Correspondencia entre Jose Ramón Arana y Mikis Theodorakis

Correspondencia entre nuestro compañero Diletante Jose Ramón Arana (https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=76540, https://asociacionperiplo.es/wp-content/uploads/2019/01/Nota-biogr%C3%A1fica-JRAfinal.pdf) y Mikis Theodorakis (https://es.wikipedia.org/wiki/Mikis_Theodorakis), con motivo del 95 cumpleaños de este último.

A Mikis Theodorakis, en su 95 cumpleaños

Has hecho de la vida un himno, cuando

aún la vida tenía un sentido.

Has dicho que la vida está más allá del

dolor y del amor.

Has gozado de la vida como sólo gozan

lo que viven.

¿Qué dirías hoy de esta vida devastada,

en que sólo crece el sinsentido,

en que el amor es una bagatela

y un olvido,

en que la noche luce sus harapos y sólo

oímos gritos sin silencio,

niños perdidos en la sombra,

unos detrás de otros,

al lado del mundo que no es nuestro?

¡Vente con tu ropa blanca,

pájaro de buen agüero,

abuelo milenario!

José Ramón Arana

Laredo, 29 julio 2020

Respuesta de Mikis Theodorakis

Estimado Jose Ramon Arana:

Tu maravilloso poema me ha emocionado mucho, y te doy las gracias por ello.

No comparto tu decepción. Hoy predomina el Caos en todas partes, y es por eso por lo que nuestra vida parece negra. ¡Sin embargo, la Armonía se mantiene al acecho! ¡La vida ganará! Además, está ahí en cada beso que dan los enamorados, en todo pensamiento y acto de libertad de las personas íntegras en todo el mundo –aunque sea en la sombra– y, finalmente, en la fuerza que tiene la vida misma de ganar de nuevo sus derechos, para salir adelante.

Los antiguos griegos (Anaximandro, Pitágoras, Heráclito) nos enseñaron que la vida nace de la coexistencia y del conflicto de los opuestos. En otras palabras, ¡en el contraste entre el Caos y la Armonía es necesaria la existencia del Caos, puesto que el contraste con la Armonía genera la Vida!

No obstante, hace falta luchar por ganar la Armonía y la Vida. Tu poema demuestra que los hijos de la Armonía están aquí, acompañados de fuerzas vivas, porque no hay arma más poderosa para el Hombre que su propio Pensamiento.

Con cariño,

Mikis

10 septiembre 2020

Leer Más

Artículo de Dña. Ana Palacio Vallelersundi

Ucrania y el “mood of the moment”

Lo dijo Henry Kissinger en Davos la semana pasada: en la cuestión de Ucrania -la invasión cumple hoy 100 días-, el posicionamiento de los aliados no puede determinarse por el “mood of the moment” (el humor del momento). A la expresión -subrayada por los medios que denota una crítica a la superficialidad, a la falta de visión, sumó polémica con un: “Idealmente, la línea divisoria debería volver al statu quo ante. Creo que extender la guerra más allá de ese punto la convertiría en una guerra no por la libertad de Ucrania (…) sino contra Rusia misma…”

Kissinger razonaba desde la experiencia y el realismo de su aproximación a la historia. Y, sí, las guerras tienen su propia dinámica de escalada -no obstante controles institucionales-, con peligro máximo cuando están involucrados poderes nucleares. Pero su disquisición sobre la legitimidad -de traspasar la “línea divisoria” existente el 24 de febrero, la guerra dejaría de ser por la libertad de Ucrania- es una provocación. Y con el implícito de que Ucrania renuncie a territorio soberano mientras sus soldados siguen muriendo y siguen dispuestos a morir por su patria entera (entre 60 y 100 bajas diarias y hasta 500 heridos son cifras oficiales), el viejo maestro desborda los límites del análisis. Entra de lleno en un ámbito distinto, fundamental en toda contienda de presente, que supera cualquier reflexión racional: la moral de los combatientes.

La declaración ha suscitado reprobaciones acerbas y descalificaciones sin paliativos. Empezando por el presidente Zelensky, quien le acusó de albergar la mentalidad de apaciguamiento que abocó Europa a la Segunda Guerra Mundial. En el mismo sentido, tajante y representativo de una visión ampliamente compartida en territorios que fueron del Pacto de Varsovia o de la Unión Soviética, habló el Primer Ministro eslovaco Eduard Heger: “Hay muchos en Occidente que quieren ponerle las cosas fáciles a Putin y observan que no debe perder la cara. Ahora Kissinger también. El leitmotiv es idéntico: démosle lo que quiere, tengamos nuestra paz. (…) Si los ucranianos no ganan, sabemos que Rusia llegará más lejos. Tenemos que entender eso, especialmente en la Unión Europea. ¿Qué evitaría que Putin repitiera el proceso con los Estados Bálticos, Eslovaquia o la República Checa?”

Dicho todo lo anterior -seamos claros-, Kissinger aflora un venero de preocupación común, incluso entre los partidarios más incondicionales del respaldo a Ucrania, por la prolongación de la guerra y el temor a las repercusiones económicas -que van mucho más allá de las sanciones- en las opiniones públicas domésticas. A estas alturas, no hay respuestas definitivas, pero este cuestionamiento amerita un recorrido por las capitales aliadas, donde la advertencia del experimentado estadista contrasta perfiles diversos y dignos de consideración.

Más o menos envueltos en retórica solidaria, los planteamientos van desde únicamente contemplar la victoria sin ambages sobre Rusia, a la exhortación a una paz inmediata, en línea kissingeriana. Con propuestas intermedias favorables a un alto al fuego y la apertura de capítulos de negociación y generación de confianza, o más inclinadas al establecimiento de diálogos de paz con terminación abierta, constantes las hostilidades. De telón de fondo, la nefasta perspectiva del enquistamiento del conflicto. En este difícil debate, amalgama de geopolítica, historia, economía y estrategia con componentes épicos que rebasan cualquier aproximación racional, vamos, lector, a echar nuestro cuarto a espadas.

En el campo de batalla, dos grandes corrientes confluyen en el heroísmo individual y el admirable patriotismo colectivo que están demostrando los ucranianos. Primero, la profesionalidad de su ejército en la eficaz utilización de la ayuda (que ha sorprendido máxime, cuando en el imaginario colectivo están aún frescas las imágenes de dilapidación del ejército afgano). Además, el importante suministro de armamento y medios que principalmente viene de Estados Unidos, sin perjuicio de que, en porcentaje de PIB, Estonia (0,81%), Letonia (0,72%), y Polonia (0,46%) son los mayores contribuyentes.

En Washington destaca el alarde de bipartidismo, poco frecuente -especialmente con las elecciones midterm sobrevolando-. El Congreso aprobó el 19 de mayo ayuda adicional de USD 40.000 millones. Por ahora, EEUU mantiene una postura sin falla, resumida en dos secuencias calificables de “irse de la lengua”. Biden, con franqueza poco diplomática, reclamó que Putin “no puede permanecer en el poder.” Por su parte, Lloyd Austin, Secretario de Defensa, explicitó -tras una visita a Kiev- que su país desea «ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania.»

Quitando la Hungría de Orban, similar enfoque sostienen los europeos del este, encabezados por Polonia que, con su firmeza, involucramiento y asistencia a refugiados, asienta su peso en la Unión; también los Bálticos. Su proximidad geográfica y una densa historia entretejen el conocimiento de su vecino, que traducen hoy en acción y prédica de alerta ante la amenaza rusa. Secundan a los ucranianos con dedicación incuestionable.

Resolutos en no ceder, abogan por una victoria total que incluya el aislamiento de Moscú. Y critican a quienes, en palabras del presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del parlamento estonio, “están allanando el camino para nuevos actos de violencia por parte de Rusia” en sus intentos de aplacar a Putin.

En el punto de mira están el Canciller Sholz y el Presidente Macron, los europeos que han conservado contacto regular con Putin desde el principio de la contienda. Alemania se mueve con incomodidad ligada a su todavía flagrante dependencia energética de Rusia.

Mientras, Francia hace gala de su histórica actitud transatlántica gaulliana y su parque de reactores nucleares.

Con trasfondo diferente, tanto París como Berlín buscan una solución ya; su llamada conjunta con el presidente ruso el domingo día 29 es buena muestra. Propugnan entrar en “negociaciones directas y serias.” En Davos, Scholz denunció el imperialismo ruso y que Putin abre “una época en que la guerra era un instrumento común de la política,” para referirse de seguido a “la captura de toda Ucrania” como el único objetivo que parece “fuera” del alcance de Rusia. En cuanto a Macron, tiene dicho: «Tendremos una paz que construir mañana, nunca lo olvidemos (…) Pero no se hará en negación, ni en exclusión de uno u otro. Ni tampoco en la humillación.”

En este florilegio de ambigüedades, Draghi no queda a la zaga. En un reciente viaje a Washington, afirmaba que “debemos continuar apoyando a Ucrania y presionar a Moscú, pero también comenzar a preguntarnos cómo construir la paz”, agregando que es esencial que la Casa Blanca hable directamente con el Kremlin. Roma, al igual que Berlín y París, navega entre aguas, evidenciando la fragilidad subyacente al publicitado consenso de la UE y su proyección en OTAN.

Putin puede permitirse jugar a largo, preparar una estrategia de arreciar cuando perciba debilidad en el campo adverso. A pesar de la sorpresa que produjo la descomposición de su ejército en los primeros días de batalla, a pesar de su historial de vacilaciones y las limitadas permanencias hasta el momento (que se acumulan en el Donbás, donde la ocupación ha pasado de 43.000 a 125.000 km2), puede estar apostando por el desgaste de la alianza occidental. Y aguardar -macerando la terrible fórmula de brutalidad y exacciones de su “operación especial”- en previsión de un apoyo ciudadano erosionado más pronto que tarde por el efecto acumulativo del impacto económico en nuestras sociedades poco preparadas para el sacrificio. Y, por mucho que el aparato militar ruso se haya caracterizado por la ineficacia, la realidad sobre el terreno nos avisa que la ecuación se complica.

Así, es de razón y de corazón discrepar de Henry Kissinger. Las circunstancias concurrentes, independientemente de la confusión reinante, no justifican su receta. Ni los posicionamientos ambiciosos de Kiev merecen tildarse de mood of the moment. Por el contrario, la palabra de futuro les pertenece. Nos jugamos -todos- demasiado. Y no solo en términos materiales. Con Ucrania en pie, con sus ciudadanos dispuestos a morir por su libertad sin merma -mientras EEUU lidere a fondo en compromiso y respaldo geopolítico para el resto de los occidentales -en particular los europeos- solo hay una postura: apoyar.

DÑA. ANA PALACIO VALLELERSUNDI

Ana Isabel de Palacio y del Valle Lersundi (Madrid, 22 de julio de 1948) es una política española que desempeñó el cargo de ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de España entre 2002 y 2004. Fue también diputada en el Parlamento Europeo (1994-2002) y en el Congreso de los Diputados (2004-2006), electa dentro de las listas del Partido Popular.

Leer Más

El profesor José Manuel Barandiaran premio Salvador Velayos 2020

Nuestro amigo, y socio del FDDB, José Manuel Barandiaran es doctor en Física por la Universidad Complutense de Madrid y ha sido catedrático de Física Aplicada en el departamento de Electricidad y Electrónica de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la UPV/EHU desde 1988.

La noticia en «campusa» (Noticias de la Universidad del País Vasco): https://www.ehu.eus/es/-/manuel-barandiaran-premio-salvador-velayos

Leer Más

El Bosque de Oma volverá a tomar vida en un pinar contiguo

La obra se reproducirá en el mismo valle que el actual, y abrirá parcialmente en 2022

El famoso Bosque de Oma, obra del artista bilbaíno Agustín Ibarrola, será reproducido en un pinar situado en el mismo valle que el actual. La vejez y enfermedad que sufren los pinos originales han obligado a la Diputación a trabajar en nuevos emplazamientos para esta icónica creación. Ahora, y tras manejar hasta 27 posibles ubicaciones, se ha optado por una parcela contigua a la actual como futuro hogar de la obra.

Esta atípica e impresionante producción artística tiene en su mayor anomalía también su mayor lacra, y es que, al tratarse de naturaleza, esta goza de una vida limitada. Los pinos de la obra se están muriendo debido a su antigüedad y a una enfermedad de hongos conocida como «banda marrón», la cual obligó a la Diputación a cerrar el espacio el pasado año 2020.

Apertura parcial en 2022 y completa en 2023

Tras meses de incertidumbre y exhaustiva búsqueda, el Bosque de Oma avista ahora un futuro muy positivo y cercano, tanto por fechas como por ubicación. La réplica de la obra se situará en una parcela contigua a la actual, perteneciente al monte Basobarri, y se espera que abra al público parcialmente en el verano de 2022 y de un modo total en 2023.

El diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el hijo del artista, José Ibarrola, fueron las personas encargadas de dar a conocer el nuevo emplazamiento que tendrá el famoso Bosque Pintado. Se trata de un espacio de 13 hectáreas, el triple que el actual, que goza de los mismos ejemplares que el vigente, pero en una edad inmejorable.

El propio hijo de Agustín Ibarrola será el encargado de coordinar un equipo de la Facultad de Bellas Artes de la UPV-EHU que reproducirá la obra de su padre, a partir de mayo de 2022, en estos nuevos lienzos naturales.

Leer Más

Ibarrola en la ría, agua, hierro, fuego y aire – Itxasmuseum del 11 mayo 2021 al 31 enero 2022

Eposición de Agustín Ibarrola (Basauri, 1930) formada por 17 oleos de gran formato y una veintena de dibujos en los que el artista aborda temáticas marítimas e industriales del entorno de la Ría.

Tal vez por ser hijo de obreros y por haber sido también obrero siempre me ha interesado todo lo que el hombre da forma con su trabajo. Desde joven ha entrado en mi pintura el mundo de las fábricas, de las herramientas, de las formas artesanales, con sus texturas, su materialidad, sus colores…” Agustín Ibarrola (Basauri, 1930).

https://www.itsasmuseum.eus/descubre/exposiciones-temporales/ibarrola-en-la-ria-agua-hierro-fuego-y-aire/

Leer Más