Bilbao en el Mapa
El día 18 de Diciembre El foro de Diletantes convoco a sus miembros para acudir al ultimo acto del Foro del año 2014 esta vez organizado en los salones del Club Marítimo del Abra .
En esta ocasión, Ramón Oleaga, nos ilustro con una erudita y amena exposición , sobre los orígenes de la cartografía.
Para ello, Ramón nos hizo hacer un viaje en el tiempo en el que a través de la imagen asistimos al nacimiento de Bilbao en el mapa y su tratamiento a lo largo de la historia. Se inicia con los ejemplos cartográficos más antiguos, babilónicos, en los que la representación del mundo no alcanza hasta nuestro territorio, y las esquemáticas representaciones medievales que tan sólo mencionan los continentes (Asia, Europa y África) para avanzar ya en la Edad Media a través de los mapamundis de los Beatos que en el ejemplo del de Saint Sever (siglo XI) ya rotula nuestro espacio como “Wasconia”. En esta misma época se inicia la tradición de los portulanos, cartas marinas en principio vinculadas al Mediterráneo pero que poco a poco fueron ampliando el territorio representado alcanzando la fachada atlántica. En los primeros ejemplos conservados (Carta Pisana, anterior a la fundación de la villa) no aparece mencionado Bilbao, pero ya a partir del primer tercio del siglo XIV ocupa su lugar en el mapa, y precisamente en el color rojo que caracterizaba a los puertos de importancia.
Se continúa con la explicación del redescubrimiento renacentista de la tradición romano-helenística a través de la obra del sabio alejandrino Ptolomeo. Se muestran ejemplos del siglo XV tanto de los mapas ‘antiguos’, recreando la Península Ibérica que hubiera delineado el propio Ptolomeo, como de los mapas ‘nuevos’ que representan esos mismos espacios con una fisonomía adaptada al estado de la ciencia del momento, haciendo particular énfasis en la obra de Miguel Servet.
De aquí se pasa al siglo de oro de la cartografía flamenca, que se inicia con la obra de Ortelio, que da a la imprenta en 1570 el primer Atlas en cuanto conjunto uniforme de mapas. El levantamiento de la zona norte de España no se debe a informantes locales, pues Bilbao aparece desubicado, en el mismo borde de la costa. En sucesivas ediciones incluye mapas regionales, incluso uno particularmente detallado de Guipúzcoa, evidentemente copiado de su competidor De Jode, pero no llega a ampliar la escala de la porción vizcaína, tarea que queda reservada a Mercator quien no sólo titula por vez primera como ‘Atlas’ a esta publicación de un conjunto de mapas sino que a partir de 1606 ofrece a sus lectores un mapa que recoge Vizcaya a una escala regional. La posición de Bilbao en el mapa no se corregirá, sin embargo, hasta la publicación del Atlas Mayor de la casa Blaeu ya avanzado el siglo XVII.
Dentro de esta misma escuela se publican atlas marinos, con el primer ejemplo de Waghenaer a finales del XVI, y atlas de ciudades que por vez primera nos ofrecen una vista de Bilbao. Efectivamente, en 1575 Braun&Hogenberg publican el segundo tomo de su Civitates Urbis Terrarum en el que incluyen una magnífica vista a doble página de Bilbao. Esta imagen de nuestra ciudad perdura durante más de dos siglos hasta que a mediados del XVIII dos ingleses, Baudwin y Nairne, nos legan nuevas visiones de nuestro entorno. La obra de este último autor servirá además de base para la vista óptica de Bilbao, aquella que mediante el zograscopio (visor que genera sensación de profundidad) entretenía las reuniones de los burgueses de la época.
Junto a estas vistas topográficas, se recogen ejemplos de la indumentaria de los vizcaínos de cada época, desde los ejemplos más montaraces del XVI hasta las creaciones más elaboradas de finales del XVIII.
La exposición prosigue con los primeros ejemplos de cartografía española, informada directamente por los párrocos locales, lo que enriquece extraordinariamente la calidad de la toponimia (mencionándose las anteiglesias que rodean a Bilbao: Begoña, Alvia, Deusto) y la representación del territorio en su conjunto, pero todavía sin una base científica. Se muestran imágenes tanto de los ejemplos de López como de los esquemáticos originales remitidos por manos locales, y se avanza, ya en los albores del XIX, con la proyección de los primeros ejemplos científicos: Tofiño para la costa y Coello para tierra adentro.
Ya a mediados del siglo XIX encontramos el primer ejemplo de mapa de Vizcaya delineado por un vizcaíno, el entonces Diputado General del Señorío Timoteo de Loyzaga, y junto a éste, las primeras obras que recogen imágenes de edificios de la villa, extraídas de la obra del bilbaíno Delmas “Viaje Pintoresco por las Provincias Vascongadas”, mostrándose asimismo el primer ejemplo del interior de la catedral de Santiago, debido a la mano del romántico Villamil.En rápido avance, se muestran algunos ejemplos del siglo XX (Oñativia, Apraiz) que concilian la información más actual sin renunciar al sabor de épocas pretéritas, cerrando la intervención con una muestra del Bilbao imaginario que anida en nuestros corazones, el Bilbao que ya en el siglo XXI se muestra como el centro del universo.

