Excursión por Bilbao con Maria Jesús Cava (5 Noviembre 2025)

El pasado 5 de noviembre tuvo lugar la segunda de las excursiones programadas por el Foro de los Diletantes para este año 2025. Esta vez se trataba de dar un paseo por algunos de los monumentos que aparecen en el libro de nuestra compañera María Jesús Cava. Teníamos además el lujo añadido de que la propia María Jesús nos haría de guía de luxe.

Lo primero a reseñar es la profesionalidad de nuestra compañera María Jesús Cava que preparó a conciencia la visita. Además de la información y el contexto general, María Jesús trufó su intervención de anécdotas, “sucedidos” y detalles que desconocían hasta aquellos diletantes mejor informados sobre Bilbao. La visita resultó así interesante, desde luego, pero también divertida y amena.

Aunque salió un día ventoso, volvimos a tener suerte con el tiempo porque no llovió. La visita empezó en lo que María Jesús describió como el corazón del Bilbao medieval y preindustrial que es la intersección entre la Iglesia de San Antón y el mercado de la Rivera que tantas veces reprodujo el pintor Losada, como podemos admirar en la excelente colección de la obra que de este autor atesora la Sociedad Bilbaína.

Con buen ojo, María Jesús hizo una selección escueta de la gran cantidad de inmuebles que recoge su “Bilbao y la arquitectura urbana” que ayudó a concentrarnos en las bien seleccionadas edificaciones que nos enseñó. Así, tras cruzar el puente de San Antón nos mostró la casa Kuna de Bastida en la calle Urazurrutia, tan estupendamente restaurada como se encuentra en la actualidad.

De vuelta al otro lado de la ría, nos detuvimos en la plaza de los Santos Juanes en la que pudimos apreciar la fuente de Atxuri, diseño del francés Paret y la fachada neoclásica del actual Instituto Emilio Campuzano. Acto seguido pudimos observar sucesivamente las escuelas de García Rivero del arquitecto Pedro Ispizua y a continuación la estación de Atxuri de Manuel María Smith.

Terminamos el paseo en la coqueta plaza de la Encarnación en la que admiramos la fachada de la iglesia del mismo nombre para desde allí mismo pasar al continuo y muy clásico “Miren Itziar” donde, como ya va siendo habitual, comimos algo ligerito: fritas y cabrito.

Una vez más, disfrutamos de una excursión estupenda en la que, hay que insistir, la dedicación y el cariño con que la preparó María Jesús, fue parte esencial de su éxito.

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20.000 especies de simbiosis irreversibles. Con Ana Crespo de las Casas (30 Octubre 2025)

Ana Crespo de las Casas preside en la actualidad la Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y su intervención comienza por señalar que la función de las Academias no es tanto abordar lo ultimísimo de los avances de cada disciplina, sino aportar una visión multidisciplinar al conjunto de la sociedad y, muy especialmente, a muchas de las decisiones de la gobernanza pública, tan necesitada de un soporte científico serio y también diverso. En esto, nos dice Ana Crespo, todas las academias occidentales se parecen entre sí. Cosa distinta son las del antiguo bloque soviético que tienen dinámicas peculiares.

En esta aportación a la gobernanza, pero, en realidad, al conjunto del saber humano, los líquenes, que son la especialidad de nuestra ponente, ofrecen unas características únicas por lo que representan en sí mismas, sí, pero sobre todo en su condición simbiótica. Como es sabido, los líquenes son una simbiosis entre hongo y alga. Su descubrimiento en el siglo XIX supuso una revolución ante la idea imperante entonces de organismos individuales. En fuerte contraste con esta idea, el liquen nos presenta a dos seres distintos cooperando, esto es, nos presenta el fenómeno simbiótico. Nos encontramos, pues, con algo esencial para comprender la evolución de la vida que, como el liquen evidencia, tanto debe a la cooperación, a la simbiosis, entre especies. Entendiendo los líquenes, nos dice la ponente, entendemos la vida, sus infinitas manifestaciones y su evolución que se organiza, no solo por competencia por la supervivencia, sino también cooperativamente.

Pues bien, estos organismos están presentes por todas partes, empezando por nuestro propio cuerpo En efecto, vivimos acompañados por unos seres que nada tienen que ver con nosotros desde ningún ángulo desde el que se los observe pero que, sin embargo, están presentes en todo nuestro organismo, desde las paredes intestinales hasta en el mismísimo cerebro. Esta presencia generalizada tiene su causa en la simbiosis de la que proceden los líquenes.

Cuando Ana Crespo inició sus estudios, las investigaciones sobre los líquenes se centraban en los caracteres fenotípicos de estos organismos, es decir, en sus características externas. Sin embargo, estos caracteres externos aportan una información ambigua sobre estos seres en la medida que ni es suficiente, ni es precisa. Otros organismos cuentan con un conjunto amplio de indicadores externos cuya combinación permite identificarlos con más seguridad. No es el caso de los líquenes. Y su conocimiento es esencial para imaginar el desarrollo de la vida en la Tierra.

Cuando observamos a nuestro planeta desde el punto de vista biológico, lo primero que salta a la vista es que se trata de un hábitat de insectos. El número de especies es excepcional pero su identificación diferenciada resulta relativamente sencilla. Por el contrario, en el caso de los líquenes sus características no permiten diferenciarlos con la misma facilidad por la simple observación y tampoco mediante las técnicas microscópicas. Es necesario recurrir al estudio genómico.  Precisamente por este carácter difuso, ambiguo, de los líquenes conocemos poco de los mismos a pesar de su extraordinaria generalización. Tampoco sabemos demasiado de los propios hongos. Los hongos no son parientes de las plantas, nos dice Ana Crespo. De hecho, están más relacionados con los animales.  A su vez, muchos de los hongos son producto de mutaciones irreversibles de las que tampoco conocemos su desarrollo en detalle.

Lo que sí sabemos es que los hongos son, nos dice la ponente, oportunistas natos. Su proceso evolutivo, tan peculiar, es fruto de lo que podría imaginarse como un propósito vital, nos sugiere Ana Crespo, una doble voluntad, por decirlo así, que podría formularse como “¿Dónde me meto que no me estorben?” y/o “¿con qué o con quienes puedo colaborar?” Y ambas, sobre todo, la segunda, son preguntas esenciales para explicar la evolución de la vida que, a la postre, es una evolución, muchas veces simbiótica, de esa primera célula viva, “Luca” (Last Universal Common Ancestor), una supuesta célula ya hecha que todos los organismos vivos tienen en común y de la que parten todos seres vivos. En ese camino entre esa célula primigenia y cada uno de los cientos de miles de manifestaciones vivas hay un proceso evolutivo en el que la simbiosis juega un papel transcendental. Y los líquenes son el producto simbiótico más desarrollado con el que contamos. De ahí que su conocimiento sea esencial. 

Como se ha comentado, los líquenes son una simbiosis del hongo con el alga que adquiere así una base fotosintética tan propia de las plantas. Incorporando la fotosíntesis a su modo de vida, los líquenes pueden, literalmente, vivir del aire. Y no solo eso, la función fotosintética que el alga aporta al hongo libera a éste del mayor de sus riesgos vitales cual es la deshidratación. El resultado es que el liquen adquiere algo parecido a la inmortalidad. Lo líquenes pueden durar fácilmente 200 o 300 años en condiciones normales. En circunstancias adversas, las funciones vitales del liquen prácticamente se paralizan o se reducen a su mínima expresión. Es así, por ejemplo, que encontramos líquenes en la Antártida que tienen más de 2000 años en los cuales su crecimiento y desarrollo, dadas las condiciones extremas del entorno en el que tiene que desarrollarse, son lentísimos. Se han medido crecimientos del 0,01 % anual y hasta del 0,001%. Pero, crecimiento, a fin de cuentas: vida, en otras palabras.

Cuando el liquen no encuentra con qué alimentarse, no come, no respira, no trabaja, pero sigue hidratado, sigue vivo, nos dice la ponente. Las circunstancias en las que un liquen es capaz de sobrevivir son asombrosas. No es ya solo que algunos de los líquenes que pueblan las partes menos pisadas de las calzadas romanas estaban ahí mismo cuando por esas calzadas desfilaban las legiones. Es más que eso. Se ha comprobado que los líquenes adheridos a la superficie exterior de naves espaciales que han traspasado nuestra atmósfera y han deambulado por la galaxia, han regresado vivas a la Tierra donde han reanudado sus funciones vitales con las mismas características de las que tenían en el momento del despegue de la nave.

Vamos descubriendo que cuando la simbiosis entre el hongo y el alga se produce, se empieza a perder información genética de origen y van apareciendo nuevas soluciones epigenéticas. Estas soluciones que las células encierran son producto de la simbiosis y nos muestran que la vida se mueve también a grandes saltos. Esto es lo que se conoce como la teoría de la endosimbiosis seriada y es el gran descubrimiento de la bióloga norteamericana Lynn Margulis (1938- 2011).

La cuenta de la edad de la vida en la Tierra no había forma de cuadrarla hasta que esta evolución a saltos que genera la simbiosis no se tuvo en cuenta. El que al trascendental descubrimiento de Lynn Margulis no se le adjudicara un premio Nobel, es, a juicio de Ana Crespo, una muestra inequívoca del claro sesgo discriminatorio que aun impregna a la Academia sueca.

El conocimiento de los líquenes debe también mucho a Will Henning (1913-1976), biólogo y entomólogo alemán, que a través de una obra singular estableció los principios del análisis filogenético y de la sistemática cladística. Su manera de sistematizar e integrar ideas esenciales en un todo riguroso y convincente supuso, no tanto una innovación, pero sí una aportación metodológica de primer orden.

Sin embargo, los distintos estudios sobre los líquenes y la simbiosis en general encontraban una seria dificultad cual era la falta de consensos básicos sobre los elementos identificativos de los distintos organismos involucrados. En este sentido, una aportación capital fue la del norteamericano Kary Mullis (1944-1919) que encontró una forma eficiente, rápida y barata de identificar el ADN de cualquier organismo.

Mullis sí fue recompensado con el Nobel de 1993 por el descubrimiento de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR por sus siglas en inglés) y que permite la ampliación de las secuencias específicas de ADN. LA PCR se convirtió así en una técnica central de la bioquímica y la biología molecular. Gracias a sus aportaciones se pudo hacer grandes avances en el conocimiento de los caracteres moleculares genotípicos que controlan, por ejemplo, la reproducción de los organismos. En general, se pudo conocer con más profundidad los entresijos de la biodiversidad.

Con estas aportaciones se pudieron comparar unos organismos con otros y se pudo definir mejor los caracteres y el concepto de cada especie. Fueron también estos avances los que permitieron superar aquella ambigüedad de los caracteres fenotípicos de los líquenes a los que la ponente se refería al principio de su intervención. Y es que este carácter ambiguo se debe a que algunos líquenes guardan, digamos, escondida, información genética que no se manifiesta en su actividad externa hasta que las circunstancias exigen su aparición. Pero hasta entonces, esa información era inaccesible hasta que la identificación de su ADN fue posible con el descubrimiento de Kary Mullis.

Todo este conjunto de avances nos muestra que los líquenes no son solo una pareja de hongo y alga sino una comunidad múltiple. En la misma están implicados bacterias, levaduras y micro hongos secundarios. De hecho, en 2016 un estudio de la Universidad de Utah identificó levaduras basidiomicetas simbiontes en muchos líquenes reabriendo el debate sobre su estructura.

Con estos avances, el estudio de los líquenes está cambiando la biología en profundidad. Ha dado origen a la biología simbiótica, que es la base para entender otros fenómenos como la endosimbiosis, es decir, las mitocondrias y cloroplastos La visión más moderna de un liquen lo visualiza como un microsistema simbiótico o, si se quiere, como un organismo colectivo o holobionte, más que como una simple asociación cooperativa de una pareja de especies.

En definitiva, concluye Ana Crespo, el mayor conocimiento de los líquenes nos ha permitido conocer mejor un elemento esencial de la evolución de la vida en la Tierra cual es la simbiosis. Este conocimiento, a su vez, es vital para determinar, por ejemplo, qué actuaciones deben ponerse en marcha para evitar la extinción de una especie o qué debe hacerse para evitar la proliferación de una especie invasora.

Y en estos avances formidables, reivindica Ana Crespo, la aportación de las mujeres científicas ha sido y sigue siendo esencial, aunque, como en el caso de Lynn Margulis, no encuentre el reconocimiento que merece.

La catedrática Ana Crespo de las Casas es una bióloga especializada en los líquenes. A su larga experiencia investigadora y docente plasmada en una infinidad de publicaciones, se une una extensa actividad en la Administración española que culmina en 2014 con su nombramiento como presidenta de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

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Excursión a la isla de Santa Clara en San Sebastián (30 Septiembre 2025)

Las excursiones nos siguen saliendo estupendamente bien a los diletantes. La de ayer a la isla de Santa Clara no fue una excepción. Tuvimos un tiempo estupendo. Fue una delicia surcar la bahía de Donostia con una mañana como la de ayer. No quiero ni pensar lo que hubiera sido con lluvia y un poco, solo un poco, de viento raqueado.

Como otras veces, fuimos en autobús recogiendo a los distintos diletantes en Algorta, Las Arenas y Bilbao y pudimos apearnos en el Bulevar, aunque, eso sí, a todo correr porque la normativa de la ciudad prohíbe a los autobuses discrecionales dejar o coger a sus pasajeros en un sitio distinto de la estación de autobuses que nos quedaba muy lejos del puerto. Pero, bueno, ahí que nos bajamos ligeros y nos dirigimos hacia en puerto.

Embarcados en el gasolino, llegamos a la Isla y empezamos la ascensión hacia el antiguo faro que es donde está instalada la peculiar escultura de Cristina Iglesias. La subida es bastante durita, pero, sobrados de tiempo como estábamos, fuimos ascendiendo tranquilamente hasta llegar a la cumbre. Desde allí arriba, las vistas de la bahía y del mar son excepcionales. Solo para observarlas hubiera merecido la pena hacer la excursión.

Nos quedaba el motivo oficial de la excursión: admirar la escultura que Cristina Iglesias había hecho para su ciudad natal. La obra ocupa toda la superficie del faro y sus piezas, todo ello de bronce, hubo que traerlas e instalarlas por helicóptero. Son 54 piezas que pesan en conjunto 15 toneladas. El resultado es magnífico porque a la belleza de la obra se une una instalación que bombea agua a intervalos que asemejan, tanto por la dinámica, como por el ruido que generan, a las olas del mar. Una preciosidad.

De vuelta en el puerto volvimos a montarnos en el autobús a todo correr en el mismo sitio e igual de ilegalmente que bajamos. De allí escapamos hacia Zarauz a cuyas afueras, pero muy afueras, casi en la punta del monte, llegamos a la sidrería en la que teníamos contratada la comida. Una cosa suave: ensalada y fritos para empezar, después bacalao en salsa verde y después chuletón.  Y postres, claro, con no pocas y suculentas “copas de la casa” al viejo estilo más tradicional.

Hacia las 18 horas volvimos a subir al autobús, esta vez de forma perfectamente legal, y pusimos rumbo a casa donde llegamos al filo de las 8 de la tarde.

En definitiva, un día espectacular.

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La educación en Euskadi, cuando más y más es menos y menos. Con Ricardo Arana (26 Junio 2025)

Un relato serio debe apoyarse en datos, nos dice el ponente Ricardo Arana. Pues bien, apoyándose en datos incuestionables, el análisis de nuestro sistema educativo evidencia sin paliativos el enunciado de la ponencia, esto es, que el incremento cuantioso y progresivo de recursos aboca a resultados cada vez peores. En otras palabras, “cuando más y más es menos y menos”.

En efecto, los recursos que la CAPV destina a su sistema educativo alcanzan niveles muy grandes que, no solo lo ponen en cabeza destacada del resto de CCAA españolas, sino que lo equipara al de los países europeos más avanzados en la materia. Lo mismo da que nos fijemos en la escuela pública que en la privada en la que los modelos de concertación son igualmente los más altos.

Cualquiera de los baremos que utilicemos refleja la misma realidad: los salarios del personal docente son de inicio los más altos de España y casi de Europa. El promedio de centros es mayor que el de aquellas CCAA que por su extensión y dispersión poblacional los tienen que multiplicar más. Si es los alumnos donde ponemos el acento, la CAPV es la Comunidad Autónoma que antes inicia la escolarización, con el 90% de los niños de 2 años escolarizados, y es la que más tiempo los mantiene en el sistema, es decir, más allá de los 16 cuando no de los 18 años.

Este esfuerzo inmenso obtiene resultados muy magros en los dos elementos angulares de todo sistema educativo: el rendimiento educativo y la equidad, esto es, la capacidad del sistema de convertirse en el ascensor social que dote a cada alumno de los conocimientos y herramientas para desarrollarse como persona y progresar en la vida más allá de su punto de partida socioeconómico. Son en estos dos factores los elementos en los que se apoyan las naciones para hacer realidad valores constitucionales como la libertad, la igualdad o la pluralidad y para, de manera aún más general, impulsar el progreso.

Pues bien, fallamos en ambos objetivos y lo hacemos con estrépito. Los datos que arrojan los distintos baremos como PISA y otros son indubitados y demoledores. Por ejemplo, PISA divide de forma resumida a los alumnos en cuatro niveles, desde el inicial, el más precario, hasta el excelente. Pues bien, en competencia científica los primeros datos de los que disponemos, los de 2012, nos mostraban que el 12% de los alumnos estaban en el nivel inicial y el 5% en el excelente. 10 años después, en 2022, el nivel básico había alcanzado el 21%, o sea, cerca del doble y el excelente se había reducido a un exiguo 3%. En competencia matemática que es el ámbito en el que más destacamos, en 2012 un 16 % del alumnado vasco estaba en el nivel inicial cuando los expertos alertan que ya el 15% está señalando la existencia de un problema. El nivel excelente llegaba entonces hasta el 10%. Pues bien, en 2022 el nivel inicial había alcanzado el 23% de los alumnos y los excelentes se habían reducido a la mitad, el 5%.

Pero es la competencia más elemental de todas, la lectora, en la que los datos son especialmente demoledores. Si en 2012 teníamos un 14% del alumnado en el nivel inicial y un 5% en el excelente, una década después el nivel inicial alcanzaba el 26% y el excelente se había reducido a un 3%.

Visto en toda su crudeza, estos datos revelan que más de una cuarta parte de las chicas y chicos de 15 años no son capaces de entender un texto que no se refiera a su entorno inmediato.

Si los datos desnudos son preocupantes, los comparativos devienen a. La Comunidad Autónoma que, por recursos empleados, debiera ocupar el primer puesto, por resultados globales en todas las competencias ocupa el puesto 14 de las 17 CCAA. Si comparamos solo a los excelentes entre sí, la comparativa es aún peor: somos los anteúltimos.

El otro gran objetivo de todo sistema educativo es la equidad. En este campo la población inmigrante es la que sale especialmente perjudicada. No hay que olvidar que nuestra bajísima tasa de natalidad hace que ya hoy en día el 30% de los nacidos en Euskadi tenga padres foráneos. Y, claro está, la proporción no va a dejar de aumentar. Es importante, vital, que semejante volumen del alumnado reciba la educación adecuada.

Pues bien, no está siendo así. Los resultados indican que avanzamos hacia un sistema, no ya separador, sino directamente segregador. Si nos ceñimos a nuestro indicador estrella, la competencia matemática, vemos que ocupamos el noveno puesto en el conjunto de las CCAA. Pues bien, si medimos esa competencia entre el alumnado autóctono, avanzamos un puesto hasta el octavo. Pero, si medimos la competencia matemática entre el alumnado inmigrante bajamos hasta el puesto 16, el ultimo, porque Extremadura no hace esta comparativa. Pero esto no es todo. La gravedad de la situación se evidencia cuando medimos la capacidad matemática de los chicos de familias inmigrantes que ya han nacido en España, comprobamos que ocupan también el puesto 16. O sea, nuestro sistema educativo no ha aportado nada a los nacidos en España respecto a los nacidos fuera.

Cualquier indicador que cojamos nos lleva a los mismos resultados. Así, da igual fijarse en el nivel de resiliencia, esto es, el del número de alumnos que partiendo de las peores condiciones socioeconómicas obtienen, sin embargo, los mejores resultados, porque ocupamos en penúltimo puesto. Tampoco las diferencias entre centros públicos y privados cambian las cosas. De hecho, a pesar de la plurifinanciación que obtienen, los privados arrojan resultados comparativos respecto a otras CCAA aún más pobres.

Estamos, evidentemente, ante un sistema educativo que está fallando con claridad en sus objetivos básicos y que el aumento sostenido de recursos económicos no corrige. Es más, las caídas en los resultados no son puntuales, sino que conforman una curva descendente paulatina y sostenida en el tiempo. No es, pues, esta circunstancia o aquella pandemia la que provoca un descenso sostenido.

Identificar las causas de este deterioro progresivo que el incremento de recursos no pude paliar, apunta necesariamente a una pluralidad de factores. No es menor el escaso componente vocacional del profesorado que, entre otros factores, redunda en un absentismo alto que, a su vez, provoca una cadena de sustituciones. La propia carrera de magisterio admite, no solo a las personas vocacionales sino a todos los que no han podido estudiar otras carreras de su preferencia. Tampoco el diseño de la propia carrera docente resulta incentivador cuando el salario inicial, alto en comparación a otros sistemas, es demasiado parecido al salario final y cuya única posibilidad relevante de crecimiento es por actividades no propiamente docentes. En definitiva, causas de este panorama pueden apuntarse muchas. Ahora bien, entre todas ellas destaca una que constituye una verdad incómoda: la política lingüística. Obviamente, el ponente no se refiere al euskera en sí, tan válido para la enseñanza como cualquier otro idioma. La causa angular del panorama educativo descrito es el empeño en generalizar la enseñanza en un idioma que la mayoría de los alumnos no entiende o no entiende bien porque no es la lengua que se habla ni en su casa, ni en su entorno social. Así los resultados buenos devienen imposibles.

Cuando solo entre el 25 y el 30% de los alumnos vascos utilizan el euskera en su casa y su entorno tenemos que el 83% del alumnado se escolariza en el modelo D, esto es, exclusivamente en euskera. En otras palabras, el 70% de los alumnos vascos estudia en una lengua que no utiliza y que, nos llama la atención el ponente, no entiende bien. Y es que este último punto es crucial: esta forma de impulsar el euskera en nuestro sistema educativo, no solo lo lastra en sus resultados académicos o en su capacidad de aportar equidad; es que no está sirviendo para impulsar el euskera.

Los datos también aquí resultan abrumadores. Para medir la competencia en euskera las evaluaciones propias utilizan tres niveles, inicial, medio y avanzado. No resulta sorprendente que el número de alumnos que se encuentran en el nivel avanzado de euskera, el 14%, coincida con el porcentaje que usa el idioma en casa y en su entorno. Pues bien, contra toda evidencia el objetivo académico ahora fijado por el sistema es que todos los alumnos alcancen un nivel B2 tanto en euskera como en castellano. Pues bien, el B2 en euskera solo lo consiguen un 33%. De ellos, tres cuartas partes son vascohablantes en casa y en su entorno. El cuarto restante, pertenece a familias con los posibles necesarios para sufragar los refuerzos necesarios.

Resulta claro que un sistema que utiliza una sola vehicular funciona allí donde esa lengua es de uso generalizado (aunque, habría que resultar que en estas áreas es la competencia en castellano la que se resiente). Pero es igualmente obvio que imponer como lengua vehicular la que no se utiliza genera unos resultados altamente deficientes en lo académico y en lo equitativo. Y, además, tampoco logra impulsar el idioma cuyo uso se quiere generalizar.

Estamos ante un problema de gran dimensión que no se quiere admitir, que no se quiere ver y, lo que es más grave, no se quiere que sea visto. En los últimos años nuestras autoridades educativas no hacen más que ocultar datos y abandonar evaluaciones y comparativas que evidencian la gravedad del problema.

La cuestión es que un sistema educativo disfuncional tiene unas derivadas que comprometen al propio País. Cuando en el último informe de Confebask y el Gobierno Vasco señala que el sistema productivo vasco necesita 20.000 personas con cualificación STEAM, tenemos que el número coincide con el total de nuestros alumnos en los niveles superiores de la educación obligatoria de los que una cuarta parte no es capaz de entender un texto y si tenemos en cuenta los que superan el nivel inicial de competencia científica, estamos por debajo de esa cifra. Esto es, no tenemos ni candidatos suficientes para estos puestos. Pero, no es solo eso. Es que los alumnos de origen inmigrante aumentan extraordinariamente cada año y son, precisamente, a los que peor cualificación aportamos. Desgraciadamente, las perspectivas negativas proliferan: Cuando las encuestas preguntan a nuestros chicos qué hacen en su tiempo libre, la lectura ocupa el anteúltimo lugar solo por encima de “no hacer nada”. En la utilización de los móviles somos la única Comunidad Autónoma que no lo regula, sino que lo deja al arbitrio de cada centro, etc.

En definitiva y a modo de conclusión, nos dice Ricardo Arana, la asignación de recursos por cuantiosos que sean no mejora, ni los resultados educativos, ni la equidad del sistema, ni el fomento de la euskera cuando se insiste en lo que no se quiere ver y no se quiere que se vea, a saber: que la utilización como lengua vehicular educativa de un idioma que no se usa ni en el la familia ni en el entorno social nos aboca a un abismo que compromete el desarrollo de las personas y el propio futuro del País.

Ricardo Arana, docente y periodista, ha desarrollado una larga carrera profesional en ambos campos habiendo sido, entre otros cargos y funciones, responsable de la Federación de Enseñanza y del área de comunicación de CCOO y también del Departamento de Educación del GV con Isabel Celaa. Actualmente, escribe en El Correo sobre la problemática de la educación, especialmente, en la CAPV.

Ricardo Arana

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Evolución del Coronavirus, COVID de larga duración y vacunas. Con Luis Enjuanes (29 Mayo 2025)

Los virus no son organismos vivos, nos decía el ponente Luis Enjuanes, uno de los virólogos más acreditados de España. Y no lo son, añadía, porque, a diferencia de las bacterias, por ejemplo, los virus no tienen entidad propia para vivir y reproducirse, sino que utilizan las células en las que se introducen, que infectan, para alimentarse y crecer.

Los virus interactúan con los genes de las células en los que se introducen lo que impulsa su variabilidad casi al infinito. Puede decirse, afirmaba el ponente, que no hay dos virus con el genoma RNA iguales.

En la composición de los virus resulta crucial si genoma. Si éste contiene ácido desoxirribonucleico, ADN, ese virus no muta o tiene una mutabilidad muy reducida. Si, por el contrario, el genoma del virus contiene ácido ribonucleico, ARN, muta constantemente en un proceso, digamos, de reinvención extraordinariamente rápido y prolijo.

Los virus, por lo general, son específicos para cada especie y no suelen saltar de una especie a otra salvo unos pocos que los convierte en extraordinariamente peligrosos para la especie que colonizan si no ha desarrollado defensas específicas contra ellos.

Pues bien, el coronavirus reúne características que lo hacen especialmente peligroso. Para empezar, su variabilidad es extrema. Prácticamente cada especie, nos decía Luis Enjuanes, tiene sus coronavirus particulares. Además, es un virus cuyo genoma es ARN, esto es, muta constantemente. Finalmente, el coronavirus es de los virus que salta de una especie a otra. El conjunto concurrente de estas características en un solo virus es la que le da al coronavirus una letalidad elevada y lo hace particularmente difícil de combatir.

El origen del coronavirus está en el murciélago desde donde salta a otras especies. El murciélago es, nos dice Enjuanes, un animal particularmente peligroso por la cantidad de virus que su organismo alberga de manera inocua para los murciélagos pero que resultan mortales para otros seres vivos; por ejemplo, para el hombre.

Con esa forma esférica y las protuberancias que lo hacen tan característico y que le facilitan adherirse a las células que infecta, se conocen 9 clases de coronavirus de los que se han aislado 7. De estos 7, cuatro llevan con nosotros desde los años 60 y 70 del siglo pasado y, atenuados como están, todos hemos padecido pequeñas dolencias relacionadas con los mismos, desde resfriados a las conjuntivitis de piscina de nuestra niñez.

Sin embargo, hay tres variantes de coronavirus que resultan mortales para nosotros. Por esa razón, su estudio requiere de laboratorios de alta seguridad como los que existen en España desde 2002.

El primero de estos coronavirus, el SARS-CoV apareció a principios de este siglo, infectó a unas 8000 personas, se extendió por 29 países y mató a 800 personas, un 10%, esto es, una tasa de mortandad alta.

La capacidad del SARA-CoV de saltar de una especie a otra que se ha mencionado, hace que su aparición sea más frecuente en China donde se comen toda clase de animales. Esta variedad concreta apareció al sudeste de China, cerca de Hong Kong, y, tras analizar los distintos animales que se vendían en los mercados locales, tales como mapaches, visones o civetas se pudo comprobar la variedad que se había identificado en humanos era la misma que tenían las civetas. Quedó asícomprobado que, aunque inicialmente el coronavirus viene del murciélago, fueron las civetas o, mejor dicho, su ingesta, lo que lo transmitió a los humanos.

La segunda de las variedades mortales del coronavirus fue la del MERS-CoV que apareció en 2012 en Arabia Saudita. Su transmisión a los humanos fue también un caso de zoonosis, esto es, de salto del virus de una especie a otra. Esta vez, la transmisión venía del camello favorecido por el estrecho y próximo contacto que se mantiene con este animal en la península arábica. Los infectados por el MERS-CoV fueron menos, 2.650 personas, pero su mortalidad era muy alta: un 37% de los infectados. Más de uno de cada tres.

El más letal de los coronavirus fue el SARS-CoV-2 que apareció en Wuhan, de nuevo, en China, en el 2019. Esta variedad infectó a 777 millones de personas, se extendió por 235 países y, aunque menos letal que su variable arábica, mató al 2% de los infectados: millones de personas.

El SARS CoV 2 también surgió en un mercado, esta vez asociado a los mapaches, desde donde se extendió favorecido por múltiples factores entre los que el paso del Yangtsé por la ciudad no era el menor de ellos. El que en Wuhan estuviera también ubicado un laboratorio de alta seguridad dedicado al estudio de los virus, facilitó que personajes de la relevancia del presidente de los EE. UU. se empeñaran en atribuir la pandemia al descuido o la intención de este laboratorio. No existe, sin embargo, evidencia alguna que permita sostener esta acusación. Muy al contrario, el análisis de los excrementos de los mapaches del mercado permite atribuir con una seguridad rayando en el 100%. la extensión del SARS-CoV-2 a un claro caso de zoonosis.

Hoy en día, seis años después de la eclosión de la mayor pandemia mundial desde la fiebre española de 1918, el coronavirus infecta a 3.600 personan al día y perecen, también cada día, 80 personas.

Son cifras muy pequeñas que permiten afirmar que el SARS-CoV-2 está controlado.

Más seria, nos dice Luis Enjuanes, es la problemática de la enfermedad COVID 19 de larga duración. La padece 68 millones de personas en el mundo y sus variantes son muy numerosas. No solo hay que contar entre estas variantes las más de 200 identificadas, sino que, al combinarse entre sí, su variabilidad explosiona y se manifiesta en distintas dolencias que van, literalmente, desde la cabeza a los pies.

Básicamente, el COVID de larga duración denota que el virus sigue actuando en el cuerpo. Aunque su ubicación preferida es el tracto intestinal, a veces se esconde en partes de cuerpo que conforman conjuntos semiautónomos como el globo ocular o los testículos masculinos donde el sistema inmunológico actúa con menos efectividad. Además, su división y subdivisión constante llega al punto de perder partes de su genoma con el objeto de hacerlos más difícilmente identificables por el sistema de defensa inmune.

Las patologías que genera, según el ponente, pueden ser muy serias, tanto que pueden atacar al propio sistema inmunológico, provocar inflamaciones crónicas o generar micro coágulos que pueden hacer colapsar distintas partes de nuestro cuerpo. Por si no fuera suficiente, el COVID de larga duración tiene también la capacidad de reactivar enfermedades que se tenían por controladas como la varicela.

Contra la enfermedad Covid-19 persistente se han desarrollado medicamentos como la Metformina que son aplicables a dolencias muy específicas, pero, aunque todavía no contamos con una solución general a sus diversas manifestaciones, se está comprobando que medicamentos contra otras dolencias como la diabetes de tipo 2, resultan efectivas contra el COVID persistente.

Finamente, Luis Enjuanes abordó la cuestión de las vacunas. Su efectividad, nos dice el ponente, depende en primer lugar del genoma del virus. Si contiene ADN, estos. Virus mutan muy poco y las vacunas provocan inmunidades muy prolongadas como las de la viruela que sigue siendo efectiva en nosotros 60 años después de inoculada. Sin embargo, virus con genoma ARN, como la gripe o el SRS-CoV-2, mutan constantemente lo que nos obliga a generar vacunas específicas cada año.

Para desarrollar las vacunas, los investigadores intentan identificar las bases moleculares de cada virus para diferenciar de entre ellos, los genes responsables de su virulencia. En este proceso se van seleccionando los distintos para inocular los virus defectivos resultantes y ver los que son responsables de la virulencia del virus, para atenuarlos y convertirlos en vacunas.

En esta labor, los laboratorios españoles están muy avanzados, nos dice Luis Enjuanes. En conexión intensa con laboratorios de todo el mundo, particularmente con los estadounidenses, y apoyándose en esos laboratorios de seguridad creados en 2002, la investigación española va desarrollando vacunas específicas, por ejemplo, las que deben inhalarse lo que, en consecuencia, las dirige directamente al pulmón para inducir una respuesta inmune en el aparato respiratorio que es donde se necesita.

Las vacunas son uno de los grandes descubrimientos de la Humanidad. Aunque su efectividad vaya disminuyendo con la edad, nuestro ponente nos recomienda encarecidamente vacunarnos con cuantas vacunas se nos ofrezcan y ello, no solo por la dolencia específica contra la que nos previenen, sino porque se ha demostrado que los potenciadores de unas vacunas refuerzan a otras.

En este campo España cuenta con un plantel extraordinario de profesionales y científicos, no solo en los laboratorios ubicados en el país, sino en la pléyade de especialistas respetadísimos diseminados por la UE y, sobre todo, por EE. UU. El coloso americano lo sigue siendo también en esta materia a pesar del dislate que supone que su presidente tenga a un declarado antivacunas cono secretario de Sanidad.

El químico y virólogo Luis Enjuanes es un especialista en coronavirus, autor de casi 60 libros, 250 artículos, miembro de la Academia de Ciencias Naturales de España y de EE. UU. y Premio nacional de Biotecnología y también del Premio Nacional de Investigación en Medicina Gregorio Marañón.

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Visita Exposición Juan Carlos Eguillor, Sala Recalde Bilbao (20 Mayo 2025)

De la mano del comisario de la exposición, Garikoitz Fraga, un grupo de Diletantes tuvimos la oportunidad de sumergirnos en la amplísima obra de un artista tan heterogéneo como singular que fue Juan Carlos Eguillor.

Una enorme cantidad de materiales de todo tipo, buena parte de los cuales guardaba inéditos el artista en su domicilio, han sido recogidos, recopilados y ordenados para configurar una muestra que quiere reflejar ese laberinto que fue la vida del artista, obsesionado, precisamente con los laberintos, una constante en su obra.

La muestra recoge desde los primeros dibujos e iniciativas del ilustrador bilbaíno (aunque accidentalmente nacido en San Sebastián durante un veraneo familiar) en el internado de los Marianistas de Vitoria, pasando por las inefables Mari Aguirre o Miss Martiartu, hasta la pléyade de carteles, carátulas de libros, videoclips y un larguísimo etc. sobre el que Juan Carlos Eguillor proyectaba, en sus propias palabras, una mirada tierna y también cruel aunque todo ello, habría que añadir, con un profundo carácter innovador.

Lo que de novedoso y fresco tenían las viñetas de El Correo de nuestra juventud, se mantuvo durante toda la vida del artista. A mediados de los años 70 se trasladó a Madrid donde se sumergió en los ambientes literarios y artísticos de la villa. Allí conoció, entre otros muchísimos, a personajes con los que trabó intensa amistad como la escritora Carmen Martín Gaite, las cantantes Vainica Doble o el cineasta García Berlanga. Con todos ellos desarrolló colaboraciones notables.

Particularmente reseñables fueron las primeras obras de animación por ordenador que se hicieron en España o el especial Nochevieja de 1988 en TV en colaboración, entre otros, con Javier Gurruchaga.

Fue en este mundo madrileño en el que Juan Carlos Eguillor fue transitando por su peculiar laberinto vital, encontrando sucesivos mundos de complejidad intrincada que le permitió desarrollar las peculiares obsesiones que pueblan su obra y que tan bien refleja la exhaustiva exposición de la Sala Recalde, organizada, a su vez, como un laberinto tan peculiar como distintivo.

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Nutrición, estilos de vida y procesos de envejecimiento. Con Javier Aranceta (24 de Abril de 2025)

Somos una sociedad que envejece. Solo en Euskadi, más del 20% de la población tiene más de 65 años y los centenarios se acercan ya a los 1000 individuos. Pues bien, nos dice el ponente, no se trata tanto de vivir más como de vivir mejor. Y ello tanto por nuestro propio bienestar personal pero también como una forma de responsabilidad colectiva que alivie de tensiones al sistema sanitario y el entorno familiar y social.

Envejecer, nos dice Javier Aranceta, es, básicamente, la combinación de dos factores: la deshidratación y la oxidación de nuestro cuerpo. Ambos dependen de factores propios, genéticos, pero también de elementos externos, es decir, epigenéticos. Los internos son factores que empiezan a configurarse en el momento mismo de nuestra fecundación. La conexión entre la pediatría y la geriatría es cada vez más intensa. Por eso mismo, desde la fecundación empiezan ya a configurarse los primeros elementos que van a determinar nuestra vida y nuestro tipo de envejecimiento. En las fases adultas avanzadas se observa el desarrollo de células zombis que contagian a las sanas provocando procesos inflamatorios de baja intensidad, hasta las disfunciones mitocondriales que nos irán restando energía y procesos funcionales adecuados. Por eso, también la fecundación debiera programarse en todos sus factores como se programa un viaje, el viaje de la vida, en este caso.

Pero aparte de nuestra carga genética, otros factores externos, epigenéticos, van influyendo en el envejecimiento. Así, pequeñas micro infecciones bucales pueden ir provocando otros procesos inflamatorios más graves que pueden llegar a desembocar, ni más ni menos, que en la aparición del Alzheimer o en alteraciones de otros órganos nobles. Son también factores externos los que provocan la senescencia celular, esto es, la proliferación de células envejecidas que el organismo no elimina como debiera y que aceleran el envejecimiento de las células sanas, la disminución de determinadas sustancias o tono muscular junto con la disfunción mitocondrial por la que la mitocondria pierde su capacidad de aportar energía, también la necesaria para desarrollar actividades elementales como caminar o abrir un bote de mermelada. Igualmente, son factores externos los que van aumentando o disminuyendo la producción de elementos esenciales como las hormonas, desde la testosterona a la hormona del crecimiento, que nos restan lívido o fuerza mientras que la aparición de otras como el cortisol nos generan, entre otras cosas, irritabilidad.

Ahora bien, si hay un elemento que interfiere en el envejecimiento es la microbiota, esto es, los microorganismos que anidan en el tracto intestinal sobre todo en el colón. Es en este punto donde actualmente se concentra la investigación de mayor calado dada la evidencia de que es en nuestro intestino donde se procesan las sustancias de las que nos alimentamos y de esa función se generarán o no elementos esenciales en el funcionamiento del cuerpo en una conexión muy intensa con el cerebro; el denominado eje intestino-cerebro. Será un deficiente funcionamiento y composición de la microbiota la que genere o favorezca enfermedades y, en nuestro caso, empeoren el perfil de envejecimiento. Así, por ejemplo, es el órgano funcional donde se generan o no, o lo hacen de manera insuficiente, los ácidos grasos de cadena corta que permiten contrarrestar aquellas inflamaciones bucales o sistémicas de tan negativas consecuencias.

La microbiota no es solo cuestión de buen o mal funcionamiento.  Su distinta composición genética puede determinar, por ejemplo, nuestra propensión a la obesidad o a la delgadez. La microbiota es también un entorno que puede ser profundamente alterado. Algunos de esos factores se adquieren en el nacimiento por vía vaginal y no se encuentran en los nacidos por cesárea. Otros van siendo determinados por nuestra alimentación. Así, por ejemplo, las carnes rojas aportan elementos positivos, pero si se ingieren en exceso también producen elementos negativos que, a su vez, pueden ser contrarrestados, al menos en parte, por los polifenoles que aportan alimentos vegetales crudos de hoja verde. En definitiva, la microbiota resulta esencial en el envejecimiento y en la salud. Por eso es importante ingerir alimentos que la favorezcan como los yogures, o el kéfir, componentes probióticos de interés en su formato natural sin azúcar añadido. Otros de acción positiva son los prebióticos como la cebolla, el ajo o las alcachofas que nos aportan fibra. Los hay también de acción mixta, los que reúnen ambas cualidades, los simbióticos (yogur con fruto oligosacáridos).

Además de un buen conocimiento del influjo de la alimentación en la microbiota, la ciencia médica está desarrollando distintas técnicas para ralentizar el envejecimiento. En este sentido, se puede mencionar el desarrollo de fármacos seno líticos o alimentos con componentes seno líticos (fisetina, quercetina…) que contrarrestan los factores que favorecen el envejecimiento o el empleo de la crioterapia médica, esto es, la inmersión en piscinas de agua helada. Ahora bien, entre estas técnicas novedosas hay que reseñar la plasmaféresis, la incorporación de elementos jóvenes en organismos maduros, entre las que se podría considerar el trasplante fecal que incorpora heces jóvenes en organismos mayores y que tan buenos resultados están dando. Se plantea el interés de los bancos de heces para guardar heces de etapas jóvenes y saludables para tener la posibilidad de un trasplante autólogo en periodos de vejez o enfermedad posterior.

Pero en un buen envejecimiento hay mucho que está en nuestras propias manos, nos recuerda el ponente. Es importante cuidar los factores ambientales para un envejecimiento saludable (alimentación, actividad física, higiene del sueño, actividades sociales y equilibrio emocional).

En primer lugar, está hidratarse como es debido. No se trata solo de beber líquidos sino de incorporar sustancias que permitan al agua entrar y salir de las células. Las heces, pero sobre todo la orina, su color, es un buen indicativo de que se está realizando bien la función de arrastrar los deshechos del cuerpo.  Todos los líquidos que ingerimos contribuyen a una ingesta que debiera alcanzar dos litros diarios en condiciones normales. Esta cantidad se debe aumentar en caso de ambiente caluroso, actividad física, vómitos, diarrea y diuresis aumentada.

Otro elemento esencial es la alimentación. Debemos tener en cuenta que nuestro rendimiento metabólico empeora con la edad por lo que el cuidado de lo que ingerimos es cada vez más importante y los equilibrios necesarios cada vez más delicados. Por ejemplo, somos agua y proteína por lo que en el envejecimiento hay que incrementar un poco los aportes de proteína de buena calidad, pero no demasiado para no sobrecargar al riñón.  Los equilibrios, pues, se van tornando más delicados.

Unos alimentos tienden a compensar los efectos de otros. Ya hemos mencionado los polifenoles de las hojas verdes para contrarrestar los efectos negativos de las carnes rojas o el exceso de ejercicio físico de los deportistas profesionales que generan los radicales libres y que produce un envejecimiento excesivo en muchos de ellos. También los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en las nueces o en algunas especias contribuyen en esta función compensatoria. En este mismo orden de ideas, el clavo de olor incorporado al aceite de oliva reduce los elementos negativos que se desatan al freírlo. El omega 3 que aportan algunos alimentos, como las mencionadas nueces o el salmón, es un elemento comprobadamente beneficioso para el mantenimiento de una buena salud.

Alimentos que favorecen un buen envejecimiento hay muchos. Por mencionar solo algunos, son especialmente indicados los frutos rojos y morados, arándanos, frambuesas, fresas, etc., que son buenos antioxidantes y, por lo tanto, portadores de factores de antienvejecimiento. Esta misma función hacen los cítricos, naranjas o limones, aunque no los pomelos. A su vez, vegetales de colores brillantes y anaranjados como zanahorias o calabazas, entre otros, favorecen una mejor visión. También pueden mencionarse como especialmente beneficiosos los granos naturales o los panes hechos con masa madre. El aceite de oliva virgen extra es, como suele repetirse, puro oro alimenticio. Como el aceite es una grasa, contiene antioxidantes para evitar, precisamente, que se oxide. Tiene también un notable efecto antiinflamatorio debido a una substancia, el óleo cantal, especialmente presente en variantes como la elaborada con aceituna picual. La variedad de la manzanilla cacereña es, probablemente, la más equilibrada. Entre otros muchos, el ponente también menciona la uva cuyo componente antiinflamatorio es más potente en las variedades más oscuras.

Siguiendo con la alimentación, resulta comúnmente aceptado que la dieta mediterránea resulta especialmente saludable. Poca lactosa y poca carne junto a mucha fruta, verdura, aceite, frutos secos o pescado dan resultados positivos contrastados. Un reciente estudio de National Geographic sobre la alimentación de aquellas poblaciones con una especial abundancia de centenarios (zonas azules) observan una ingesta particularmente abundante de alubias oscuras, col rizada, uvas y nueces, especias, salmón o café.  Sobre esta última sustancia, nos recuerda el ponente que el café tiene componentes beneficiosos y otros que no lo son tanto. En todo caso, con moderación, es conveniente optar por variedades arábicas, de tueste natural y no torrefactos o similares y hacer el café en melita, en el primer filtrado con papel, evitando la reutilización de las borras.

Hay, nos recuerda Javier Aranceta, otros factores importantes que influyen en un buen envejecimiento además de los derivados de la alimentación.

Un factor especialmente relevante para un envejecimiento saludable es el ajuste calórico. Tenemos que comer menos. Está comprobado que bajar el consumo de calorías aumenta la longitud de la vida. Es importante también una buena higiene del sueño. Dormir mal empeora el proceso de envejecimiento. Durante el sueño, al menos, 7 horas, el cuerpo repara y, digamos, resintoniza el organismo por lo que es importante adquirir hábitos que lo favorezcan como adaptarse a horario fijo de sueño, tomar una cena ligera o evitar pantallas y otros elementos excitantes antes de dormir.

El ejercicio físico es también uno de los elementos clave para conservar la salud y garantizar un bien envejecimiento. Es importante llevar a cabo ejercicios y actividades que potencien tanto la resistencia como la potencia que deriva de la masa muscular lo que, a su vez, genera antioxidantes.

La actividad física tiene otro elemento esencial para el buen envejecimiento cuál es su aporte a un buen equilibrio emocional. Una psicología equilibrada facilita una buena vejez como facilita una buena vida. Por eso, tanto la realización sistemática de juegos mentales como una actividad social o solidaria relevante favorecen nuestro bienestar en todo momento de la vida, pero, especialmente durante nuestra senectud.

En definitiva y como resumen de su disertación ante el Foro de los Diletantes, Javier Aranceta, concluye enunciando que un buen proceso de envejecimiento tiene que ver con tres aspectos clave: la nutrición, el ejercicio físico y mental y una actitud positiva general hacia la vida. Todos ellos, factores que están en nuestras propias manos, para vivir más, pero, sobre todo, con mejor calidad de vida. Años a la vida y vida a los años es el deseo que Javier Aranceta traslada al Foro de los Diletantes.

Javier Aranceta es doctor en Medicina y doctor (PhD) en Nutrición. Ha desarrollado una extensa carrera médica, administrativa, docente y de investigación. Entre otros cargos actualmente es el Presidente de la Academia Española de Ciencias de la Nutrición.

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