Bilbao y la arquitectura urbana con María Jesús Cava (5 de Diciembre de 2024)

Nuestra compañera diletante, la Dra. María Jesús Cava, es una especialista en Historia moderna y contemporánea que ha dedicado a su Bilbao natal una especial atención como refleja su abundante bibliografía sobre la villa.

En algún momento, la ponente pensó en hacer algo que relacionara imágenes sobre elementos distintivos de la ciudad con un texto explicativo. Inicialmente, se planteó un soporte fotográfico que no acabó de cuajar. Posteriormente, la aparición de una publicación de acuarelas de la villa de la pintora Elena Ciordia acabó perfilando la idea de que finalmente fueran acuarelas y no fotografías las que retratasen visualmente a Bilbao. La suave delicadeza de la acuarela tenía la capacidad de transmitir, no solo la imagen del edificio en cuestión, sino también el cariño que les inspiraban a las autoras.

“Bilbao y la arquitectura urbana” tiene un tono amable que refleja el Bilbao limpio, casi lustroso, de nuestros días, tan distinto, no solo a los tiempos industriales que todavía guardamos en la memoria, sino también distinto a una novelística reciente en la que se insiste en retratar un Bilbao sucio, sórdido, un tanto lumpen, en el que no falta el indefectible cadáver flotando en la ría.

Aterrizar la esta idea no fue tarea fácil. En primer lugar, era necesario hacer una selección de lo que se quería destacar. Esto exigió un descarte doloroso que obligó a reducir a 61 los 150 ítems inicialmente elegidos. Otro requisito añadido por la colaboración del Ayuntamiento de Bilbao fue la necesidad de que los doce distritos administrativos en los que se divide la villa tuvieran alguna representación. La conjunción de ambos requisitos obligó a descartes tampoco fáciles como la Quinta Parroquia, la Casa de los Aldeanos de Indautxu o el hotel Carlton. Quizá quedan, deslizó la ponente como quien no quiere la cosa, para un segundo volumen…

Un libro de estas características lleva consigo una tercera exigencia particularmente difícil para una historiadora: las referencias escritas deben ser necesariamente breves y escuetas lo que resulta complicado para quien, como la Dra. Cava, conoce tanto de cada una de las edificaciones que se glosan en el libro.

La amabilidad y la delicadeza del libro no ocultan el reto de reflejar con rigor una herencia arquitectónica y artística de siglos que es necesario saber evaluar en toda su dimensión para así poderla transmitir a las siguientes generaciones. La arquitectura de una ciudad, particularmente la de Bilbao, refleja lo que han sido las respuestas técnicas y estéticas a los retos de cada época; desde San Antón al Guggenheim. Y es que, insiste la ponente, cada edificio guarda también historias, a veces trágicas, de las personas que los erigieron, las que los vivieron y también las que sufrieron dentro de sus paredes. De alguna manera, la proliferación de figuras humanas en las acuarelas de Elena Ciordia nos ayuda a, no solo captar las proporciones de los edificios, sino que también reflejan la historia vivencial que encierran.

El análisis que se hace de cada ítem en este libro nos ofrece elementos para una reflexión sobre el impacto de la arquitectura en la vida cotidiana de los ciudadanos. Pero, a la vez, esta reflexión ayuda al lector a vencer la invisibilidad con la que la misma cotidianidad camufla a los edificios que vemos todos los días. Y, ya puestos, añade la ponente, esta descripción también permite mostrar curiosidades como la existencia del fantasma que por tantos años dificultó la venta del edificio del actual Colegio de Abogados en el que habitaba o aclarar errores como el de hablar de la icónica leona de Joaquín Lucarini, cuando un análisis mínimamente detallado de su anatomía refleja sin lugar a duda de que se trata de un hermoso tigre; macho, desde luego.

A pesar del rutilante Guggenheim o la pléyade de edificios señeros con los que cuenta Bilbao, la ponente insiste en señalar las joyas, muchas veces desapercibidas, que se ubican los barrios de la villa. Ahí está, entre otros muchos, el Edificio de Desinfecciones del Hospital de Basurto de Ricardo Bastida, un prodigio de funcionalidad y belleza. Esparcidos por la ciudad aparecen construcciones tan relevantes e innovadores en su tiempo como los grupos escolares de Atxuri o de Indautxu, entre otros muchos.

Esta integración de funcionalidad, servicio público, innovación y belleza se sigue manteniendo en el Bilbao de hoy que está sabiendo aunar el legado arquitectónico más tradicional con aportaciones tan nuevas como el edificio de Osakidetza o la torre Iberdrola de Cesar Pelli.

En todo este trasfondo monumental emergen, claro está, la pléyade de excelentes arquitectos con los que ha contado Bilbao. La Dra. Cava no puede evitar la tentación de deslizar los nombres de algunos de ellos como, entre otros que también menciona, Pedro Ispizua, Joaquín Zubizarreta, Enrique Epalza, Francisco de Cubas, Jose María Basterra, Joaquín Rucoba o los más modernos como Rufino Basáñez, Norman Foster, Rafael Moneo o, como no, Frank Gehry. En este plantel espectacular, la autora reserva un lugar especial a su muy admirado Ricardo Bastida, capaz de diseñar desde el mencionado edificio de Desinfecciones a la Alhóndiga o las barandillas del puente de Deusto. En esta lista no hay más mujeres que Dolores Palacios o Zaha Hadid, pero la ponente confía que el tiempo compensará las cosas habidas cuenta de la gran cantidad de mujeres brillantísimas que pueblan los actuales estudios de arquitectura.

Junto a los arquitectos, auténticas starlets de un libro de este título, las autoras también han recogido las aportaciones que pintores y escultores, como Anselmo Guinea o los dos Lucarini, tío y sobrino, han realizado a las edificaciones que se glosan. También se incorporan a ingenieros como Ortiz de Arguiñano o Rotaetxe; autores de los emblemáticos puentes levadizos de Deusto y del Ayuntamiento.

En definitiva, “Bilbao y la arquitectura urbana” es un libro que permite todo tipo de lecturas: página a página, salteo de un edificio a otro o la búsqueda de uno concreto que nos interese en particular. De cada uno se encontrará una descripción precisa, no solo técnica, sino también humana que nos ayudarán a tener una idea mucho más exacta de cada ítem y también, y esto es relevante, una visión de conjunto sobre la riqueza monumental y arquitectónica de Bilbao. 

La Dra. María Jesús Cava es catedrática emérita de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Deusto, con una amplia bibliografía sobre Historia universal y su ciudad natal de la que fue nombrada “Ilustre de Bilbao” en 2009. Actualmente mantiene una intensa actividad tanto como ensayista como conferenciante.

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Presentación del Libro “Bilbao, arquitectura urbana. Recorriendo la villa” de M.ª Jesús Cava y Elena Ciordia.

Con un lleno espectacular, el 2 de diciembre de 2024 tuvo lugar en la biblioteca Bidebarrieta la presentación del libro “Bilbao, arquitectura urbana. Recorriendo la villa” (Ediciones Beta).

Se trata de una publicación preciosa que elije unos 60 items arquitectónicos de la ciudad que se reproducen por delicadas acuarelas de la pintora Elena Ciordia y que nuestra compañera diletante, la historiadora María Jesús Cava, glosa con una escueta pero rigurosa explicación sobre su origen y características.

Bilbao tiene, decía María Jesús en Bidebarrieta, una arquitectura fascinante y distintiva que este libro recoge cumplidamente.

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El ornitorrinco vasco con Braulio Gómez (13 de Noviembre de 2024)

Braulio Gómez es un sociólogo y politólogo que lleva más de una década en Bilbao. Desde su atalaya del Deusto Barómetro que dirige, mide la evolución social de Euskadi y con esos datos constata una realidad social que, con la frescura de un outsider, describe con unas características muy específicas. Tanto que la denomina el ornitorrinco vasco haciendo un símil con la rareza de ese animal austral.

Desde el principio, el ponente nos plantea la peculiaridad de un entorno social, el vasco, que en su conjunto se mueve en unas coordenadas de centralidad y de debate sosegado que tanto contrastan con la general polarización del escenario español e internacional. De ahí la rareza; de ahí el ornitorrinco.

La peculiaridad vasca, nos dice Braulio Gómez, viene de antes, aunque, curiosamente, fuera de signo exactamente contrario. En efecto, hasta bien entrado el siglo XXI la vida política en España y en Occidente se movía en unos parámetros de cierta normalidad en la que los ciudadanos elegían a partidos y candidatos distintos cuando los anteriores no habían desempeñado su función satisfactoriamente. Pues bien, en este contexto de normalidad política generalizada, la vida social y política vasca estaba polarizada al máximo; tanto que la divergencia política llevaba al antagonismo emocional, al odio, que alcanzaba tal envergadura que se llegaba a matar al adversario político. Euskadi era también entonces un ornitorrinco, pero dibujado en negativo.

Sin embargo, el mundo iba a experimentar un cambio radical a raíz de la gran crisis de 2007-2008. Un entorno hasta entonces más o menos ordenado y próspero entra de la noche a la mañana en una crisis económica colosal de forma que desequilibra todo el edificio económico, social y político, especialmente, en Occidente. El desconcierto de la clase política es total. La incapacidad del establishment para articular alguna salida genera un enorme enfado social que deriva en una pérdida de confianza, no en éste o en el otro partido, sino en todo el conjunto de la clase política y que acaba trasladándose a las mismas instituciones de las que forman parte. Y cuando las instituciones entran en crisis, la misma democracia liberal entra en crisis.

Un segundo efecto de esta parálisis de las élites es el ascenso de nuevos actores políticos, también a la izquierda, pero sobre todo a la derecha extrema, que aprecian la ventana de oportunidad que se les ofrece y se lanzan a socavar la cultura tradicional de consenso que hasta ese momento les ha cerrado el paso.  El resultado de la acción de estos nuevos actores ha sido una polarización general de la vida política de Occidente que en algunos países como, por ejemplo, EE. UU. y también en España, alcanza a lo que Braulio Gómez llamaba la polarización afectiva.

Este es el momento en el que nuestro invitado se instala en Bilbao y es también el momento en el que el País inicia un viraje exactamente en sentido contrario a su entorno y a su tradición. Desde la segunda década del siglo XXI, Euskadi empieza a orientarse hacia una despolarización y hacia una centralidad de a vida política y social que refuerza su carácter de peculiar ornitorrinco, esta vez, en sentido positivo. En efecto, desde la gran crisis empieza a producirse en Euskadi una confluencia entre, de un lado, un cuerpo social probablemente cansado de tantos años terribles y, de otro lado, de unos nuevos titulares al frente de las instituciones vascas que, probablemente, intuyendo el cambio social, empiezan a reforzar el discurso de la moderación. Se trata, exactamente, de la dinámica contraria al entorno que rodea al País donde los actores políticos tiran hacia los extremos.

Esta confluencia en la centralidad es especialmente marcada en los dos grandes partidos que conforman la coalición que desde hace mucho tiempo forma el Gobierno Vasco. También se percibe en el resto del espectro político que, igualmente, empieza a girar hacia posiciones más centradas. De hecho, los extremos, tanto a la izquierda, como especialmente en el gran polarizador que es la derecha radical, tienden a tener en Euskadi una presencia marginal. Desactivados los extremos, el viraje hacia la centralidad del resto de los partidos políticos contribuye a la legitimación de la acción política y también hacia una legitimación del oponente político que refuerza su carácter de adversario, pero no de enemigo.

Se da, pues, como nos señala el ponente, una confluencia entre la tendencia social y la acción política que provoca que las dos grandes cuestiones que en otro tiempo han focalizado y también polarizado la controversia sociopolítica en Euskadi, pierdan fuelle. Se refiere nuestro invitado al debate izquierda-derecha, pero, sobre todo, a la cuestión territorial.

En esta confluencia en la centralidad, el atasco de la centralidad, como lo denomina Braulio Gómez, la sociedad vasca va entrando en una senda de sosiego que redunda en un incremento en la confianza en las instituciones y, con ello, en un fortalecimiento de la democracia misma. En este sentido, los datos son asombrosos: Si en el conjunto de España la clase política es el tercer problema del país, en Euskadi la clase política como problema no aparece ni entre los 15 primeros. Correlativamente, si en el conjunto español la clase política se configura como problema es porque no aporta soluciones a las demandas de la ciudadanía. Pues bien, en Euskadi sucede lo contrario. La confianza que los ciudadanos vascos tienen en sus instituciones, es decir, en su capacidad de ofrecer soluciones, es la más alta de ¡¡Europa!!

En realidad, todo el conjunto de indicadores muestra una coherencia en el mismo sentido. Así, los ciudadanos que no tiene miedo a manifestar en público sus opiniones políticas han pasado del 40 al 60% o aquellos de consideran que la violencia no cabe de ninguna manera en el debate político, supera el 90% de la población. En este mismo sentido, el viraje hacia la visceralidad política que ha tenido el proces catalán, prácticamente no ha tenido repercusión en Euskadi, como no lo ha tenido que una ponencia de autogobierno lleve atascada en el Parlamento Vasco legislatura tras legislatura.

La sociedad vasca actual es consciente de que goza de unos servicios públicos sobresalientes y de que, tal y como se formula, en este País se vive muy bien; igual que siempre. A ello contribuye que vivimos en una de las sociedades más igualitarias de Europa en la que los usos sociales hacen que todos hagamos las mismas cosas, independientemente de nuestros ingresos.

Sin embargo, en el futuro aparecen sombras que también son percibidas por la ciudadanía cuando mayoritariamente contesta que sus hijos no van a vivir mejor que sus padres. Esta impresión social generalizada no es un factor de confianza precisamente; al contrario, lo es de desesperanza. Euskadi se enfrenta a un mundo de grandes tránsitos: energético, medioambiental, digital, de género, etc. Y lo está haciendo desde un cierto languidecimiento económico que denota cierta pérdida de energía social y nos hace progresivamente menos competitivos y capaces, por lo tanto, de generar los recursos necesarios para afrontar estos retos sin pérdida de bienestar social.

Sobre estas cuestiones que están ya configurando el mundo no existen en Euskadi posiciones sólidas y, en consecuencia, pueden ser una presa fácil para que los agentes de la polarización empiecen a ofrecer, como suelen, soluciones sencillas y, por lo tanto, falsas a los problemas complejos.

Según vayamos gestionando estas transformaciones y según sean las instituciones capaces de encauzar estos tránsitos, el ornitorrinco vasco mantendrá o no la capacidad que ha mostrado hasta ahora de resistirse a la polarización.

Braulio Gómez Fortes es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Deusto y director del Deutobarómetro . Autor de varios libros y numerosas publicaciones es colaborador habitual del Correo y de EITB.

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Las biotecnologías actuales, las plantas que comemos y la Unión Europea con Mertxe de Renobales Scheifler (24 de Octubre de 2024)

La exposición de la Dra. Renobales fue extraordinariamente clara, pero, a la vez, minuciosa, precisa y detallada. Para mayor concreción acompañamos la presentación de la que se sirvió en su charla. Aquí reproducimos los aspectos más generales.

Nuestra ponente empezó su exposición por relatarnos que las plantas que comemos son fruto de un proceso de domesticación que, cuando las cultivamos, es una larga lucha contra dos grandes enemigos: las plagas y las malas hierbas. Podría decirse que la historia de la agricultura no es más que la historia de esta lucha ancestral.

Algunos de los métodos tradicionales en esta evolución son muy antiguos, como los injertos conocidos hace ya 3.800años, las mutaciones que las plantas han ido experimentando por puro azar y al proceso de selección por parte del hombre de unas variedades sobre otras. Habrá que esperar hasta el siglo XVIII para que aparezcan las primeras empresas de semillas. El conjunto de estas técnicas a lo largo del tiempo, y otras tecnologías más recientes, han modificado los genomas de las plantas que comemos introduciendo mejoras genéticas que nos permiten, por ejemplo, comer plátanos sin semillas o cultivar berenjenas sin espinas.

Presentación de Mertxe de Renobales Scheifler en Bilbao

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Sin embargo, las limitaciones tecnológicas son las que han conllevado que el aumento de las necesidades alimenticias de una Humanidad en expansión haya tenido como consecuencia un aumento de tierras dedicadas a la agricultura y un aumento de todos los insumos que el proceso lleva aparejado con sus correlativos impactos medioambientales.

Sobre esta base tradicional se han empezado a aplicar en el último cuarto del siglo XX nuevas biotecnologías que han dado lugar a lo que conocemos como alimentos transgénicos. Este nuevo campo de la investigación aplicada ha seguido dos grandes líneas:

-La primera es la transgénesis propiamente dicha. El proceso parte de identificar alguna bacteria, u otro organismo, que contenga una característica de nuestro interés, por ejemplo, una defensa particularmente eficiente hacia ciertos insectos. Se extrae ese gen de la bacteria en cuestión y se prepara en el laboratorio convenientemente para su introducción, mediante distintas técnicas, en la planta que queremos mejorar. La planta así modificada se cultiva in vitro, se desarrollan unas plantas, se selecciona la más adecuada y se lleva a campo abierto.

-La segunda de las técnicas es la edición de genomas o mutagénesis dirigida. De acuerdo con esta tecnología se modifica el genoma de la célula de la planta elegida cambiando alguna de las letras de su ADN. También es posible a través de esta técnica inactivar algún gen específico de la planta o cambiar la expresión del gen sin alterar su secuencia.

Resulta relevante señalar que la transgénesis en una planta cultivada es detectable en un laboratorio mientras que la mutagénesis dirigida no lo es.

Las mejoras que estas nuevas tecnologías aportan a la evolución de la agricultura y a la generación de alimentos en general son formidables. En efecto, el desarrollo de robustas resistencias tanto a las plagas como a determinados herbicidas permite aumentar mucho la productividad agrícola, lo que ralentiza la necesidad de aumentar las tierras cultivadas permitiendo que amplias extensiones se mantengan en su estado natural. Pero es que, al aumentar la resistencia de las plantas transgénicas a las plagas y a determinados herbicidas de menor toxicidad, se reduce la utilización de insecticidas o fungicidas, así como la toxicidad global de los herbicidas. Las plantas tolerantes a herbicidas permiten reducir significativamente el laboreo con la consiguiente disminución de gases de efecto invernadero y, en general, una disminución de costes muy relevante. La obtención, por edición génica, de variedades de champiñón, patata o manzana que no ennegrecen al cortarse evita un desperdicio alimentario que de otro modo es muy grande.

Se han desarrollado también cultivos transgénicos con notables mejoras nutricionales como, por ejemplo, arroz, maíz y plátanos ricos en vitamina A que ayudaría a paliar los déficits en esta vitamina que provoca serios problemas de salud como cegueras infantiles irreversibles en amplias zonas del mundo. 

Antes de su comercialización, en todos los países del mundo en los que se han comercializado, los cultivos transgénicos han superado una serie de rigurosas pruebas de inocuidad para los consumidores y de seguridad medioambiental. La gran mayoría de las principales entidades de salud mundiales como son la OMS, la FAO, y las Academias de Ciencias de todos los países han declarado que estos cultivos transgénicos son nutricionalmente equivalentes a los convencionales. El coste de las pruebas asciende con frecuencia a unos 80 millones de euros…¡por planta!. Y superar estas pruebas no garantiza que se vaya a aprobar el cultivo y la comercialización de la misma. Esta posición tan restrictiva tiene efectos colaterales importantes. Para empezar, semejante coste en las pruebas a un transgénico descarta a universidades y centros de investigación de modo que solo las grandes empresas pueden permitírselo.

Sin embargo, algunas organizaciones ecologistas y ONG han mostrado una oposición frontal a los cultivos transgénicos sin evidencias científicas sólidas, y han extendido un relato del miedo que ha cuajado en la sociedad debido al gran prestigio social de estas organizaciones sin ánimo de lucro.

La Unión Europea tiene una normativa más restrictiva para los cultivos transgénicos que la de otros países naturalmente más proclives a la innovación y, particularmente, a la innovación tecnológica, como EE. UU., Canadá o Australia. En efecto, en el caso de la UE solo se autoriza la importación de algo más de 200 variedades transgénicas de 6 especies, en su mayoría para la elaboración de piensos animales, mientras que solo se permite el cultivo de una variedad de maíz transgénico resistente a insectos que se cultiva en España y Portugal.

Esta actitud europea anti-transgénicos tiene repercusiones en otros países del mundo principalmente africanos que no han aceptado los cultivos biotecnológicos por no perder las exportaciones a Europa de productos alimentarios ecológicos, comprometiendo con frecuencia su seguridad alimentaria. La Unión Europea ha condicionado ayudas para el desarrollo a la utilización de cultivos tradicionales, mediante tecnologías agrarias tradicionales, prohibiendo utilizar cultivos biotecnológicos.

En definitiva, pocos ejemplos como la polémica sobre los cultivos transgénicos reflejan tan bien la pugna entre esa combinación de prejuicios ideológicos e intereses encubiertos y, de otro lado, la evidencia científica de quienes apoyan las biotecnologías.

La Dra Mertxe de Renobales Sheifler es Catedrática jubilada de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU,  antigua Decana y Vicedecana de la Facultad y Directora de Calidad del Campus de Vitoria, autora de más de 80 publicaciones científicas y especializada en alimentos transgénicos.

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La biblioteca Arriola-Lerchundi en el Museo de Bilbao

La asociación Amigos del Museo de Bilbao ha organizado una serie de actos alrededor de la biblioteca de nuestro amigo diletante, Jose María Arriola. Se trata de una visita exclusiva para los Amigos del Museo el 4 de noviembre. Además se programará el encuentro «Un recorrido por El arte de la historia» con Jose María Arriola y Jose Luis Merino el 5 de noviembre a las 18,30 en el Museo y una conferencia de Jose Luis G. Sánchez Melero para el 12 de noviembre también a las 18,30 en el Museo».

Más información aquí de esta actividad en Bilbao Museoa

Os esperamos, muchas gracias

 

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Excursión Toledo (18, 19, y 20 de Octubre de 2024)

En Toledo no convivieron tres culturas, sino que una sola sociedad, que se fue amalgamando con el paso de los siglos, conformó un único colectivo social en la que coexistían tres religiones pero con una misma base: una única cultura compartida.

Esta fue la principal conclusión que sacamos en una primerísima visita que dimos a la ciudad, el propio viernes 20, al poco de llagar a Toledo, en esa hora mágica entre el atardecer y la noche.

De la mano del profesor de Historia, Felipe Vidales, se nos fue introduciendo en una interpretación diferente de la España de la época que desmitifica el arquetipo de “las tres culturas”. De acuerdo con esta visión nueva, un Toledo milenario fue conformándose, primero en un entorno visigótico, después musulmán y más tarde cristiano para conformar una sola amalgama social en la que se practicaban, sí, distintas religiones pero que se compartían modos de vida, lenguas, arquitectura, tecnologías constructivas, etc. Esto es, conformaban un mismo acervo cultural.

Mira este estupendo video de RTVE de nuestro guía Felipe Vidales. «Toledo Oculto»

 

Con unos monarcas, musulmanes primero, cristianos después, preocupados, unos y otros, por poco más que recaudar impuestos y garantizar la convivencia pacífica, esta sociedad plural cuestiona los calificativos de mozárabe o mudéjar que enfatizan las influencias de unos en otros cuando, en realidad, se nos insistía, no son tantas influencias sino componentes de un mismo y compartido acervo cultural. En este sentido, constituye un ejemplo asombroso la Iglesia de San Román edificada a la par de la Alhambra de Granada y en la que se reproducen las mismas columnas, los mismos motivos, así como inscripciones en latín o en árabe.

Iglesia de San Román
Iglesia de San Román

Será más tarde cuando del Norte de España y de Europa empiece a llegar a Toledo y al centro y sur de España ese estilo arquitectónico, el gótico, que sí que es exótico y extranjero en este mundo todavía mucho más apegado a lo andalusí. Y será también más tarde, según vaya avanzando la Baja Edad Media y en ya en los albores de la Moderna cuando la evolución de la Historia lleve a profundizar en las distinciones religiosas hasta alcanzar cotas trágicas con la expulsión de los judíos primero y los moriscos después.

Directora del Museo Sefardí, Carmen Alvarez
Directora del Museo Sefardí, Carmen Alvarez

Perfectamente ubicados mentalmente, el sábado 19 por la mañana fuimos capaces de llegar por nuestros propios medios, aunque no sin alguna dificultad, hasta el Museo sefardí por el enmarañado callejero de Toledo. Allí nos recibió su directora Carmen Álvarez, hija de Trinidad Nogales, directora del museo romano de Mérida y antigua ponente de los Diletantes. Amabilísima, Carmen nos introdujo en la complejidad del mundo hebraico y en el que distintas ascendencias culturales se unen solo por una misma religión. De su mano, la bellísima Sinagoga del Tránsito adquirió todo su sentido y, confirmando lo que habíamos aprendido la tarde anterior, tuvimos el privilegio de contemplar las delicadas yeserías, tan sorprendentemente arábicas, aunque entre las mismas, en un alarde de eclecticismo cultural, estuvieran representadas los escudos del rey de Castilla, al que servía el rico y poderoso promotor de la sinagoga, Samuel ha-Leví.

Sinagoga del Tránsito
Sinagoga del Tránsito

Durante la visita se nos fue introduciendo en las complejidades de la convivencia de la comunidad judía. Fue difícil en el entorno godo, después más fluida, aunque no exentas de algunas tensiones, con el mundo musulmán. Finalmente, ya en el contexto cristiano la convivencia empieza gradualmente a complicarse hasta alcanzar su cenit trágico con la expulsión de la comunidad judía en 1492. Los hijos de Sefarad se distribuyen primero por Portugal y desde ahí hacia Holanda y Bélgica; menos hacia Francia o menos aun hacia Alemania. Otro contingente importante se instala en el Norte de África para expandirse después por el imperio otomano. Son comunidades que algunas conservaron el castellano de la época, el ladino, y que siempre guardarán un profundo amor por España. También quedaron en los reinos españoles un fuerte contingente de judíos conversos y de criptojudíos que en sí mismos constituyen una problemática histórica de gran interés e importancia.

Sin concluir la mañana del sábado, tuvimos ocasión de desplazarnos a la casi contigua Real Fundación de Toledo cuyo director, Eduardo Sánchez Butragueño, nos acompañó por los delicados jardines colgados del Tajo, justo frente los cigarrales. Sánchez Butragueño nos introdujo en las dos exposiciones que tenían lugar en la Fundación: la del escultor figurativo Victoriano Macho (1887-1966) y la del pintor abstracto y también escultor, Rafael Canogar (1935), ambos toledanos. Entre varias, el busto de Miguel de Unamuno y de Dolores Ibarruri nos acercaron a la historia vizcaína y sus vicisitudes.

Visita nocturna
Visita nocturna

En el almuerzo posterior, nuestro presidente hizo entrega de un ejemplar del “Huevo de las Ideas” a Carmen Álvarez en agradecimiento, no solo por su amable guía durante la visita al museo sefardí, sino también por su inestimable ayuda en la organización de la logística de la excursión.

Incansables, los Diletantes completamos el día con otra visita, esta vez guiada por Almudena Cencerrado, presidenta de la Asociación de Guías Turísticos de España. Nuestra nueva guía empezó por introducirnos en lo opuesto de lo que habíamos visto: el Monasterio de San Juan de los Reyes cuyo claustro es un prodigio del gótico flamígero, o sea, nada que ver con lo que llevábamos visitado. Un ejemplo más de la extraordinaria riqueza de Toledo. A continuación, en la visita a la casa el Greco pudimos apreciar, además de algunas obras del cretense, la concepción y el diseño tan arábico de una típica casa toledana: austera en el muro exterior y espléndida en su interior.

Monasterio de San Juan de Los Reyes
Monasterio de San Juan de Los Reyes

Algunos de los Diletantes más aguerridos aun sacaron fuerzas para asistir a espectáculo del Puy de Fou por la noche. Ya por la mañana del domingo 20 partimos hacia Bilbao (algunos bien provistos de mazapanes y yemas) haciendo una parada obligada en Casa Tinín, de Sepúlveda, donde nos ofrecieron, como no podía ser de otra forma, un excelente lechazo.

Sepúlveda
Sepúlveda

Hacia las 8 de la tarde llegamos a Bilbao, cansados, pero más que contentos por una excursión en la que, de nuevo, como nos sucedió en la anterior que fuimos a Pasajes, todo salió bien: hasta el buen tiempo que nos acompañó y que, por lo que nos dijeron, los Diletantes habíamos llevado con nosotros a Toledo.

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La evolución del periodismo y la situación económica y empresarial del País Vasco con Manu Álvarez (26 de Septiembre de 2024)

Nuestro invitado, Manu Álvarez, el reputado corresponsal económico del El Correo, desarrolló para el Foro dos temas que bien podrían haber sido dos intervenciones diferentes, tanto por la entidad de los temas, como por la profundidad del análisis.

El ponente inició su exposición comentando la evolución de los medios de comunicación en España que vienen de un entorno rígido y restrictivo. Un periódico de hace medio siglo era una inversión muy cara en la que imperaba la opinión de ser dueño. Más que beneficio, se perseguía influir en la opinión pública, aunque para ello se buscara una situación financiera saneada en la que la publicidad jugaba un papel angular.

Con la Transición la rigidez hasta entonces imperante se relaja y aparecen nuevos medios ligados a partidos o idearios políticos bien definidos. No obstante, los soportes publicitarios seguían siendo limitados: prensa, radio, TV, cine para algunos, vallas de publicidad y folletos. Nada más.

Es este esquema el que salta por los aires con la aparición de internet y la posibilidad de conexión a la red a través, primero, del PC y luego de un simple móvil. Cualquiera puede configurarse en un medio de comunicación que emite información u opinión y hacerlo, además, en forma escrita, de audio o de video de modo que también cualquiera es susceptible de captar publicidad. Así, los viejos soportes de publicidad se multiplican literalmente por millones mientras que el mercado publicitario crece, pero en una proporción infinitamente menor. El resultado es la quiebra generalizada de los medios tradicionales de forma que solo unos pocos mantienen una cuenta de resultados positiva que es, lo resalta el ponente, la garantía de independencia de un medio de comunicación. En este nuevo entorno ya no manda la propiedad sino el anunciante, tanto privado como institucional.

Para hacer las cosas más difíciles, los medios de comunicación tradicionales se enfrentan a nuevas generaciones cuyos hábitos de lectura simplemente prescinden de los periódicos tradicionales. Su opinión se conforma en ese conglomerado difuso de las redes sociales. Igualmente, sus puntos de interés se alejan de los que hasta entonces han concentrado la atención de generaciones precedentes.

Los medios tradicionales que en su día no se dieron cuenta de potencial disruptor de las nuevas tecnologías, empezaron a apostar, algunos, no todos, por la frivolidad y la falta de rigor como forma de sanear sus cuentas de resultados que, maltrechas, tampoco dan para pagar bien a buenos profesionales. Como consecuencia, la profesión también se degrada.

En este contexto, los intentos públicos de “regeneración democrática” y similares tienen poco recorrido. De hecho, los ciudadanos ya cuentan con medios jurídicos más que suficientes para iniciar algo que lo medios temen: las demandas sobre informaciones falsas.

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El segundo de los temas que Manu Álvarez aborda es el de la situación económica y empresarial de la CAPV. Es una situación grave que avalan, primero, los datos: si en 2000 representábamos el 6,30 % del PIB español, en 2024 somos el 5,89%. También en población descendemos del 5,14 % de la población española al 4,63%. Un descenso, pues, intenso y, lo más alarmante, sostenido.

El impacto de ETA fue, desde luego, brutal, pero hace ya años que cesó en su actividad y los datos no remontan. La sensación subjetiva percibe esta onda larga declinante cuando se observa cómo las grandes marcas comerciales abandonan la Gran Vía de Bilbao mientras se mantienen y hasta florecen en un Madrid próspero y pujante cuta pulsión se percibe con claridad si se pasea por sus calles en las que es fácil encontrar mucho bilbaíno. Cada vez más.

El caso es que los jóvenes mejor preparados abandonan el País, lo mismo que muchas empresas van creando gemelos en otras partes de España o trasladando sus centros de decisión. Y es que, insiste Manu Alvarez, donde duerma de CEO de la compañía es fundamental porque hacia ahí se irán desplazando los equipos directivos y desde ahí se contratarán los distintos servicios que requiere la gestión de una compañía. En definitiva, como recuerda el ponente que decía un significado empresario vasco, en esta senda no conseguimos alcanzan a los que nos preceden y nos alcanzan los que nos siguen.

El problema es, pues, serio. Pero lo grave es que no se reconoce ni por las instituciones ni por el conjunto social. Los poderes públicos suelen incluso reaccionar con virulencia cuando esta lenta decadencia del País se pone de manifiesto como sucedió con el informe de Zedarriak. Reconocer un problema, insiste Manu Alvarez, es el primer paso para resolverlo.

Tampoco el cuerpo social vasco da muestras de dinamismo ni de preocupación. Escorado a la izquierda y adormecido por la omnipresencia pública en todos los ámbitos de la vida, seguimos manteniendo una imagen negativa de la empresa y de la labor empresarial. Llama la atención las escasas vocaciones empresariales, el absentismo creciente o la indiferencia general, por ejemplo, hacia una operación como la OPA del BBVA sobre el Banco de Santander.

La radicación de muchas empresas depende cada vez más solo de la voluntad de sus actuales altos directivos y puede entrar en riesgo con cada cambio en sus cúpulas. Mientras tanto, los poderes púbicos vascos no se atreven a utilizar, por ejemplo, la política fiscal como atractivo para la captación y retención de unas empresas que acaban por morir de éxito cuando su atractivo las hace caer en manos de inversores foráneos y no contamos con fondos propios suficientes para comprarlas cuando están a la venta.

Como somos demográficamente pocos aguantamos de momento, pero la larga onda de la evolución económica vasca confirma una realidad claramente decreciente, poco dinámica y con un atractivo escaso que espanta a nuestros jóvenes mejor formados y a un número creciente de empresas.

En Bilbao, Manu Álvarez. 26 septiembre 2024

Manu Álvarez es corresponsal económico del Correo desde 1980, miembro de la Asociación de Periodistas de Información Económica y profesor del Master de Periodismo Multimedia de la UPV y Vocento. Profesor invitado de distintos masters, así como a programas de radio y TV y es coautor del libro “Superlópez” sobre el exvicepresidente de WV.

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Excursión Astillero Albaola de Pasajes de San Pedro (13 de Septiembre de 2024)

Magnífica excursión. No puede calificarse de otro modo la gratísima excursión que el pasado 13 de septiembre hicimos los Diletantes al astillero Albaola de Pasajes de San Pedro. Los apuntados fuimos inicialmente 35 para finalmente, por distintos imponderables de ultima hora, quedar reducidos a 29. Un número excelente, de todas formas . La mayoría optamos por ir en un autobús alquilado ad hoc para el evento.

Todo salió a pedir de boca; hasta el tiempo que había sido horroroso durante toda la semana previa, El conductor nos dejó en la plaza de San Pedro y desde allí dando un paseo nos dirigimos hasta el astillero-museo que está ya muy cerca de la bocana del puerto.

Tuvimos la suerte de que el propio director de investigaciones del museo Xabier Alberdi, nuestro ponente invitado en la sesión de noviembre del año pasado, hiciera de guía a nuestro grupo.

Su exposición clara, directa y extraordinariamente didáctica nos fue introduciendo según avanzábamos por el museo  por todos los pormenores del ballenero San Juan hundido en la bahía de Red Bay en Terranova, Canadá, en 1565.  A lo largo de más de una hora, Xabier fue desgranando los múltiples aspectos de la nao hundida que la investigadora canadiense, Selma Huxley, había identificado en los archivos de Oñate en los años 70.

Al grupo de Diletantes se nos fue introduciendo en las características geográficas del pecio y las circunstancias históricas de la época y de la propia pesca de la ballena así como de la extraordinaria importancia de la construcción naval cantábrica de la época, un auténtico top tecnológico de aquellos tiempos. Nada quedó fuera de la explicación de Xabier: arrancando de las características de los materiales encontrados en el fondo de Red Bay, fue describiendo el proceso de documentación, elaboración de planos, etc, de la piezas encontradas en el pecio que sirvieron para elaborar la primera maqueta de la nao San Juan. A continuación, abordó el proceso de construcción de una nao de estas características así como de toda la infraestructura de ferrerías, cuidado de bosques, importación de materiales y productos tanto de Castilla como del Norte de Europa que hacía posible que territorios tan pequeños como Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria fueran capaces de construir más del 80% de todos los buques que en aquella época hacían la carrera de Indias. Y ello, sin arrasar los bosques de la zona sino, al contrario, manteniéndolos vigorosos.

La  visita  siguió con la explicación de las formas de avituallamiento de estas naos, sus aseguramientos en los Consulados de Burgos, como era el caso de la San Juan, o de Bilbao, la función de estas instituciones así como, finamente, las circunstancias de un viaje transoceánico de esa envergadura y del proceso mismo de la caza de la ballena a la que estaba dedicada esta nao.

Tras  observar algunos ejemplares de bateles y chalupas de de la época, la visita llegó a la joya del museo que es la reconstrucción exacta de la propia nao, todo un magestuoso especimen, muy acabado ya que se veía, aun sin su arboladura, imponente en la grada del astillero.

Tras la visita al astillero, nos trasladamos en un pequeño gasolino al otro lado de la bahía, a San Juan, donde nos dieron un estupendo y sencillo menú en el Txulotxo , un coqueto restaurante colgado literalmente de la misma bahía.

Concluida la comida, gratísima, como siempre, nos dirigimos caminando hacia el autobús que nos dejó de vuelta en Bilbao y Getxo a última hora de la tarde.

En definitiva, una excursión estupenda y un día redondo.

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