Evolución del Coronavirus, COVID de larga duración y vacunas. Con Luis Enjuanes (29 Mayo 2025)

Los virus no son organismos vivos, nos decía el ponente Luis Enjuanes, uno de los virólogos más acreditados de España. Y no lo son, añadía, porque, a diferencia de las bacterias, por ejemplo, los virus no tienen entidad propia para vivir y reproducirse, sino que utilizan las células en las que se introducen, que infectan, para alimentarse y crecer.

Los virus interactúan con los genes de las células en los que se introducen lo que impulsa su variabilidad casi al infinito. Puede decirse, afirmaba el ponente, que no hay dos virus con el genoma RNA iguales.

En la composición de los virus resulta crucial si genoma. Si éste contiene ácido desoxirribonucleico, ADN, ese virus no muta o tiene una mutabilidad muy reducida. Si, por el contrario, el genoma del virus contiene ácido ribonucleico, ARN, muta constantemente en un proceso, digamos, de reinvención extraordinariamente rápido y prolijo.

Los virus, por lo general, son específicos para cada especie y no suelen saltar de una especie a otra salvo unos pocos que los convierte en extraordinariamente peligrosos para la especie que colonizan si no ha desarrollado defensas específicas contra ellos.

Pues bien, el coronavirus reúne características que lo hacen especialmente peligroso. Para empezar, su variabilidad es extrema. Prácticamente cada especie, nos decía Luis Enjuanes, tiene sus coronavirus particulares. Además, es un virus cuyo genoma es ARN, esto es, muta constantemente. Finalmente, el coronavirus es de los virus que salta de una especie a otra. El conjunto concurrente de estas características en un solo virus es la que le da al coronavirus una letalidad elevada y lo hace particularmente difícil de combatir.

El origen del coronavirus está en el murciélago desde donde salta a otras especies. El murciélago es, nos dice Enjuanes, un animal particularmente peligroso por la cantidad de virus que su organismo alberga de manera inocua para los murciélagos pero que resultan mortales para otros seres vivos; por ejemplo, para el hombre.

Con esa forma esférica y las protuberancias que lo hacen tan característico y que le facilitan adherirse a las células que infecta, se conocen 9 clases de coronavirus de los que se han aislado 7. De estos 7, cuatro llevan con nosotros desde los años 60 y 70 del siglo pasado y, atenuados como están, todos hemos padecido pequeñas dolencias relacionadas con los mismos, desde resfriados a las conjuntivitis de piscina de nuestra niñez.

Sin embargo, hay tres variantes de coronavirus que resultan mortales para nosotros. Por esa razón, su estudio requiere de laboratorios de alta seguridad como los que existen en España desde 2002.

El primero de estos coronavirus, el SARS-CoV apareció a principios de este siglo, infectó a unas 8000 personas, se extendió por 29 países y mató a 800 personas, un 10%, esto es, una tasa de mortandad alta.

La capacidad del SARA-CoV de saltar de una especie a otra que se ha mencionado, hace que su aparición sea más frecuente en China donde se comen toda clase de animales. Esta variedad concreta apareció al sudeste de China, cerca de Hong Kong, y, tras analizar los distintos animales que se vendían en los mercados locales, tales como mapaches, visones o civetas se pudo comprobar la variedad que se había identificado en humanos era la misma que tenían las civetas. Quedó asícomprobado que, aunque inicialmente el coronavirus viene del murciélago, fueron las civetas o, mejor dicho, su ingesta, lo que lo transmitió a los humanos.

La segunda de las variedades mortales del coronavirus fue la del MERS-CoV que apareció en 2012 en Arabia Saudita. Su transmisión a los humanos fue también un caso de zoonosis, esto es, de salto del virus de una especie a otra. Esta vez, la transmisión venía del camello favorecido por el estrecho y próximo contacto que se mantiene con este animal en la península arábica. Los infectados por el MERS-CoV fueron menos, 2.650 personas, pero su mortalidad era muy alta: un 37% de los infectados. Más de uno de cada tres.

El más letal de los coronavirus fue el SARS-CoV-2 que apareció en Wuhan, de nuevo, en China, en el 2019. Esta variedad infectó a 777 millones de personas, se extendió por 235 países y, aunque menos letal que su variable arábica, mató al 2% de los infectados: millones de personas.

El SARS CoV 2 también surgió en un mercado, esta vez asociado a los mapaches, desde donde se extendió favorecido por múltiples factores entre los que el paso del Yangtsé por la ciudad no era el menor de ellos. El que en Wuhan estuviera también ubicado un laboratorio de alta seguridad dedicado al estudio de los virus, facilitó que personajes de la relevancia del presidente de los EE. UU. se empeñaran en atribuir la pandemia al descuido o la intención de este laboratorio. No existe, sin embargo, evidencia alguna que permita sostener esta acusación. Muy al contrario, el análisis de los excrementos de los mapaches del mercado permite atribuir con una seguridad rayando en el 100%. la extensión del SARS-CoV-2 a un claro caso de zoonosis.

Hoy en día, seis años después de la eclosión de la mayor pandemia mundial desde la fiebre española de 1918, el coronavirus infecta a 3.600 personan al día y perecen, también cada día, 80 personas.

Son cifras muy pequeñas que permiten afirmar que el SARS-CoV-2 está controlado.

Más seria, nos dice Luis Enjuanes, es la problemática de la enfermedad COVID 19 de larga duración. La padece 68 millones de personas en el mundo y sus variantes son muy numerosas. No solo hay que contar entre estas variantes las más de 200 identificadas, sino que, al combinarse entre sí, su variabilidad explosiona y se manifiesta en distintas dolencias que van, literalmente, desde la cabeza a los pies.

Básicamente, el COVID de larga duración denota que el virus sigue actuando en el cuerpo. Aunque su ubicación preferida es el tracto intestinal, a veces se esconde en partes de cuerpo que conforman conjuntos semiautónomos como el globo ocular o los testículos masculinos donde el sistema inmunológico actúa con menos efectividad. Además, su división y subdivisión constante llega al punto de perder partes de su genoma con el objeto de hacerlos más difícilmente identificables por el sistema de defensa inmune.

Las patologías que genera, según el ponente, pueden ser muy serias, tanto que pueden atacar al propio sistema inmunológico, provocar inflamaciones crónicas o generar micro coágulos que pueden hacer colapsar distintas partes de nuestro cuerpo. Por si no fuera suficiente, el COVID de larga duración tiene también la capacidad de reactivar enfermedades que se tenían por controladas como la varicela.

Contra la enfermedad Covid-19 persistente se han desarrollado medicamentos como la Metformina que son aplicables a dolencias muy específicas, pero, aunque todavía no contamos con una solución general a sus diversas manifestaciones, se está comprobando que medicamentos contra otras dolencias como la diabetes de tipo 2, resultan efectivas contra el COVID persistente.

Finamente, Luis Enjuanes abordó la cuestión de las vacunas. Su efectividad, nos dice el ponente, depende en primer lugar del genoma del virus. Si contiene ADN, estos. Virus mutan muy poco y las vacunas provocan inmunidades muy prolongadas como las de la viruela que sigue siendo efectiva en nosotros 60 años después de inoculada. Sin embargo, virus con genoma ARN, como la gripe o el SRS-CoV-2, mutan constantemente lo que nos obliga a generar vacunas específicas cada año.

Para desarrollar las vacunas, los investigadores intentan identificar las bases moleculares de cada virus para diferenciar de entre ellos, los genes responsables de su virulencia. En este proceso se van seleccionando los distintos para inocular los virus defectivos resultantes y ver los que son responsables de la virulencia del virus, para atenuarlos y convertirlos en vacunas.

En esta labor, los laboratorios españoles están muy avanzados, nos dice Luis Enjuanes. En conexión intensa con laboratorios de todo el mundo, particularmente con los estadounidenses, y apoyándose en esos laboratorios de seguridad creados en 2002, la investigación española va desarrollando vacunas específicas, por ejemplo, las que deben inhalarse lo que, en consecuencia, las dirige directamente al pulmón para inducir una respuesta inmune en el aparato respiratorio que es donde se necesita.

Las vacunas son uno de los grandes descubrimientos de la Humanidad. Aunque su efectividad vaya disminuyendo con la edad, nuestro ponente nos recomienda encarecidamente vacunarnos con cuantas vacunas se nos ofrezcan y ello, no solo por la dolencia específica contra la que nos previenen, sino porque se ha demostrado que los potenciadores de unas vacunas refuerzan a otras.

En este campo España cuenta con un plantel extraordinario de profesionales y científicos, no solo en los laboratorios ubicados en el país, sino en la pléyade de especialistas respetadísimos diseminados por la UE y, sobre todo, por EE. UU. El coloso americano lo sigue siendo también en esta materia a pesar del dislate que supone que su presidente tenga a un declarado antivacunas cono secretario de Sanidad.

El químico y virólogo Luis Enjuanes es un especialista en coronavirus, autor de casi 60 libros, 250 artículos, miembro de la Academia de Ciencias Naturales de España y de EE. UU. y Premio nacional de Biotecnología y también del Premio Nacional de Investigación en Medicina Gregorio Marañón.

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Visita Exposición Juan Carlos Eguillor, Sala Recalde Bilbao (20 Mayo 2025)

De la mano del comisario de la exposición, Garikoitz Fraga, un grupo de Diletantes tuvimos la oportunidad de sumergirnos en la amplísima obra de un artista tan heterogéneo como singular que fue Juan Carlos Eguillor.

Una enorme cantidad de materiales de todo tipo, buena parte de los cuales guardaba inéditos el artista en su domicilio, han sido recogidos, recopilados y ordenados para configurar una muestra que quiere reflejar ese laberinto que fue la vida del artista, obsesionado, precisamente con los laberintos, una constante en su obra.

La muestra recoge desde los primeros dibujos e iniciativas del ilustrador bilbaíno (aunque accidentalmente nacido en San Sebastián durante un veraneo familiar) en el internado de los Marianistas de Vitoria, pasando por las inefables Mari Aguirre o Miss Martiartu, hasta la pléyade de carteles, carátulas de libros, videoclips y un larguísimo etc. sobre el que Juan Carlos Eguillor proyectaba, en sus propias palabras, una mirada tierna y también cruel aunque todo ello, habría que añadir, con un profundo carácter innovador.

Lo que de novedoso y fresco tenían las viñetas de El Correo de nuestra juventud, se mantuvo durante toda la vida del artista. A mediados de los años 70 se trasladó a Madrid donde se sumergió en los ambientes literarios y artísticos de la villa. Allí conoció, entre otros muchísimos, a personajes con los que trabó intensa amistad como la escritora Carmen Martín Gaite, las cantantes Vainica Doble o el cineasta García Berlanga. Con todos ellos desarrolló colaboraciones notables.

Particularmente reseñables fueron las primeras obras de animación por ordenador que se hicieron en España o el especial Nochevieja de 1988 en TV en colaboración, entre otros, con Javier Gurruchaga.

Fue en este mundo madrileño en el que Juan Carlos Eguillor fue transitando por su peculiar laberinto vital, encontrando sucesivos mundos de complejidad intrincada que le permitió desarrollar las peculiares obsesiones que pueblan su obra y que tan bien refleja la exhaustiva exposición de la Sala Recalde, organizada, a su vez, como un laberinto tan peculiar como distintivo.

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Nutrición, estilos de vida y procesos de envejecimiento. Con Javier Aranceta (24 de Abril de 2025)

Somos una sociedad que envejece. Solo en Euskadi, más del 20% de la población tiene más de 65 años y los centenarios se acercan ya a los 1000 individuos. Pues bien, nos dice el ponente, no se trata tanto de vivir más como de vivir mejor. Y ello tanto por nuestro propio bienestar personal pero también como una forma de responsabilidad colectiva que alivie de tensiones al sistema sanitario y el entorno familiar y social.

Envejecer, nos dice Javier Aranceta, es, básicamente, la combinación de dos factores: la deshidratación y la oxidación de nuestro cuerpo. Ambos dependen de factores propios, genéticos, pero también de elementos externos, es decir, epigenéticos. Los internos son factores que empiezan a configurarse en el momento mismo de nuestra fecundación. La conexión entre la pediatría y la geriatría es cada vez más intensa. Por eso mismo, desde la fecundación empiezan ya a configurarse los primeros elementos que van a determinar nuestra vida y nuestro tipo de envejecimiento. En las fases adultas avanzadas se observa el desarrollo de células zombis que contagian a las sanas provocando procesos inflamatorios de baja intensidad, hasta las disfunciones mitocondriales que nos irán restando energía y procesos funcionales adecuados. Por eso, también la fecundación debiera programarse en todos sus factores como se programa un viaje, el viaje de la vida, en este caso.

Pero aparte de nuestra carga genética, otros factores externos, epigenéticos, van influyendo en el envejecimiento. Así, pequeñas micro infecciones bucales pueden ir provocando otros procesos inflamatorios más graves que pueden llegar a desembocar, ni más ni menos, que en la aparición del Alzheimer o en alteraciones de otros órganos nobles. Son también factores externos los que provocan la senescencia celular, esto es, la proliferación de células envejecidas que el organismo no elimina como debiera y que aceleran el envejecimiento de las células sanas, la disminución de determinadas sustancias o tono muscular junto con la disfunción mitocondrial por la que la mitocondria pierde su capacidad de aportar energía, también la necesaria para desarrollar actividades elementales como caminar o abrir un bote de mermelada. Igualmente, son factores externos los que van aumentando o disminuyendo la producción de elementos esenciales como las hormonas, desde la testosterona a la hormona del crecimiento, que nos restan lívido o fuerza mientras que la aparición de otras como el cortisol nos generan, entre otras cosas, irritabilidad.

Ahora bien, si hay un elemento que interfiere en el envejecimiento es la microbiota, esto es, los microorganismos que anidan en el tracto intestinal sobre todo en el colón. Es en este punto donde actualmente se concentra la investigación de mayor calado dada la evidencia de que es en nuestro intestino donde se procesan las sustancias de las que nos alimentamos y de esa función se generarán o no elementos esenciales en el funcionamiento del cuerpo en una conexión muy intensa con el cerebro; el denominado eje intestino-cerebro. Será un deficiente funcionamiento y composición de la microbiota la que genere o favorezca enfermedades y, en nuestro caso, empeoren el perfil de envejecimiento. Así, por ejemplo, es el órgano funcional donde se generan o no, o lo hacen de manera insuficiente, los ácidos grasos de cadena corta que permiten contrarrestar aquellas inflamaciones bucales o sistémicas de tan negativas consecuencias.

La microbiota no es solo cuestión de buen o mal funcionamiento.  Su distinta composición genética puede determinar, por ejemplo, nuestra propensión a la obesidad o a la delgadez. La microbiota es también un entorno que puede ser profundamente alterado. Algunos de esos factores se adquieren en el nacimiento por vía vaginal y no se encuentran en los nacidos por cesárea. Otros van siendo determinados por nuestra alimentación. Así, por ejemplo, las carnes rojas aportan elementos positivos, pero si se ingieren en exceso también producen elementos negativos que, a su vez, pueden ser contrarrestados, al menos en parte, por los polifenoles que aportan alimentos vegetales crudos de hoja verde. En definitiva, la microbiota resulta esencial en el envejecimiento y en la salud. Por eso es importante ingerir alimentos que la favorezcan como los yogures, o el kéfir, componentes probióticos de interés en su formato natural sin azúcar añadido. Otros de acción positiva son los prebióticos como la cebolla, el ajo o las alcachofas que nos aportan fibra. Los hay también de acción mixta, los que reúnen ambas cualidades, los simbióticos (yogur con fruto oligosacáridos).

Además de un buen conocimiento del influjo de la alimentación en la microbiota, la ciencia médica está desarrollando distintas técnicas para ralentizar el envejecimiento. En este sentido, se puede mencionar el desarrollo de fármacos seno líticos o alimentos con componentes seno líticos (fisetina, quercetina…) que contrarrestan los factores que favorecen el envejecimiento o el empleo de la crioterapia médica, esto es, la inmersión en piscinas de agua helada. Ahora bien, entre estas técnicas novedosas hay que reseñar la plasmaféresis, la incorporación de elementos jóvenes en organismos maduros, entre las que se podría considerar el trasplante fecal que incorpora heces jóvenes en organismos mayores y que tan buenos resultados están dando. Se plantea el interés de los bancos de heces para guardar heces de etapas jóvenes y saludables para tener la posibilidad de un trasplante autólogo en periodos de vejez o enfermedad posterior.

Pero en un buen envejecimiento hay mucho que está en nuestras propias manos, nos recuerda el ponente. Es importante cuidar los factores ambientales para un envejecimiento saludable (alimentación, actividad física, higiene del sueño, actividades sociales y equilibrio emocional).

En primer lugar, está hidratarse como es debido. No se trata solo de beber líquidos sino de incorporar sustancias que permitan al agua entrar y salir de las células. Las heces, pero sobre todo la orina, su color, es un buen indicativo de que se está realizando bien la función de arrastrar los deshechos del cuerpo.  Todos los líquidos que ingerimos contribuyen a una ingesta que debiera alcanzar dos litros diarios en condiciones normales. Esta cantidad se debe aumentar en caso de ambiente caluroso, actividad física, vómitos, diarrea y diuresis aumentada.

Otro elemento esencial es la alimentación. Debemos tener en cuenta que nuestro rendimiento metabólico empeora con la edad por lo que el cuidado de lo que ingerimos es cada vez más importante y los equilibrios necesarios cada vez más delicados. Por ejemplo, somos agua y proteína por lo que en el envejecimiento hay que incrementar un poco los aportes de proteína de buena calidad, pero no demasiado para no sobrecargar al riñón.  Los equilibrios, pues, se van tornando más delicados.

Unos alimentos tienden a compensar los efectos de otros. Ya hemos mencionado los polifenoles de las hojas verdes para contrarrestar los efectos negativos de las carnes rojas o el exceso de ejercicio físico de los deportistas profesionales que generan los radicales libres y que produce un envejecimiento excesivo en muchos de ellos. También los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en las nueces o en algunas especias contribuyen en esta función compensatoria. En este mismo orden de ideas, el clavo de olor incorporado al aceite de oliva reduce los elementos negativos que se desatan al freírlo. El omega 3 que aportan algunos alimentos, como las mencionadas nueces o el salmón, es un elemento comprobadamente beneficioso para el mantenimiento de una buena salud.

Alimentos que favorecen un buen envejecimiento hay muchos. Por mencionar solo algunos, son especialmente indicados los frutos rojos y morados, arándanos, frambuesas, fresas, etc., que son buenos antioxidantes y, por lo tanto, portadores de factores de antienvejecimiento. Esta misma función hacen los cítricos, naranjas o limones, aunque no los pomelos. A su vez, vegetales de colores brillantes y anaranjados como zanahorias o calabazas, entre otros, favorecen una mejor visión. También pueden mencionarse como especialmente beneficiosos los granos naturales o los panes hechos con masa madre. El aceite de oliva virgen extra es, como suele repetirse, puro oro alimenticio. Como el aceite es una grasa, contiene antioxidantes para evitar, precisamente, que se oxide. Tiene también un notable efecto antiinflamatorio debido a una substancia, el óleo cantal, especialmente presente en variantes como la elaborada con aceituna picual. La variedad de la manzanilla cacereña es, probablemente, la más equilibrada. Entre otros muchos, el ponente también menciona la uva cuyo componente antiinflamatorio es más potente en las variedades más oscuras.

Siguiendo con la alimentación, resulta comúnmente aceptado que la dieta mediterránea resulta especialmente saludable. Poca lactosa y poca carne junto a mucha fruta, verdura, aceite, frutos secos o pescado dan resultados positivos contrastados. Un reciente estudio de National Geographic sobre la alimentación de aquellas poblaciones con una especial abundancia de centenarios (zonas azules) observan una ingesta particularmente abundante de alubias oscuras, col rizada, uvas y nueces, especias, salmón o café.  Sobre esta última sustancia, nos recuerda el ponente que el café tiene componentes beneficiosos y otros que no lo son tanto. En todo caso, con moderación, es conveniente optar por variedades arábicas, de tueste natural y no torrefactos o similares y hacer el café en melita, en el primer filtrado con papel, evitando la reutilización de las borras.

Hay, nos recuerda Javier Aranceta, otros factores importantes que influyen en un buen envejecimiento además de los derivados de la alimentación.

Un factor especialmente relevante para un envejecimiento saludable es el ajuste calórico. Tenemos que comer menos. Está comprobado que bajar el consumo de calorías aumenta la longitud de la vida. Es importante también una buena higiene del sueño. Dormir mal empeora el proceso de envejecimiento. Durante el sueño, al menos, 7 horas, el cuerpo repara y, digamos, resintoniza el organismo por lo que es importante adquirir hábitos que lo favorezcan como adaptarse a horario fijo de sueño, tomar una cena ligera o evitar pantallas y otros elementos excitantes antes de dormir.

El ejercicio físico es también uno de los elementos clave para conservar la salud y garantizar un bien envejecimiento. Es importante llevar a cabo ejercicios y actividades que potencien tanto la resistencia como la potencia que deriva de la masa muscular lo que, a su vez, genera antioxidantes.

La actividad física tiene otro elemento esencial para el buen envejecimiento cuál es su aporte a un buen equilibrio emocional. Una psicología equilibrada facilita una buena vejez como facilita una buena vida. Por eso, tanto la realización sistemática de juegos mentales como una actividad social o solidaria relevante favorecen nuestro bienestar en todo momento de la vida, pero, especialmente durante nuestra senectud.

En definitiva y como resumen de su disertación ante el Foro de los Diletantes, Javier Aranceta, concluye enunciando que un buen proceso de envejecimiento tiene que ver con tres aspectos clave: la nutrición, el ejercicio físico y mental y una actitud positiva general hacia la vida. Todos ellos, factores que están en nuestras propias manos, para vivir más, pero, sobre todo, con mejor calidad de vida. Años a la vida y vida a los años es el deseo que Javier Aranceta traslada al Foro de los Diletantes.

Javier Aranceta es doctor en Medicina y doctor (PhD) en Nutrición. Ha desarrollado una extensa carrera médica, administrativa, docente y de investigación. Entre otros cargos actualmente es el Presidente de la Academia Española de Ciencias de la Nutrición.

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Una mirada abierta al Islam y a la España Islámica. Con Felipe Vidales (27 de Marzo de 2025)

El historiador Felipe Vidales nos enfrenta a una mirada abierta al islam que nos ayuda a superar el hálito de fundamentalismo religioso que lo envuelve en la actualidad. Eso es, nos dice el ponente, solo una parte de un fenómeno histórico en el que hay que distinguir entre este islam actual y lo que durante 15 siglos han sido dos cosas diferentes: la religión islámica de un lado y, de otro lado, la cultura islámica, mucho más amplia.

Entender cabalmente lo que el ponente plantea al Foro presupone entender la Historia, no como una sucesión de hitos, muchas veces desapercibidos para quienes los viven, sino como un fluir continuo en el que las sociedades van transformándose de una cosa a otra. Entendido así, como un fluir constante, debemos tener en cuenta que el islam surge con Mahoma, sí, pero en un momento, en unas circunstancias y hasta con unos contenidos de los que desconocemos casi todo. Sabemos, sin embargo, que se extiende pronto por un entorno profundamente helenizado en el que empieza a convivir con las dos religiones entonces preponderantes, el judaísmo y el cristianismo, que comparten origen y relato. También lo hará con otra multitud de variantes, herejías dirán algunos, dentro de las que se incardina esa nueva variante que es la formulada por Mahoma. Lo hará, no obstante, desde el profundo respeto hacia lo que denomina “religiones del Libro”. Nos consta también que cuando este credo incipiente se extiende por un territorio tan helenizado se permea de la cultura clásica como puede apreciarse, por ejemplo, en los restos del califato de Damasco llenos de frisos e imágenes, algunas con mujeres desnudas incluidas, tan grecolatinas. Hay que esperar más de 200 años y a la constitución del califato en Bagdad, territorio persa, no arábico, para que se conformen grupos de trabajo que van a formular el Corán que conocemos y, con el mismo, los fundamentos canónicos de la religión musulmana. Hasta entonces lo que conocemos es muy, muy poco.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el islam, más como cultura que como religión, se ha ido propagando a través del comercio por las ciudades costeras del Mediterráneo. El islam no es, pues, una doctrina de camelleros surgida de los desiertos de Arabia. Al contrario, es más un fenómeno urbano que se extiende por ciudades de profunda tradición grecolatina que, en ese fluir de la Historia que propone Felipe Vidales, van entremezclando el legado helenístico en la filosofía, la física o la astronomía con el saber hidráulico, culinario o, ese hallazgo tan trascendental para el devenir de la Humanidad que es la numeración islámica con el prodigioso 0, cero, incluido. Así pues, el islam surge, se extiende y de alguna forma se integra en un entorno que recientemente se ha denominado la Antigüedad tardía. Es más, muchos de los contenidos de esa Antigüedad son salvados y nos llegarán a través de fuentes islámicas.

Esta extensión del islam por el Mediterráneo también llega a la península ibérica, pero, seguramente, más de una forma paulatina desde el siglo VII, que, a través de una invasión en una fecha concreta, el 711, con una batalla mítica, Guadalete, de la que no queda ni una sola huella. Todavía bajo el califato Omeya de Damasco, tan profundamente bizantino, es difícil imaginar mandato de conquista alguna. Lo que sí parece es que una llegada más intensa de gentes islamizadas, probablemente, más por Levante que por el Estrecho, provoca el colapso del reino visigodo. Los recién llegados se extienden con facilidad y rapidez a base de capitulaciones con las distintas ciudades respetando a quienes querían conservar su religión, cristianos y judíos, ambas religiones del Libro. De nuevo, concebir la Historia como un fluir explica este tranquilo tránsito de la península ibérica hacia una islamización, insiste el ponente, más cultural que religiosa y que explica la coexistencia con judíos y con esos hispanos, más o menos islamizados pero que mantienen la religión cristiana: los mozárabes.

El desorden inicial termina a mediados del siglo VIII con Abderramán I, un Omeya. La presencia de la cultura islámica se extiende y Córdoba se erige como capital del nuevo orden. Este mundo que se está consolidando en la península, nos dice Vidales, es una extensión del que ha venido propagándose por el Mediterráneo ensamblando un inmenso territorio que va desde Portugal hasta el Indo. La globalización no es, pues, de ahora. En ese gran entorno, ya para el siglo X, la península, con la excepción de la franja cantábrica y pirenaica, se ha islamizado casi en su totalidad, se ha transformado en Califato y Córdoba es la nueva Alejandría de la época.

Mientras tanto, al norte de los Pirineos, Europa espera aterrada el fin de los tiempos el año 1000. Es difícil imaginar un contraste mayor de una sociedad temerosa, hostigada por los vikingos, fanatizada en lo religioso, ruralizada en lo económico y aislada en lo cultural que era la Europa altomedieval con esta civilización islámica, no exclusivamente musulmana sino multirreligiosa, que ha ido empapando paulatinamente a los antiguos habitantes de la península en ese fluir, de nuevo, de la Historia. Pero, atención, nos dice Vidales, se trata de la población española, si puede hablarse en esos términos. No son extranjeros venidos de fuera. Son los mismos que ya estaban en la península que se han islamizado como antes se romanizaron.

Ahora bien, si no hay invasión propiamente dicha y si no hay conquista, no hay reconquista. Ese gran mito que ha construido España y la identidad española a la contra, es decir, como una recuperación, como una reconquista, de lo que había antes de la llegada del islam, es falso se mire desde donde se mire. Albacete, Cuenca, Guadalajara o el mismo Madrid son ciudades de creación islámica; no se reconquista lo que no existía; ni se reconquista Navarra, ni se reconquista el Norte de África cuando tras la caída de Granada se cruza el otro lado del mare Nostrum.

De la misma manera que ha habido un fluir, un tránsito, hacia lo islámico, empezará un fluir hacia lo cristiano según los reinos del Norte se expandan hacia el Sur, sobre todo, desde el colapso del Califato en 1031 y su fragmentación en una multitud de débiles reinos taifas. Serán algunos de estos reinos quienes, ante el creciente acoso cristiano, recurran a sus correligionarios del Norte de África, almorávides y almohades, quienes traerán consigo un fundamentalismo musulmán bastante alejado de la tradición andalusí. También, por su parte, desde el Norte europeo llega el integrismo cluniacense y las corrientes arquitectónicas que lo acompañan, primero el románico y después el gótico, ambas, estas sí que sí, profundamente extrañas a la península. Aunque el germen del antagonismo está sembrado, esta Hispania que va transitando entre lo islámico y lo cristiano, constituye todavía una amalgama que conforma una sola cultura, eso sí, mutirreligiosa. No se trata, pues, nos dice Felipe Vidales, de la convivencia de tres culturas, sino de una misma cultura con tres religiones. Manifestaciones de esa cultura común la encontramos por todas partes: desde la primorosa ermita de San Baudelio de Berlanga hasta la Iglesia de San Román en Toledo, ambas decoradas como mezquitas y que coexisten con la construcción de la catedral gótica de Toledo, mandada construir simultáneamente a la Iglesia de San Román en 1.121 por el navarro Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo. Pero es que la tumba del conquistador de Sevilla, Fernando III de Castilla, muerto en 1252, se decora con inscripciones en latín, hebreo, árabe y castellano como corresponde a un rey consciente y orgulloso de la diversidad de su reino. A más de 700 Km al Norte, estas inscripciones las encontramos también en el Monasterio de las Huelgas de Burgos.

Todavía 100 años después Mohamed V levanta la Alhambra en Granada, mientras Pedro el Cruel erige el Alcázar de Sevilla con los mismos patrones estéticos. Esos que el siglo XIX definirán el edificio granadino como arte islámico y el sevillano como arte mudéjar; perfectamente idénticos, sin embargo.

No obstante, la diferencia entre las religiones va profundizando en la separación entre cristianos e islámicos que han conformado esa cultura común y que tiene su culminación con la conquista de Granada en 1492. Es significativo que a la conquista le sigan, no la traducción de los documentos árabes como mandó hacer Alfonso X el Sabio en el siglo XIII, sino la quema de estos.

Aunque Isabel es enterrada inicialmente como una sultana, su nieto Carlos V, un flamenco, la trasladará al actual panteón real, inconfundiblemente cristiano. Con aquella cultura común crecientemente trufada de religión, lo que antes era compartido se va demonizando: desde lo culinario sembrando bulos respecto a la zanahoria, la berenjena o el aceite de oliva, hasta la persecución, la expulsión e incluso la esclavización de esos españoles que se han seguido manteniendo en la fe musulmana: los moriscos. La mayoría de la población, sin embargo, se fue paulatinamente cristianizando en el mismo fluir histórico que previamente los llevó a islamizarse. Este fenómeno de separación radical entre lo cristiano y lo islámico en España se profundiza y a partir del siglo XIX y XX se ve favorecido por dos factores: uno, la conformación de Europa como modelo de modernización de España que nos empuja a incardinarnos en la cultura del norte de Europa enganchándonos, por ejemplo, a la tradición que va del románico, al gótico, al renacimiento o al barroco y tachando de extranjeras las manifestaciones del arte islámico en España.

El otro factor más actual de separación radical con lo islámico deriva de la transformación que el islam experimenta a raíz de la prohibición de extensión de la imprenta, la ausencia de Ilustración o la intensa colonización europea que destruye sus rutas comerciales y, en consecuencia, la hilazón última de ese mundo. La reacción ha sido la irrupción de un fundamentalismo religioso extremo que nos resulta tan antipático hoy en día. Pero esa deriva integrista del islam es también parte del fluir de la Historia; una Historia, nos recuerda Vidales, que también ha sido la de ese islam tan prodigioso en su época, más cultural que religioso y que se ha mostrado tolerante y abierto al comercio, al desarrollo tecnológico y científico, así como a la belleza y a la cultura. Y nosotros en España hemos sido parte de esa cultura y mantenemos todavía hoy una buena parte de esta.

El historiador Dr Felipe Vidales, además de su faceta académica y docente en la Universidad Complutense de Madrid, desarrolla una intensa actividad divulgativa cultural y científica alrededor de su Toledo natal

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Visita al Museo Guggenheim (13 de Marzo de 2025)

La tarde del 13 de marzo el Foro de los Diletantes tuvo la oportunidad de visitar las entrañas del Museo Guggenheim de la mano de su director técnico de exposiciones y conservación, Dani Vega.

Fue una tarde curiosa. Habíamos quedado a las 15,55 en el Puppy para empezar la visita a las 4 en punto. Oh, casualidad, el Athletic jugaba esa tarde contra la Roma y la Ertzaintza había decidido concentrar a los hinchas italianos a las 15,45 entre Mazarredo e Iparraguirre. Afortunadamente, al llegar no nos encontramos con ellos, pero al poco de iniciarse la visita, ya en el interior del museo, empezamos a oír el griterío de los tiffosi que fue ganando volumen hasta hacerse sobrecogedor. La verdad es que impresionaba.

Como si no oyera nada, nuestro anfitrión fue desgranando una exposición amena y sumamente interesante mostrándonos los distintos espacios e instalaciones que sirven de oculta infraestructura a las salas expositivas del museo.

Son espacios impresionantes. Lo primero que llama la atención es que, por razones de seguridad, los tránsitos de materiales y personas están perfectamente separados de modo que transcurren por itinerarios distintos. Las distintas estancias a las que Dani Vega nos iba llevado eran grandes y todas ellas estaban escrupulosamente limpias y ordenadas. También se podía apreciar, como nos hizo notar el director técnico del museo, que el propio edificio lucía impecable sin que se notara en absoluto los casi 30 años que lleva en continuo funcionamiento lo que dice mucho de la calidad constructiva de todo el recinto.

En las distintas estancias proliferan máquinas de todo tipo, especialmente, las que permiten trabajos en alturas tan propias de muchas de las obras de arte que se exponen en el Guggenheim. Fuimos viendo distintos aspectos e infraestructuras como los elevadores, grandes como habitaciones hermosas, que permiten subir y bajar cargas de hasta 12 toneladas. También tuvimos ocasión de que Dani Vega nos explicara las dificultades de instalación de las enormes esculturas de Richard Serra que, además de los problemas de transporte y ensamblaje, exigieron el reforzamiento de suelo mismo en el que están depositadas para que pudiera soportar las 1035 toneladas que pesa el conjunto escultórico. En otro orden de cosas, también tuvimos la ocasión de enterarnos de que el Museo tiene la condición de agente aduanero lo que le permite actuar respecto a las obras de arte que expone como un puerto franco que facilita extraordinariamente, entre otras cosas, el intercambio de obras con otros museos y, especialmente, con su homónimo de Nueva York.

El completo itinerario que nos ofreció Dani Vega también sacó tiempo para un vistazo rápido pero intenso y perfectamente teledirigido tanto a la exposición de Refic Anadol que es un prodigio de despliegue tecnológico como, en perfecto contraste, con la muy clásica muestra de dibujos en papel de la Galería Nacional Húngara de Budapest con obras que iban desde Leonardo o Durero hasta Van Gogh, Cèzanne, Schiele o Gustav Klint, entre otros muchísimos.

Una bonita tarde que acabó justo a tiempo para que los futboleros pudieran llegar al partido. Y, además, el Athletic ganó.

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El impacto económico del terrorismo. La quiebra del modelo vasco. Un pacto para una nueva transformación. Con Luis Ramón Arrieta (27 de Febrero de 2025)

Camuflado por el Concierto Económico y una administración pública prudente, vivimos un momento económico particularmente difícil sobre cuyas causas ni hemos reflexionado, ni queremos reflexionar y que nos introduce en una espiral de declive económico inexorable. Nos parecemos al enfermo que se niega conocer el diagnóstico de su enfermedad.

Esta podría ser la síntesis de la intervención de Luis Ramón Arrieta en su intervención ante el Foro de los Diletantes que comenzó con una referencia Kierkegard cuando afirmaba que, sí, la vida se vive hacia delante pero que hay que mirar atrás para conocer cabalmente por qué estamos donde estamos y para, desde ese conocimiento, avanzar hacia el futuro. En Euskadi, nos dice el ponente, sumidos en la autocomplacencia, nos negamos a mirar hacia atrás para constatar los datos que nos enfrentan a la entidad de nuestro declive económico y social y para negarnos, sobre todo, a señalar la causa principal de ese declive: El fenómeno terrorista más largo de la Historia reciente.

Sobre este planteamiento, Luis Ramón Arrieta articula una abrumadora acumulación de datos que ponen cuerpo al hecho de que, por ejemplo, en España y en el periodo 1975 hasta hoy, Madrid crece, Cataluña cae algo, pero Euskadi se hunde; así, sin paliativos. Resulta indiferente el parámetro que se tome porque el resultado es el mismo: por ejemplo, en términos relativos de PIB somos de todas las CCAA españolas la que más PIB ha perdido: un 24% sobre el conjunto español. Un solo dato, pues, contundente; uno más entre otros muchísimos.

La CAPV ha sufrido los mismos avatares y las mismas crisis que el resto del mundo occidental, pero ha experimentado un fenómeno trágicamente peculiar: el del terrorismo más largo de Europa: 52 años. La dramática historia del Ulster se ha prolongado por 28 años, de la Baader Meinhof en Alemania ha sido de 28 años y las Brigadas Rojas en Italia 18 años.

Si descendemos a lo concreto. el terrorismo de ETA ha generado 854 víctimas mortales, de las que 558 se han producido en tierra vasca, especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa. Solo en San Sebastián más de 100. A estas cifras hay que sumar los 2.632 heridos o los 86 secuestros a los que es casi imposible sumar los innumerables secuestros exprés que se han desenvuelto sin transcendencia exterior.

Aunque la aparición de ETA es bastante anterior, Luis Ramón Arrieta nos recuerda que su acción se intensifica con la llegada de la democracia, después de que una amnistía general excarcelara a todos los presos de la organización. De esta manera, este recrudecimiento coincide, no solo con un cambio de régimen político, sino con una transformación planetaria que se está llevando a cabo de la mano de la globalización y la tecnología. Mientras la URSS colapsa y el mundo se transforma, ETA sumerge a Euskadi en lo peor de los años de plomo. Y en el epicentro de este horror están también, los empresarios, directivos y profesionales liberales, sustento de la actividad económica privada.

En efecto, entre los años 80, 90 y principios de los 2000, según el “Informe Foronda “de la UPV (2015) cada tres días hay una acción terrorista contra alguna empresa, que Zutabe, el órgano de difusión de ETA, no deja de alentar en muchos de sus números. Entre 10 y 15.000 empresarios son extorsionados: desde multinacionales a empresas locales, grandes, medianas o pequeñas. Es difícil imaginar un entorno más adverso para la actividad empresarial y no digamos ya para la inversión. Por eso mismo, si los efectos personales del terrorismo son terribles, los económicos son directamente devastadores.

Para empezar, el terrorismo desencadena un éxodo continuo de empresas fuera de la CA. Entre todas ellas hay que contabilizar no solo las que cambian de sede social sino, especialmente, las que trasladan sus sedes operativas que son las que concentran la mayor y mejor inversión y la creación de empleo de más calidad.

Con las empresas marchan las personas. Entre 100.000 y 200.000 personas, también empresarios y profesionales y sus familias se ven obligadas a abandonar Euskadi. Son los transterrados. No solo constituyen un escalofriante 8 o 9% de la población, sino que se llevan consigo cualificación, expertise, experiencia además de sus propias ocupaciones o empleos de altísima calidad. Buena parte del crecimiento de Madrid adelanta Luis Ramón Arrieta, se apoya en este trasvase masivo de capital y talento vasco. El resultado global es una caída de la inversión brutal en Euskadi: el descenso relativo en el stock de capital desde los años 70 es de un 43%. Es, de largo, el peor dato de las CCAA españolas. Evidentemente, la inversión extranjera se desmorona de forma que pasa del 7% del total invertido en España en los años 70 al 1,8% (media de las décadas del terrorismo, y que lamentablemente no mejora).

El terrorismo de ETA, además de un enorme daño directo que se ha evaluado en más de 25.000 millones de €, nos ha dejado un gran daño estructural que no estamos abordando. Hemos tenido una gran pérdida de población, de inversión, de tamaño económico (PIB), de empresas, de empleo de calidad, de capital humano, y de espíritu emprendedor. Adicionalmente se han deteriorado las relaciones laborales. Por eso, muchos nuestros datos actuales siguen siendo malos. Por ejemplo, los datos de empleo: si en el conjunto de España en los últimos diez años el empleo privado, es decir, el que depende directamente de la inversión, ha crecido un 6,2 %, en Andalucía lo ha hecho en un 6,5, en Valencia de un 8,8% o en Madrid un 9,3%. En Euskadi (somos últimos) un 1,8%. Eso sí, el empleo público ha crecido un 25%, muy por encima de la media española. Habría que añadir que si las sedes operativas de muchas compañías vascas están fuera de Euskadi también es fuera de nuestra tierra donde se crea el empleo de más calidad y el mejor retribuido.

La expulsión de personas ha tenido un impacto directo en nuestra demografía. Desde 1975 España ha crecido un 32% en población, pero Euskadi un magro 7,8%. Si ya miramos a los nacidos en la CAPV veremos que, no es que hayan aumentado como el 12% español; no, han disminuido un 2,5%. Y, claro está, una economía que languidece no es lugar para jóvenes: la población joven entre los años 2003 y 2024 ha decrecido en Vizcaya un 50% y en Guipúzcoa un 46,7%, y Álava un 47,3%. Somos, de nuevo, la CCAA que más población joven pierde junto a Asturias. Esta población joven menguante, junto a los años de hostilidad sistemática contra el empresario provoca que, aquí en la tierra de los emprendedores, tengamos el índice de vocaciones empresariales penúltimo de España.

Mientras tanto, en las empresas que se mantienen en la CAPV desarrollan unas relaciones laborales muy tensas propiciadas por unos sindicatos que arrastran tics terroristas, que nos distraen con la pretensión de un SMI propio a la vez que se niegan a atajar el absentismo más grande de España y que provocan la mayor conflictividad del Estado: 45% de las huelgas de España se producen en Euskadi.

De todo este panorama, la sociedad vasca se ha mantenido en el desconocimiento a pesar de que los primeros estudios ya arrancaban a principios del 2000 y se han hecho más intensos y profundos a partir de mediados de la segunda década del XXI. Hace tiempo, pues, que los datos están ahí.

Varios factores han contribuido a esta especie de autismo social: está el mencionado aumento del empleo público que ha paliado algo los efectos de la caída de las contrataciones privadas.

Igualmente, la pérdida de peso demográfico ocasiona que la renta per cápita se mantenga. En este mismo sentido también han paliado fuertemente la percepción social de esta debacle dos factores muy relevantes: los grandes recursos diferenciales que ha generado el Concierto Económico (al contar con menos economía sumergida de la media española) y la prudente gestión de estos que han hecho las Administraciones vascas. Ahora bien, el factor determinante de esta atonía social está en otro lado, a saber: de un lado, la resistencia social a escuchar este relato, fruto del deseo colectivo de pasar página de una vez y, de otro lado, la falta de líderes con la determinación de contarlo.

Luis Ramón Arrieta vuelve aquí al núcleo de su exposición: es difícil, por no decir imposible, corregir lo que nos pasa si no sabemos qué y porqué nos pasa. Entender cabalmente nuestra situación y sus causas es la condición sine cua non para resolverla y en eso mismo, añade el ponente, está la luz de la esperanza.

Nuestra situación se puede revertir. Soluciones hay, nos recuerda Luis Ramón Arrieta. Se han ensayado con éxito en otros lugares también castigados por las circunstancias y también por el terrorismo. Son, entre otros, los casos de Irlanda del Norte, Portugal e Irlanda. En estos y en otros lugares, la acción correctiva ha tenido dos pilares: el conocimiento cabal y compartido de la situación de la que se parte y de sus causas y, sobre esta base, el establecimiento de un plan de recuperación específico.

Necesitamos ambos casos: un relato compartido y un plan de impulso económico para Euskadi que se apoye en nuestras ventajas comparativas que son muy importantes: el concierto Económico y un nivel competencial amplísimo. Ambas pueden constituir los cimientos de un plan transversal que contara con un plan de abstracción de inversiones, un plan de fomento de emprendizaje o de retorno de empresas y personas transterradas. Una iniciativa que vaya desde la recuperación de empresas tractoras a la puesta en valor de la figura y la función empresarial o las mejoras de las Administraciones públicas. Y con todo ello bien articulado hay que ir a exponerlo a Madrid y la Bruselas.

Iniciativas que pueden coadyuvar en esta dirección hay varias desde Zedarriak o las Cámaras y las organizaciones empresariales vascas Los mimbres existen. Lo que hace falte, la pieza esencial de un plan de esta envergadura es un liderazgo fuerte, claro y decidido que traslade sin tapujos al cuerpo social la situación en la que nos encontramos y la dinamice para acometer un plan de recuperación que es perfectamente posible. Hay, pues, esperanza concluye Luis Ramón Arrieta.

Luis Ramón Arrieta, aunque ingeniero químico de profesión, ha desarrollado una larga carrera en el sector financiero, ha pertenecido al consejo de administración de varias empresas, ha ostentado la presidencia de la Asociación de Empresas Familiares de Euskadi y desde 2007 se ha incorporado al ámbito universitario. Actualmente es el secretario de la Comisión Económica del Consejo de Gobierno de la Universidad de Deusto.

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Presentación del libro de Itxaso Elorduy, “La carrera de su vida” sobre Virginia Berasategui

El pasado 10 de febrero tuvo lugar en la Sala BBK la presentación de Virginia Berasategui. La carrera de su vida, el sexto libro de Itxaso Elorduy, en un acto conducido por la escritora y periodista bilbaina que suscribe esta crónica. Un evento que comenzaba con una alabanza a las historias escritas en papel.

“Los libros no se siembran, pero algunos germinan. Los libros no se comen, pero algunos se devoran. Los libros no están vivos, pero algunos son inmortales. Los libros no tienen sexo, pero algunos te enamoran. Los libros no desprenden luz, pero algunos te aclaran la vida. Los libros no tienen movimiento, pero algunos te llevan lejos. Hay libros que son baratos, pero algunos son impagables. Los libros carecen de memoria, pero algunos son inolvidables.
Cada uno de nosotros está hecho de los libros que lleva dentro. Miguel de Cervantes decía “El que lee y anda mucho, ve y sabe mucho* y pronto sabréis mucho más de Virginia Berasategui. Vir la triatleta, Vir la madre, la hija, la hermana, la prima, la amiga, Vir la bailona, la disfrutona, la amante de la moda y la lectura… Y, sobre todo, Vir la mujer.

Un sentido discurso del alcalde introducía el coloquio en el que participaron la neuropsicóloga, Lucía Zumarraga, la parlamentaria vasca, Lorea Bilbao, la diseñadora de la portada, Miriam Ocariz. Ander Martínez, gerente de Bizi cycle Tours y marido de Virginia y la protagonista del libro, junto a la escritora, Itxaso Elorduy.

“Soy deportista pero por encima de todo soy triatleta, porque la vida me ha llevado ahí. He conseguido un montón de éxitos y toda mi vida ha ido marcada por cierto evento deportivo”. Explica ella en una entrevista en profundidad en el libro que narra la historia de su vida y que está a la venta en las librerías en este momento. Historia personal junto a las entrevistas de familiares y amigos que han formado parte de su vida deportiva y personal.

 

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La moda y su historia en el espacio museístico con Miren Arzalluz

La moda y su historia en el espacio museístico con Miren Arzalluz (30 de Enero de 2025)

En la intervención de Miren Arzalluz en el Foro de los Diletantes hizo hincapié en que la moda es, evidentemente, una gran industria, un sector económico muy poderoso, pero es algo más. Cuando hablamos de moda, recalcó la ponente, interviene también la cultura, la economía y hasta la geopolítica lo que lo hace fascinante para una historiadora como la invitada del Foro.

Hoy en día vemos a la moda incorporada a los museos de arte, también en los más importantes. En estas fechas hay tres exposiciones sobre moda en París, una de ellas en el mismísimo Louvre. Con esto, nos dice Miren Arzalluz, lo que se evidencia es que la incorporación de la moda a los museos no es una cosa puntual. Al contrario, ha venido para quedarse.

Desde luego, no ha sido una incorporación sencilla… Las primeras recopilaciones de elementos relativos a la moda empezaron a tener lugar a fines del XIX fijándose más en su condición de arte aplicado que en su dimensión sociológica. Sería el museo de Madame Tussaud en Londres el que empieza a poner el foco en el rigor histórico de las prendas con las que tiene que vestir a los personajes de época que pueblan el museo. Va tomando cuerpo así una cierta perspectiva histórica sobre el origen y el momento concreto en el que surgen las distintas prendas.

Sin embargo, el gran salto se produce con las exposiciones universales y, particularmente, con la de París de 1900. En este evento las que ya se han constituido como grandes firmas de moda empiezan a exponer sus productos. Ahora bien, lo hacen, no tanto como el sector económico pujante que ya son, esto es, como grandes fabricantes y/o proveedores de prendas de gran calidad, sino que le confieren un carácter nuevo: se presentan a sí mismos como creadores. Este es el gran paso distintivo de la Expo de París de 1900: la presentación de las nuevas colecciones como creación artística. Ese mismo carácter y el esquema básico de su presentación sigue siendo el mismo de hoy en día.

También en el París de 1900 se va perfilando un poco más una visión histórica de la moda que, a su vez, tiene el impulso de los artistas que han ido reuniendo pequeñas colecciones de ropa de época para plasmar con mayor rigor cuadros o esculturas de motivo histórico que van desarrollando. Algunas sociedades fueron adquiriendo las colecciones reducidas de estos artistas y conformando con todo ello los primeros ejemplos, con más libertad que rigor, de una exposición histórica de la moda con fines sobre todo educativos.

Mientras tanto, la moda no dejaba de asentarse como uno de los sectores económicos más pujantes de Francia y, lo que es igualmente relevante, como una herramienta de influencia cultural formidable. No en vano, la moda ha sido una cuestión de Estado en el país galo. Se entiende así que en 1920 estas colecciones fueran donadas al ayuntamiento de París con el objeto de crear un gran museo de la moda a la altura de la importancia del sector. Sin embargo, la idea no acabó de cuajar, ni en París, ni en otros lugares a los que también se tanteó.

En una época especialmente convulsa, habrá que esperar hasta los años 50, 60 y 70 para que empiecen a hacerse exposiciones que muestran la moda en una perspectiva histórica, esto es, como una sucesión de estilos. El Palais Galliera que dirige la ponente, se creó en 1977.

En este proceso de asentamiento de la moda como un objeto de la museística, las grandes retrospectivas de los principales creadores han jugado un papel esencial. De entre estos grandes eventos, Miren Arzalluz quiere destacar la retrospectiva dedicada a Cristóbal Balenciaga, creador tan caro para ella por muchos motivos.

Sin ningún esfuerzo de autopromoción por su parte, de hecho, solo concedió dos entrevistas en su vida, Balenciaga es por derecho propio un creador de culto. Su inmensa capacidad creativa traspasó el ámbito de la moda y muchas de sus creaciones pueden observarse desde una perspectiva escultórica y hasta arquitectónica. Aquí introduce la ponente un matiz relevante. La moda, nos dice, no es arte; es moda. Ahora bien, hay piezas, hay colecciones completas, que en sí mismas son auténticas piezas de arte. Y muchas de las de Balenciaga lo son.

En esta puesta en valor del creador guipuzcoano ha jugado un papel esencial Diana Vreelend, editora de destacadas revistas de moda. Fue ella la que a la muerte del modisto acometió una transformación radical en la forma de exponer moda en los museos. El cometido no es fácil, nos dice la ponente. Hay que encontrar un equilibrio delicado en que la exposición tenga su propio lenguaje, esto es, distinto al industrial/comercial habitual. Tiene también que evitar que resulte algo anticuado, un tanto viejuno, hacia donde fácilmente puede derivar prendas de otra época, aunque sea relativamente reciente. Diana Vreelend introdujo también en la exposición un elemento dramático, lleno de efecto, tales como toros, matadores y otras referencias españolas que acabaron de redondear una exposición en la que tampoco se olvidó de exponer muestras de patronaje, la técnica en la que Balenciaga era un auténtico virtuoso. La muestra se completaba con un amplio diálogo entre las creaciones que fueron del propio Balenciaga con las que hicieron otros directores creativos de la firma posteriores a su muerte.

Evidentemente, la figura de Balenciaga también ha recibido el impulso que le corresponde gracias al Museo de Getaria que la ponente dirigió entre 2011 y 2013. Un museo que no fue fácil de crear, que requirió un esfuerzo intenso y también delicado pero cuyo resultado final es magnífico. El museo Balenciaga de Getaria es un muy buen museo, nos asegura la ponente.

Las grandes retrospectivas se han sucedido en el tiempo y en las mismas las principales firmas de moda han tenido un papel relevante. No hay que olvidar que estas firmas cuentan con unos recursos económicos y unos archivos colosales contra los que los museos de titularidad pública tienen muy difícil competir. Una de las exposiciones recientes de mayor impacto fue la dedicada al diseñador Giorgio Armani que tuvo lugar en el Guggenheim de Nueva York, en el de Bilbao y en Londres. La exposición, sobre todo la de Nueva York, provocó un enorme escándalo, especialmente, en el mundo del arte. Se tachó al Guggenheim de devaluar el arte exponiendo en uno de sus recintos sagrados lo que se consideraba como frívolo, efímero y comercial. No solo eso, sino que las acusaciones se aderezaron haciendo saber que Armani había donado al museo 1,5 millones de dólares.

La exposición amplió su itinerario inicial hasta la emblemática sala Uffizi de Florencia donde se le dedicaron, ni más ni menos, que 19 espacios expositivos y en donde se hizo más evidente aun, si cabe, esa polinización entre el arte y la moda, en palabras de la ponente. Esta interacción se ha hecho patente, no solo en la Uffizi, sino también 100 años antes en la clara interacción entre las “vanguardias” de principios del XX y la moda de la época. Y es que ni la moda ni en arte se dan en estado puro, concluye Miren Arzalluz.

Desde entonces, las grandes exposiciones retrospectivas se han sucedido. Las Alexander Mc Queen o la enorme exposición que organizó Dior constituyeron auténticos aldabonazos con más de un millón de visitantes. Lo evidente es que la moda atrae a grandes masas de visitantes y, en consecuencia, desde 2015 se ha dado una auténtica eclosión de estas exposiciones. Sin embargo, las enormes inversiones que requiere semejante despliegue de poderío por parte de las grandes firmas acaban teniendo un resultado brutal, sobrecogedor, de manera que, a juicio de la ponente, no se sabe bien si el espectador sale de las mismas mejor informado o simplemente abrumado. A la postre, su magnificencia constituye también un formidable ejercicio de marketing al que se subordinan otros criterios más rigurosos

Aunque se encuentren en una situación competitiva desigual los museos públicos también han sido capaces de llevar a cabo exposiciones maravillosas como la dedicada a Coco Chanel organizada por el Palais Galliera. Su coste no deja de ser elevado, 10 millones de euros, pero fue una exposición con mayor rigor histórico y museístico sin dejar de ser por ello, un ejercicio bellísimo. No fue, sin embargo, un trabajo fácil. Coco Chanel es por derecho propio, nos dice Miren Arzalluz, una de las creadoras más influyentes y excelentes del siglo. Sin embargo, su posicionamiento poco claro durante la ocupación nazi, así como, especialmente, un episodio oscuro por el que acabó siendo la única propietaria de su firma que hasta entonces compartía con una familia de origen judío, los Wertheimer, que se vieron obligados a huir a Nueva York, comprometían la exposición. El tal episodio no debió de ser tan oscuro cuando ambas partes volvieron a juntarse en la propiedad de la firma tras la derrota alemana y actualmente los Wertheimer son los únicos propietarios de “Chanel”. Sin embargo, esa sombra persigue a la creadora francesa.

La exposición fue la apuesta contraria a la de Dior. Fue la apuesta por la sobriedad, por el rigor histórico y museístico y, algo importante, fue una muestra centrada exclusivamente en la creación de Coco Chanel, sin otras connotaciones biográficas. Y ha sido un éxito.

En definitiva, concluye Miren Arzalluz, la relación entre la moda con lo cultural, con lo económico, con lo comercial y hasta con el psicoanálisis parece probada. Pero la relación más evidente es la que la moda mantiene con el arte. También es la más controvertida. De ahí la resistencia numantina del mundo artístico a franquear el paso de la moda al templo olímpico de los grandes museos. Esta larga trayectoria de incorporación de la moda al contenido ordinario de un museo, siempre se ha mirado con recelo por el mundo del arte. Solo hasta muy recientemente, concretamente, hasta una exposición que el Galliera organizó sobre Frida Kahlo y su influencia en el vestuario, se ha logrado quebrar esa resistencia de alguna manera. Ese evento alcanzó una meta icónica:  encabezó todas las portadas del último bastión de los puristas: las revistas de arte.

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