, señora de Javier Cano, nos había preparado con todo el cariño del mundo. Se le notaba relativamente nerviosa, probablemente por la tan alta expectativa que se había generado.
Tras la llegada y una vez reunido el grupo fuimos recibidos por Ricardo Reinoso, gerente, y por Rubén Provedo, enólogo, en un bonito salón de la bodega que utilizaba un gran ventanal a modo de cuadro natural del paisaje sobre el cauce del Ebro, las conchas de Haro y las peñas de Bilibio. Fue Rubén el que nos explicó las peculiaridades del mundo del vino, la curiosa baja rentabilidad del sector- Mikel Urcelay en un rápido ejercicio mental nos hizo un desglose de costes- las características de las viñas, su emplazamiento estratégico y cómo las preselecciona según el tipo de vino que se quiere producir, la recogida y el transporte de la uva, el porqué del diseño de las cubas metálicas y de la pulcritud de las instalaciones, las diferencias entre el roble francés y el americano… La verdad es que además de enólogo tiene dotes de comunicador y supo atraer nuestra atención desde el primer momento y mantenerla hasta el final, aún a pesar del frío que allí hacía.
Tras la visita accedimos al comedor donde además de entrar en calor pudimos degustar, en un ambiente muy distendido como suele ser habitual en las reuniones de nuestro foro, productos de la tierra todos ellos de primera calidad acompañado de varios de los excelentes caldos de la bodega.
Por fin llegó el momento del postre, el tan esperado Tiramisú. Y no defraudó. Exquisito. Javier Cano nos explicó el significado de dicho postre y nos recordó una vez más que debe tener Amaretto. Fue Guillermo Barredo, el políglota, quien en un bonito italiano agradeció a Sylvie, en nombre de todo el grupo, tan generoso detalle. Sus palabras se acompañaron de un merecido aplauso.
¿Los efectos del Tiramisú entre los presentes? Nadie ha hablado de ellos hasta la fecha.
Tras la comida tuvimos un emotivo acto conmemorativo de despedida de nuestros queridos amigos Carlos Blond y señora, Ester, dirigido por Manu Clausen y Carlos Biurrun con la destreza que les caracteriza. Por fin Carlos recibió la ansiada vaca- había que ver su cara de satisfacción- además de unos CD que contenían un reportaje dedicado de los homenajeados participando en diversos actos del foro. Carlos se mostró agradecido y nos prometió una visita en el futuro.
Y se dio por concluido el acto. Eran las 17.30 h y el sol comenzaba su puesta cuando de nuevo pusimos rumbo a Bilbao.
Día soleado, bonita bodega, buen ambiente, acogedor recibimiento, buena comida y bebida y emotivo acto de despedida. La organización, perfecta. En resumen, un día maravilloso.
Como colofón nos ofrecieron la posibilidad de adquirir el buen vino que produce esta bodega a precio de socio, manteniéndonos esta condición en el futuro. Todo un detalle final.
Muchas gracias a Javier Cano y a Sylvie por habernos hecho disfrutar de tan bonito día.
Crónica de Luís Fiz
